LOMCE: DAÑOS COLATERALES

6 11 2016

Una compañera del IES Carreño Miranda, de Avilés, explica en esta carta al periódico La voz de Avilés,  la situación creada tras la aplicación de la LOMCE en los estudios nocturnos. Una situación que ha perjudicado gravemente a los estudiantes y que afecta, entre otras, a nuestras materias. La carta de la profesora fue publicada para explicar y aclarar algunos aspectos que el mismo periódico recogía unos días antes en la noticia que podéis leer pinchando en este enlace

img_lomce_colaterales.jpg



Carta de Céfiro a Mary Beard, publicada en La Nueva España del martes 19 octubre 2016

19 10 2016

Querida Mary Beard: 

En nombre de Céfiro, Asociación asturiana de profesores de Latín y Griego en Enseñanzas Medias, le transmitimos nuestra enhorabuena y orgullo por la concesión del Premio Princesa de Asturias. 

Como profesores de Latín y Griego de los alumnos adolescentes que estudian en nuestros institutos sabemos que el mundo grecorromano ha de ser considerado accesible a la sociedad en general. 

Esta popularización es el puntal para el mantenimiento del Latín y el Griego en nuestra sociedad del siglo XXI y en nuestros planes de estudios.

Hemos participado en la yincana romana del domingo 16 en Gijón. Y, jugando y viendo divertirse a expertos y profanos, a niños y adultos, hemos tenido un doble disfrute: el nuestro propio como jugadores y el de ver cómo tanta gente estaba encantada con esta clásica propuesta.

Queremos expresarle nuestra profunda emoción por entender como algo fundamental la divulgación del mundo romano y griego en nuestros días.

Gracias y enhorabuena. 

Asociación asturiana de profesores de Latín y Griego Céfiro



Pablo Huerga, Notas sobre la leyenda del rey Astur

4 10 2015

Artículo de Pablo Huerga Melcón, publicado en La Nueva España el último domingo de agosto 2015.

Por razones que tienen que ver con la vocación por el mundo griego y latino quisimos hacer el año pasado una pequeña celebración en la Playa de la Griega, en Colunga. En los días que pasé por Colunga para preparar un poco el evento, se me ocurrió preguntar el porqué del nombre de “La griega” para esta maravillosa playa asturiana. Decidí darme una vuelta, preguntar en Información y Turismo, y luego acercarme a la Biblioteca Pública. La información que iba a recoger de manera casi casual y sin prácticamente hacer más que una pequeña incursión bibliográfica, me dejó atónito. Y voy a referirla porque la cosa no deja de ser sorprendente.

¿Por qué esta playa lleva el nombre de la Griega? Lo primero que pensé es que se trataría de alguna derivación etimológica que no tendría nada que ver ni con Grecia, ni con los griegos. Pero, para mi sorpresa, me entero de que el nombre persiste por los siglos, y arrastra consigo una leyenda; una leyenda de sorprendentes consecuencias, una leyenda digna de un poeta como Virgilio.

Muchos son los que dicen que la Cueva de Covadonga es el lugar más emblemático de Asturias, centro mágico, y religioso, el lugar donde se concreta el mito del origen de Asturias, y aun de España. Pero a juzgar por lo que se cuenta, creo que podríamos decir que si hay algún lugar emblemático en Asturias, ese lugar debe ser una playa. Y no la playa también asturiana que acogió la llegada del rey Carlos I de España, la playa de Tazones, sino esta que estamos homenajeando: La playa de La Griega.

La encargada de la Biblioteca pública de Colunga me enseñó algunos libros que tenía guardados como pequeñas joyas de colección. Entre ellos, este libro de Braulio Vigón, titulado, Asturias, de la Biblioteca Popular Asturiana. En él (pág. 12) se dice:

“El nombre de la Griega que toma el río de Colunga en el sitio donde desagua en el mar, tiene origen, según cuenta la tradición, de unos griegos que en tiempos muy antiguos aportaron allí y fundaron un establecimiento, cuyos edificios dícese que son los derruidos muros que existen en la falda de la colina de la Villeda”.

Total, que tendríamos hasta algún yacimiento arqueológico. ¿Qué griegos serían estos? ¿Antiguos?, sí; pero ¿cuánto?

