Capítulo 7

El padre de Miguel vivía para el mundo del ferrocarril, hasta que lo despidieron. Siempre fue su trabajo soñado, y ahora, los únicos recuerdos que le quedan, son un triste cuadro que refleja su imagen en un ferrocarril y las vías del tren cerca de su casa. Allí es donde pasaba sus días, esperando en la cantina de al lado para ver como pasaban los trenes, pero poco tiempo después le contrataron en un manicomio. Trabajaba de mantenedor de instalaciones, rodeado de locos que andaban sueltos y se dedicaban a mirarle mientras trabajaba, como él solía decir. No le gustaba nada ese sitio, pero no tenía ningún otro trabajo para elegir, así que no le quedaba otra. Los sábados Miguel le acompañaba, y aunque él le prohibía acercarse al manicomio, Miguel se hizo amigo de Manolo, el hijo del jefe del manicomio. Juntos entraron al almacén para intentar robar unos litros de leche, pero muy a su pesar un “loco” entró y los pilló con las manos en la masa. Decidieron salir corriendo, y  cuando se encuentran con el padre de Miguel, ninguno de los dos dijo nada. El padre de Miguel, que debió deducir algo, le prohibió a Miguel volver al manicomio.

Este capítulo me parece un capítulo aburrido, triste y lleno de valores negativos, pero lo que menos me gusta del capítulo es la manera en la que el padre de Miguel se refiere a la gente del centro psiquiátrico, y la manera de actuar de Miguel y Manolo al ver que les han pillado robando.

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2 Comentarios to “Capítulo 7”

  1. anajm61 escribe:

    Me parece que se dan muchos detalles para un resumen. Pero aparte de eso está bien.

  2. diegova12 escribe:

    Buen resumen.

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