Autor:rutmd
a las 29 Ene 2018

TOPONIMIA

  Nombres con raíces

Los estudios sobre toponimia abordan dos facetas complementarias. La tarea más visible consiste en registrar, en mapas o en nomenclátores (listas), los nombres propios que reciben los lugares, ya se trate de comarcas, poblaciones, caseríos, puertos, montañas, caminos, bosques, playas, etc. Para llevar a cabo esta labor es necesario tener en cuenta que un mismo emplazamiento puede recibir nombres distintos: por ejemplo, la denominación autóctona y tradicional de Picu Urriellu convive con la más moderna y foránea de Naranjo de Bulnes; Cudillero es también Cuideiru, según la lengua en que se considere; y el paso de la cordillera que los alleranos conocen por Puertu La Braña, lo llaman los leoneses Puerto de San Isidro.

Por otro lado, los estudiosos de la lengua tratan de explicar el origen de esos nombres, su etimología. Esta tarea es a menudo tan complicada que ni siquiera los especialistas llegan a ponerse de acuerdo. Sobre los nombres de Oviedo y de Gijón, por poner dos casos relevantes, se han propuesto cinco o seis explicaciones sin llegar a ningún resultado definitivo. Indagar en el significado de un topónimo es, en cualquier caso, un ejercicio bien sugerente, porque esos nombres se parecen a los restos arqueológicos: nos ponen en la pista de historias muy antiguas, como la aldea de Godina (¿fundada por los godos?) y la sierra del Muxagre, entre el Aranguín y el Narcea, ¿era un monte sagrado para las poblaciones astures? Otras veces inspiran leyendas terroríficas, como la de Peñaullán (de los que aúllan entre peñascos); o bien aluden al medio natural de alguna edad pretérita, tal es el caso del pueblo de Tejera, sobre la playa de Oleiros, que no conserva ningún tejo; o la Sierra del Aramo, de donde se extinguieron los gamos, dejando como único vestigio el nombre de sus máximas elevaciones: el Gamoniteiro y la Gamonal.

De esas raíces onomásticas queremos alimentar esta entrada del blog. En nuestra comarca, el Bajo Nalón y sus zonas limítrofes, encontramos bastantes lugares con nombres que indican manchas forestales, plantaciones, accidentes geológicos o cualquier otra referencia al medio natural. Pongamos unos pocos ejemplos: Folgueras, pueblo situado entre Vegafriosa y Loro, procede de “filicium”, que significa helecho; Faedo, al pie de la sierra de El Pumar, viene de “fagea”, madera de haya, o Fenolleda, en la parroquia candamina de Santoseso, deriva de “fenariam”, henil, pajar.

Si conoces algún lugar cuyo nombre crees que alude al medio natural, tal vez puedas encontrar su etimología en el siguiente vínculo http://mas.lne.es/toponimia.
Y si es así, nos gustaría que lo compartieses con nosotros.


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