El mismo Braulio Vigón (pág. 545) hace referencia a la obra de Juan Antonio Suárez Victorero Robledo, Descripción geográfico-histórica del concejo de Colunga en el Principado de Asturias, publicado en Villaviciosa en el año 1896 (pág. 127); que

“refiere, sin prestarle crédito, cómo se decía que era éste el lugar de desembarco de los griegos, capitaneados por Astur.”

En efecto, en el libro Anales del Reyno de Galicia, T. I, del Doctor Don Francisco Xavier Manuel de la Huerta y Vega, Juez Eclesiástico de la Ciudad, y Arzobispado de Santiago, su visitador general y juez subcolector por la Reverenda Cámara Apostólica de Santiago de Compostela, escrito en 1733, encontramos la siguiente afirmación:

“Del origen y Pobladores de Asturias, nobilísima Provincia de España, no se cuentan menores fábulas, que las que llevamos referidas. Muchos historiadores, siguiendo la autoridad de Silio Itálico, dicen, se llamaron así de Astur, el cual fue cochero de Memnon, Príncipe oriental, de quien cuenta Homero, vino a el socorro de Troya, donde murió; y concluida la guerra, refieren, que Astur se embarcó con los de su Nación, y vino a poblar esta provincia”.

Memnón, rey de Etiopía, hijo de Titonio y Eos, la diosa de la Aurora, y sobrino de Príamo (rey de Troya), participó, al parecer, con un ejército, en la defensa de la ciudad de Troya y, a pesar de portar una armadura fabricada por Hefesto, fue muerto por Aquiles, como venganza por la muerte de Antíloco[1], hijo de Néstor y muy amigo de Aquiles. Eos envió los cuatro vientos a recoger su cadáver, y no cesó de llorar la muerte de su hijo toda la noche. Sus lágrimas aun se pueden ver todas las mañanas de frío en forma de Rocío. Conmovido por el llanto de Eos, Zeus le concedió la inmortalidad a Memnon. (A Memnon se le atribuyen también otras cualidades, entre ellas, el haber inventado el alfabeto, y cosas más curiosas.)

La muerte de Memnón aparece relatada ampliamente en el poema épico La Etiópida, escrito en el siglo VII antes de Cristo, un texto perdido atribuido a Arctino de Mileto. Quinto de Esmirna también habla sobre la muerte de Memnón, en su Posthoméricas (Siglo IV). Y Proclo resume el poema de Etiópida en la Crestomatía. Según esta obra, Aquiles, irritado al ver que Zeus devuelve la vida a Memnón, persigue a los troyanos hasta los muros de Troya y allí muere delante de las puertas Esceas por una flecha de Paris Alejandro. Veamos algunos textos del relato por Quinto de Esmirna.

Cómo mata Memnón a Antíoco:

“Memnón, irritado por su muerte, saltó sobre Antíloco, como un león de enérgicas entrañas sobre un jabalí, que también sabe luchar lo mismo contra hombre que contra fieras y su ataque es irrefrenable. Asíd e rápido se abalanzó él, mas Antóloco lo hirió con una piedra ancha. Pero no quedó deshecho su corazón, porque su poderoso yelmo lo protegió del doloroso golpe mortal. Terriblemente se encrespó en su pecho el corazón del herido al retumbar su casco. Aún más se iba enfureciendo contra Antíloco y se inflamaba su poderoso Vigor. Por eso al hijo de Néstor, aun siendo como era buen guerrero con la lanza, lo golpeó bajo el seno. La recia pica penetró hasta el corazón, por donde les viene veloz la aniquilación a los mortales.”

Cómo mata Aquiles a Memnón:

“La discordia enderezó la dolorosa balanza de la batalla. Ya no había equilibrio: fue entonces cuando al divino Memnon el pélida le clavó en la base del pecho la negra espada, que le salió por detrás. Al momento se deshizo su muy amada existencia.”

En el libro de Juan José Sánchez Badiola, En torno a Camposagrado leyenda, eruditismo y mitología heráldica en la montaña cantábrica, publicado en Madrid en el año 1984, pág. 329, se dice:

“Silio Itálico, poeta hispano, dice que Astur “armígero del rey etíope Memnon, fundó Astorga, según la obra del Padre Junco.”

