Grecia somos todos, artículo de Manuel García Fonseca

2 07 2015

Con Grecia nos la jugamos todos; al menos la mayoría. La tristemente famosa Troika, ninguno de cuyos dirigentes han sido elegidos por los ciudadanos, están firmemente decididos a ahogar a un gobierno, democráticamente elegido,  porque se niega a admitir más recortes, es decir más pobreza y exclusión para la mayoría de la población. Sobre la tragedia griega permitaseme citar a un helenista asturiano (creo que de Siero), Pedro Olalla, en su libro excelente “Grecia en el aire”

“Solo hace falta un dato para tomar conciencia suficiente de la tragedia: en  los últimos cuatro años más de tres mil quinientas personas se han quitado la vida. Que se sepa, porque muchas familias lo ocultan por cuestiones de fe, por dolor, por vergüenza. Desde que comenzó la “crisis” hasta hoy, más de una persona se ha suicidado cada día”.

El gobierno griego acusaba con fundamento  al Fondo Monetario Internacional de criminal

A la Troica, y de modo destacado al Fondo Monetario Internacional, le parece intolerable que el actual gobierno se niegue a tomar medidas como las siguientes:

Seguir rebajando los salarios, y eliminar cualquier vestigio de reglamentación laboral; aumentar la edad de jubilación y rebajar las ya insuficientes pensiones, e impedir que el gobierno griego dé algún complemento a las más bajas, a las más miserables;  no subir los impuestos a los ricos, y sin embargo aumentar el IVA; privatizar , a precio de ganga, los puertos griegos y el patrimonio público de valor; oponerse a la rebaja en la compra de armamento (a Alemania y Francia…)  que pretende el gobierno griego (pasar de 400 millones a la mitad)…

De la famosa deuda, el instrumento creado por los poderes de la sombra para dominar a los gobiernos, el premio Nobel de economía, J Stiglitz dice :

“Hay que aclarar que casi nada de la cantidad de dinero prestado a Grecia pasa por allí. Ha servido para pagar los acreedores privados, incluidos bancos alemanes y franceses. Grecia no ha recibido más que miseria y se ha  sacrificado para proteger los sistemas bancarios de esos países” .Y añade: “Lo que estamos presenciando ahora es la antítesis de la democracia”.

El Gobierno griego estaba dispuesto a obtener 7.900 millones de euros en dos años, pero en más de un 90% la diferencia procedía de aumento de ingresos vía impuestos. Pero el FMI  exige justo el revés . Quiere que los ingresos extra procedan en un 80% del recorte de gasto, y sólo el resto del aumento de impuestos.

Y esto lo defienden los cabecillas de instituciones no elegidas democráticamente, y que, como los del Fondo Monetario Internacional, han sido ejemplo de malversación, mala gestión, y comportamientos  que les ha llevado a los tribunales, como Rodrigo Rato o Strauss Kahn, antecesores inmediatos y compañeros de la sra Lagarde, muy  bien relacionada con otro ilustre imputado por la justicia francesa, Nicolas Sarkozy.

El Fondo Monetario Internacional y sus directores, como los de los grandes bancos prestamistas, tampoco tienen autoridad en cuanto a la gestión y a los resultados de sus políticas .

El citado J Stiglitz,  experto conocedor de estos organismos internacionales, no democráticos, que hoy dominan a los estados, dice explícitamente:

“Los resultados económicos del programa de la Troika han sido catastróficos para Grecia, con un decrecimiento del 25% del PIB, un paro juvenil del 60%…Ninguna otra depresión histórica  tuvo consecuencias tan catastróficas”

Paul Krugman, también premio Nobel de economía, lo dice de forma directa y clara:

“¿Están de cachondeo?.  Los tipos que manifiestamente han fracasado a la hora de ver el daño que podría hacer la austeridad, esos mismos tipos ¿pretenden  impartir ahora lecciones de crecimiento?”.

Lo más sangrante es que el problema tiene solución relativamente sencilla: que el BCE financie la deuda del estado griego directamente, sin intermediarios bancarios y al mismo interés que financia a la banca. Los bancos centrales, siempre han financiado directamente a los estados y siguen haciéndolo en muchos países, con la triste excepción del BCE, el cual, por una cuestión estrictamente ideológica (no económica) e impuesta por los países centrales del euro que se financian a coste cero o negativo, no permite la financiación directa de los estados. En comparación con la situación de centenares de miles de personas en la miseria, ¿a qué persona decente puede preocuparle hoy el aumento de inflación que esta medida podría provocar? A la vista de lo que ha pasado en los países periféricos en estos últimos años, podemos hablar sin que se nos pueda acusar de exageración, de un diseño criminal de la moneda única incompatible con los principios democráticos más elementales.