Con relación a Tiberio Catio Asconio Silio Itálico (Titus Catius Asconius Silius Italicus), (muerto en Campania en 101, Cónsul que fue de Roma en tiempos de Nerón), (que desde el Renacimiento muchos han considerado español originario de Itálica en España, aunque hoy esto está descartado) autor de Púnica, el más extenso poema de la épica latina, sobre la Segunda Guerra Púnica, recogemos, del Libro III, 332-339, de la edición de Akal de 2005, lo siguiente:

“Llega asimismo, bañado por las lágrimas de la Aurora, el desdichado escudero del oriental Memnon, el astur que, tras alejarse de los límites de su patria, vino a parar al otro extremo del mundo. Montan caballos de poca alzada no muy habituados a combatir, pero saben ir al galope sin tirar al jinete y arrastrar con su dócil cuello un carro a gran velocidad y sin brusquedades. Los dirige Cidno, infatigable a la hora de recorrer las cumbres de los Pirineos en sus cacerías o combatir a distancia arrojando la jabalina.”

Nótese que el traductor de este texto renuncia a poner en mayúsculas el nombre de Astur, dando por hecho que la leyenda es falsa, y que Silio Itálico pretendió referir con la palabra “astur” al pueblo de los astures, aunque el texto sugiere más bien que Silio Itálico habla del escudero de Memnón, Astur.

En la obra, Asturias ilustrada: Origen de la nobleza de España, su antigüedad y diferencias, en tres tomos, de Jose Manuel Trelles Villademoros, Caballero asturiano, quien dedica al serenísimo señor don Fernando de Borbón, Príncipe de Asturias, en Madrid 1736; pág. 82 y ss.,  leemos un buen resumen, muy complejo, de quién fue Astur y algunas variantes de la tradición referida:

“”Algunos autores como Juan  Gil de Zamora, Florián de Ocampo, dicen que la ciudad de Astorga, llamada en lo antiguo Asturica o Asturica, fue poblada o fundada 285 años antes de Cristo, con el motivo de que entre los Galatas,o galogrecos (que oy llamamos Gallegos) había unas Gentes, llamadas Asturies, o Asturos, y que estos por reyertas que tuvieron con sus compatriotas, se salieron de Galicia y poblaron por tierra de Astorga, que de ellos tomo el nombre de Asturica, o Asturica, difundiéndose después a los habitadores convecinos, que en adelante se llamaron astures. Fundan esta opinión en la autoridad de dos Julianos Poerio y Diacono, autores Franceses que lo refieren así, pero estos sobre ser modernos y no producir autoridad alguna que lo afirme, y estar poco noticiosas de las cosas de España, se convencen claramente de falsos, pues el nombre de astures, consta de las historias, le tenían estos pueblos y sus habitadores más de 1000 años antes; ya referimos lo que expresa Silio Italico…

“Virgilio en su Eneida hace mención de el mismo Astur, hijo, y Armigero de Memnon; pues quando Eneas tuvo Guerra con Turno, passo Astur con sus Tropas de Asturias a favorecerle; era Astur pariente muy cercano de Eneas, por la Casa de Troya; porque Capis, Abuelo de Eneas, y Titón Rey del Oriente, Abuelo de Astur, eran nietos de Troe III. Rey de Troya; y así Eneas, y Astur, estaban en quarto grado de consanguinidad; y sin estas autoridades reconoceremos otras muchas en el discurso de esta obra, por donde consta, que muy antes de lo que dicen los dos Autores franceses, eran conocidos en el Mundo los Astures”.

El rey Astur, según Francisco Sota, en su Crónica de los príncipes de Asturias y Cantabria,  de 1681, se casó con Europa, hija de Agenor, rey de Fenicia, y luego con Erithrea, hija del rey mítico de España o Tartessos, Gerión (que tuvo sus cosas con Hércules). Del casamiento con Europa procede nada más y nada menos que Minos, rey de Creta (porque al parecer uno de los sobrenombres del rey Astur fue el de Júpiter, así lo colige Sota de unas palabras de Eusebio, obispo de Cesarea, en su Chronicon.

Y es que, según Sota, el nombre verdadero del secuestrador de Europa fue Astur.

“porque Júpiter no era nombre propio, ni apelativo, sino de Regia dignidad de Astur, y así Júpiter Astur, es lo mismo que el Rey Astur”.

Sigue diciendo que llegaron a la provincia de Liébana, de donde procede el nombre de Europa para esos picos magníficos que desde aquí se ven. Lo cual también explicaría la participación de los astures en las guerras púnicas contra Roma ayudando a los cartagineses, descendientes de los Fenicios, como Europa. Su segunda mujer fue Erithrea, hija del gigante rey Gerión o Ieron, con la que tuvo a su hijo Noraco que también fue rey.

Se conoce, según los cronistas, su sepulcro, que estaría localizado en la parte oriental de Asturias, “a la ribera del río Ebro, dos leguas más debajo de su origen, donde está un lugar, hoy corto, y de poca vecindad, llamado Bustassur (de bustum, quemar, y astur, pues lo dicho), por haber sido quemado allí el cuerpo de este rey”, dice Sota. (pág. 196). Su sucesor fue Radamanto, con fama de justo, tanto que aparece juzgando en los Campos Elíseos en la Odisea;  y luego le sucedió Noraco, su hermano, que fue el que pobló con una colonia de asturianos, la isla de Cerdeña (de donde partiría Colón muchos años después camino de América, según algunas teorías). Etc.

Entre las dificultades que puede localizar el lector en esta tradición, no es la menor el hecho de que, según esta leyenda, puesto que Memnón es llamado reiteradamente rey negro, si Astur fue su hijo sería también negro. Cómo podría imaginarse al rey de reyes españoles morenito etíope, y no rubio céltico. En todo caso,  la negritud de Memnón no está fuera de duda, porque al parecer Apolodoro advierte que en la Etiópida se decía que era de piel blanca. No obstante, adjuntamos aquí el único busco que conocemos que representa a Memnón, expuesto en el Altes Museum de Berlin, y en el que se puede comprobar los rasgos negroides del héroe trágico.

Otra importante dificultad, en este caso de clase, es la que encuentra objeto de befa y mofa el hecho de que pongamos como príncipe de los reyes españoles a un individuo que sería además, un lacayo, un sirviente, un cochero, un escudero, en suma, un Sancho Panza. De manera que algunos cronistas se han dedicado a matizar el asunto diciendo que Astur era no sólo escudero de Memnón, sino hijo suyo, dándose la circunstancia de que para ser noble ha de ser negro. En todo caso, la tradición señala dos aspectos destacados de lo hispánico: el mestizaje y la connivencia de la realiza con el vulgo frente a las aristocracias locales.

No sabemos si en los textos antiguos desaparecidos se recogían más datos sobre el asunto que nos ocupa: el tal Astur, cochero de Memnón. Sería tarea interesante determinar el origen de la referencia que hace Silio Itálico, siendo ésta la más antigua, y no es poco, que podemos establecer. Al parecer, Esquilo escribió una trilogía sobre Memnón, de la que se conocen sus dos primeros títulos Memnón, y El pesaje de las almas, y a Sófocles se le atribuye también una tragedia sobre el tema titulada Los Etíopes. Pero estos textos se han perdido. Sin embargo, en la obra Posthoméricas de Quinto de Esmirna, que seguramente se alimenta de fuentes antiguas y que es posterior a la obra de Silio Itálico, no se menciona a Astur, cochero de Memnón.  Y aunque Virgilio, en el libro décimo, habla de un Astur (”el hermosísimo Astur, diestro y muy confiado con su caballo, vistoso con sus muy pintadas armas”), aliado de Eneas, no parece que este príncipe corresponda tampoco con el Astur de Silio Itálico, pues Virgilio hace procedentes a sus trescientos seguidores de ciudades itálicas y no de Asturias, como algún cronista afirma sin empacho. Tampoco hemos encontrado referencias anteriores al armígero de Memnón en la obra de A. Bernabé, Fragmentos de épica griega arcaica (Gredos, Madrid 1979), donde se recogen los pocos fragmentos que corresponderían a la Etiópida de Arctino de Mileto y al resumen de Proclo (Crestomatía).

Total que, al igual que Roma, España tendría, ni más ni menos, raíces troyanas. No tuvo, sin embargo, un Virgilio que cantara la gesta de aquellos astures, dándose por enemigos consumados cuando, al cabo de los siglos, troyanos contra troyanos, Romanos contra Astures, se encontraron frente a frente en la batalla, y quizá por esa raíz común fueron tan arduas las batallas, y tan difícil la conquista.