¿Porqué esta inquina, esta insistencia en rechazar las políticas que pretende el gobierno griego?  Atención porque aquí nos la jugamos todos los ciudadanos europeos de la mayoría social. Los economistas citados y cada vez más expertos independientes, explicitan lo que ya se va haciendo evidente para los ciudadanos: se trata de impedir que los pueblos europeos sigan el ejemplo griego de oposición a las políticas dictadas por los mercados financieros y los poderes económicos  ocultos.

Las mismas exigencias  que la Troika hace a los griegos, nos las repite el fondo monetario internacional a nosotros, y  son fielmente recogidas por el presidente, no elegido por los ciudadanos, del Banco de España:  menos pensiones, salarios más bajos, y privatizar lo que aporte dinero al Estado.

En Grecia nos la jugamos todos. Es necesaria una amplia movilización de la ciudadanía en apoyo a Grecia como primera línea de defensa de una Europa social y democrática.

Un momento del encuentro que organizamos para hablar sobre Grecia celebrado el 30 de junio en el CCAI, al que asistió Manuel García Fonseca



Encuentro sobre la situación en Grecia, martes 30 junio 2015 en el CCAI de Gijón

2 07 2015

Finalmente celebramos nuestro encuentro en el que hablamos sobre lo que está pasando en Grecia estos días de tensión mientras Tsipras y Varoufakis negocian con Bruselas y el país espera al referendum del próximo 5 de julio. Podríamos decir que lo organizamos “de urgencia” gracias a Javier Rodríguez, director del CCAI,  y aún así acudieron unas 25 personas interesadas  por la situación para poder charlar con Matina Palla, nuestra joven amiga abogada y economista griega, residente en Gijón. Todos los asistentes, preocupados por la situación en Grecia, quedamos algo más a gusto después de compartir casi hora y media de charla, o, al menos, nos sentimos algo más informados al margen de lo que repiten los medios de comunicación, y, por supuesto, con ganas de seguir pendientes de lo que verdaderamente está pasando en Grecia.



Normalidad, artículo de Pedro Olalla

2 07 2015

Desde el pasado sábado, los grandes medios informativos de toda Europa recorren las calles de Atenas buscando desesperadamente la imagen del caos. Sin lugar a dudas, si el gobierno griego hubiera firmado la propuesta del Eurogrupo, todo sería NORMALIDAD. Y Grecia no saldría en las portadas ni en los telediarios. Los bancos estarían abiertos y todo sería NORMALIDAD: una deuda del 175% del PIB que sigue creciendo tras dedicar 460.000 millones a su amortización e intereses, un 25% de disminución del PIB en los años de los “rescates”, un 26% de paro (más del 55% en el caso de los jóvenes), un 30% de empresas cerradas , un 38% de reducción salarial media, un 45% de reducción de pensiones media, 300.000 jóvenes cualificados emigrando, 500.000 familias alimentadas cada día en los comedores populares de la Iglesia, un 42% del aumento de la mortalidad infantil, el mayor plan de privatizaciones del mundo, y casi dos personas suicidándose al día durante los últimos cinco años. Todo NORMAL. Y hay que decir que sí para que no nos cierren los bancos (que seguimos recapitalizando con nuestras privaciones) y todo siga siendo NORMAL.

La Unión Europea y el euro han dejado bien claro lo que son para quien no se niegue a verlo: una construcción para convertir el poder “de facto” de ciertas élites en un sólido poder “de iure”, sorteando cualquier resistencia:  los Estados tradicionales, la soberanía nacional, la política como defensa del interés común, la propia democracia, incluso los derechos y las necesidades básicas de las personas. La Unión Europea y el euro son incompatibles con esto, y así lo demuestran con su actitud. Por eso no quieren referéndum, quieren sólo acatación. Es hora de que la sociedad griega –y la de los demás países europeos– depongan su miedo infundido, asuman con valor todo el riesgo que haya que asumir, y decidan de una vez si toman las riendas de su propio destino o las dejan confiadamente en manos de sus dudosos acreedores. Basta ya de NORMALIDAD. Digamos NO, asumiendo el riesgo.