Pedro Olalla en Barcelona y Madrid el 30 de septiembre y el 1 de octubre 2015

27 09 2015

Estos días tendremos a Pedro en España. Dos días antes de venir se entrevistará en Atenas con nuestro amigo Manuel García Fonseca el Polesu, esperamos que a la vuelta el Pole nos traiga noticias de tan entrañable encuentro. Os ofrecemos aquí las fechas de estos dos actos:

Acto en el Hotel Alma 

La antigua democracia ateniense, su devenir y su actualidad, será el tema del coloquio con el escritor y helenista Pedro Olalla y el periodista cultural Llátzer Moix, que tendrá lugar el próximo día 30 de septiembre, en el Hotel Alma de Barcelona, dentro del programa de actividades “Barcelona con Alma”.
Asimismo, a continuación del coloquio, será inaugurada la exposición del móvil pictórico “La Odisea del Alma”, obra del artista Joma (Josep María Ríus), colaborador habitual de La Vanguardia.

Miércoles, 30 de septiembre de 2015
Hotel Alma, Sala “Starck Pearson”
C/ Mallorca 271, Paseo de Gracia, Barcelona

www.almabarcelona.com

Círculo de Bellas Artes 

Con motivo de la presentación en Madrid del libro “Grecia en el aire”, Miguel Ángel Aguilar y María Antonia Sánchez Vallejo conversarán con Pedro Olalla sobre la democracia antigua, la democracia actual y la situación de Grecia y de Europa.

Jueves, 1 de octubre de 2015, a las 19:30h
Sala “Valle Inclán”, Círculo de Bellas Artes
C/ Alcalá 42, Madrid



Entrevista a Pedro Olalla en la revista Culturas: Humanista militante

3 09 2015

image001.jpg

http://www.pedroolalla.com/index.php/es/noticias/1-latest-news/240-2015-08-26-12-53-11



Artículo en El País: El diccionario de Griego

23 01 2015

Grecia es una palabra que tendrán que traducir en Europa con más cuidado que hasta ahora

Artículo de Juan Cruz en El País que nos ha gustado especialmente:

Era el libro más misterioso del Bachillerato; abultaba como un mamotreto y siempre iba con nosotros a clase, metido entre los demás libros como un hermano mayor que gruñía al abrirse. Era como un enorme prospecto de medicinas que el profesor de la asignatura nos hacía revisar a cada hora: “Quien no sabe Griego no sabe de la vida”. Él se llamaba Eudoxio, era pequeño, llevaba un bigote viejo, como un campesino que hubiera olvidado de afeitarse bajo la nariz, y cada día nos preguntaba, sin remisión ni olvido, las veinte palabras que había decidido que debían ser nuestra ración de aprendizaje.

Llegamos a saber más palabras en Griego que en español, y a veces nos atrevíamos a hablar entre nosotros en el Griego que nos enseñaba don Eudoxio, palabra a palabra, ración a ración. Para don Eudoxio (como para don Emilio Lledó, que luego fue nuestro profesor de Filosofía) Grecia era mucho más que una lengua, era una civilización, un modo de ser, el lugar en el que Occidente había visto la luz, el arte, las ideas, y saber su lengua vieja era como nacer cada día a un alumbramiento civil.

Grecia fue el sitio de la política y del saber; a un fascista bonachón español, José María Pemán, le parecía que allí, en Grecia, había sido posible la democracia porque la gente se encerraba en un estadio y podía decir sí o no levantando la mano. “Pero en España ya eso no es posible: hay mucha gente”, añadía el autor de El divino impaciente.

En aquella época de don Eudoxio y de don Emilio entre nosotros no había democracia, ni era posible vislumbrar cuándo la habría; de hecho, aquellos años, del 68 al 73 del pasado siglo, vivíamos pendientes de la lucecita de El Pardo, como Arias Navarro, más que de las luces de Grecia, o, para ir más cerca, de las luces de Brindisi, que son las que primero veían los emigrantes albanos (o griegos) que hace una década se arriesgaban a cruzar el Mediterráneo para ver de cerca la prosperidad de Europa.

En aquellos años en que viajábamos como estudiantes con el diccionario de Griego en el bolsillo ya sabíamos (por don Eudoxio, por don Emilio) que la cuna de la paz y de la poesía no era España sino Grecia, porque allí se acuñó el saber como la solución que los hombres hallaron para saltarse la incertidumbre, para vivir en la duda civil, alentando la discusión, el teatro, los versos y el viaje.

Un día, con ese diccionario en mi mochila, entré en el coche de un alemán que me llevaba en autostop, casi al tiempo que en Europa (es decir, lejos de España) los jóvenes rebuscaban mar debajo de los adoquines. El alemán era un médico que no sabía mi idioma, pero se conocía de memoria aquel libro misterioso que yo llevaba, como un jeroglífico, cada vez que tenía que ir a la clase de don Eudoxio.

Con ese diccionario me entendí con el alemán; desde entonces, cada vez que el doctor me recogía en la parada de aquellas madrugadas escolares yo abría el diccionario de los jeroglíficos y me ponía a hablar como estuviera resucitando a Platón o a Homero, y cuando llegaba al Instituto tenía el Griego fresco como las palabras de agua que decía mi madre por la mañana.

Luego quitaron el Griego de las aulas, convirtieron el Bachillerato en una bachata miserable y les quitaron a los chicos esa pasión por adentrarse en la pura poesía que encerraba aquel libro misterioso. Ahora resucita Grecia pero ya no sabemos Griego, así que tardaremos mucho tiempo en saber qué pasa allí, qué pasó para que pase lo que ahora sucede; pase lo que pase, y aunque no pase lo que dicen que pasa, lo cierto es que Grecia es una palabra que ahora tendrán que traducir en Europa con más cuidado que hasta ahora.

Ahora debemos viajar otra vez con el diccionario de Griego; durante demasiado tiempo creíamos que no hacía falta para entendernos.



“¡Que viene Syriza!” Artículo de Pedro Olalla

23 01 2015
Artículo de Pedro Olalla en la revista Contexto (21/1/2015)

Falsas alarmas y verdades ocultas de un posible escenario político futuro en Grecia y en Europa

Pedro Olalla

Desde el triunfo de Syriza en las últimas elecciones al Parlamento Europeo –en las que fue el partido griego más votado y consiguió obtener seis escaños–, las encuestas realizadas durante los pasados meses sobre la expectativa de voto de los griegos han ido dando a dicha coalición de izquierda un margen de ventaja de entre cuatro y diez puntos sobre el actual partido en el Gobierno, Nueva Democracia. Dicha circunstancia –comparable, en este aspecto, al caso de Podemos en España– ha hecho saltar algunas alarmas en Grecia y en Europa cuyo origen y alcance conviene analizar sin aspavientos.

Un curioso precedente

Estos días, en Grecia, ante la verosímil perspectiva de que el partido gobernante pierda las próximas elecciones generales, el desasosiego del establishment local y europeo se ha traducido ya en una nueva campaña de desprestigio y miedo: “O nosotros o el caos”. Algo así sucede ahora también en España: los partidos tradicionales se agitan porque tienen miedo de Podemos; pero, en el caso de Grecia, las últimas elecciones generales del año 2012 supusieron un precedente clarificador de esta estrategia actual de intimidación y derribo.

En aquellos comicios –cuyo objetivo, hablemos claro, no era otro que el de legitimar cómodamente a través de las urnas la política impuesta hasta el momento de forma coercitiva y antidemocrática desde el núcleo neoliberal europeo–, el insólito ascenso de Syriza en la primera vuelta impidió formar Gobierno en mayoría, puso en peligro el statu quo del bipartidismo secular y, de cara a la segunda vuelta, hizo saltar la alarma y el miedo: el miedo del bipartidismo a ser apartado del poder político, el miedo de las élites beneficiarias a que se acabara el juego, el miedo de unos y otros a que se abrieran procesos y se depuraran responsabilidades con nombres y apellidos, y el miedo de Bruselas y Berlín a perder sus lacayos en Grecia y a que un peligroso precedente pudiera interponerse en el camino de su implacable plan de conquistas a través de la deuda. Todo aquel miedo se vio canalizado entonces hacia el electorado en una operación de guerra psicológica de proporciones orwellianas: la amenaza de abandonar el euro, de ser expulsados del espacio Schengen, de ser apartados de Europa, de caer en la bancarrota absoluta, de ser atacados por Turquía, de quedarse sin alimentos ni medicinas, de volver irremediablemente a las cavernas. Y mientras la mayoría de los medios griegos y europeos propalaban esos tendenciosos vaticinios de muy discutible base, Nueva Democracia recorría el país buscando puerta a puerta a sus votantes y recordándoles a muchos los favores recibidos. Por todo eso, las elecciones de aquel domingo de junio, en las que finalmente ganó la opción de continuismo, pasaron a la historia como las más contaminadas y las de mayor injerencia externa desde la creación de la Unión Europea. El lunes siguiente, los titulares de los grandes diarios e informativos europeos afirmaban que Europa “respiraba aliviada”. Hoy, transcurridos ya más de dos años desde entonces, no hace falta sino remitirse a los hechos para comprender en qué ha consistido ese alivio y a quién ha aliviado realmente.

Una controvertida “amenaza”

Ahora, en el discurso mediático oficial, Syriza vuelve a ser “la amenaza”. Pero no se alarme quien piense que lo es, alármese más bien quien deposite en ella su esperanza, porque las cosas han cambiado mucho desde que esta supuesta formación de izquierda radical se ha ido aproximando al calor del poder.

Aclaremos un punto, antes de proseguir: Syriza no es Podemos, al menos, genéticamente. Podemos –con todos los matices que deban señalarse– es una cristalización en forma de partido político del amplio movimiento generado en las calles a raíz de las protestas de los últimos años contra los planes de austeridad de la Unión Europea y las políticas de los Gobiernos nacionales afines a tal ideología. Syriza, en cambio, ya existía: no nació de la calle, sino de las fricciones y reorganizaciones del aparato político tradicional. Nació de la adhesión de la llamada Coalición de la Izquierda (Συνασπισμός της Αριστεράς) –escindida a su vez del Partido Comunista de Grecia (KKE)– a otras fuerzas menores del mismo ámbito político, y se constituyó como coalición independiente en 2004 y como partido en 2012, justo a tiempo para participar en aquellas controvertidas elecciones.

Si bien entonces, cuando pasó del anonimato a los 71 escaños, Syriza consiguió aglutinar –pese al veto del Partido Comunista de Grecia– buena parte del voto disidente frente a la política de austeridad y rescates, ahora las cosas no resultan tan claras. En estos dos últimos años de vida parlamentaria y flirteo con los poderosos, Syriza se ha atemperado mucho. Su joven líder, Alexis Tsipras, ya dejó bien claro, hace más de un año (4/11/2013), en su discurso sobre la Eurozona en la Universidad de Austin (Texas), que su eventual Gobierno no sacaría nunca a Grecia de la misma porque “the Eurozone should be saved”. Hace unos días, un año después de aquellas declaraciones, una comisión de economistas de Syriza se reunió a puerta cerrada con los “lobos de los mercados” de la City de Londres –Nomura, Merrill Lynch, Kepler Cheuvreux, Goldman Sachs, York Capital, Wellington Capital Management, Pimco, etc.–, acto que, en el caso de un partido que aspira a la inmediata sucesión en el Gobierno, no puede más que despertar serias sospechas de colaboracionismo.

Continuismo, no subversión

La verdad es que, a pesar de todas las alarmas, Syriza ya no asusta a quien tendría que asustar. Su posicionamiento a favor del euro, su sólida confianza en el proyecto europeo, sus escarceos con los magnates financieros, su disposición a “negociar” la deuda y su declaración expresa de que es “su obligación moral garantizar la continuidad del Estado” convierten esta formación en una opción de continuismo y no de subversión, y, más aún, en candidato de refresco para continuar con el bipartidismo dentro del marco establecido. Está claro: Syriza desea gobernar, no desea romper con ese marco; y dentro de él –del reconocimiento de la deuda, de los compromisos con los acreedores europeos, de los memoranda, de la moneda única, de la financiación en los mercados y de las pautas de la Comisión–, no puede hacerse otra política distinta a la de austeridad, por mucho que se empeñe, porque no queda siquiera un ápice de soberanía para ello. Y no es que Syriza, o cualquier otra fuerza política, no tenga derecho a promover sus posiciones y a aspirar al poder; pero, con tales posiciones, carece éticamente del derecho de presentarse como “oposición” y como “alternativa” al sistema existente. Si no lo sabe, debería saberlo; y, si lo sabe, no debiera ocultarlo.

Así las cosas, creando falsas expectativas, Syriza está a punto de convertirse en el último espejismo del pueblo griego. En válvula de escape que siga evitando la rebelión social y que prolongue por unos años más la agonía y la destrucción de este país y de este pueblo. Si sube al poder confiada en hacer la tortilla sin romper los huevos, no podrá hacer más que la misma política que marca el núcleo duro de Berlín y Bruselas, servir al mismo amo en una nueva fase, y, lo que es peor, pagar el agotamiento de los Gobiernos anteriores prestándose a que el error de sus políticas estalle en las manos de “un Gobierno de izquierdas” y a preparar así el terreno para un relevo fresco de nuevos “salvadores” de la misma cantera, que ya trazan sus planes para el día después.

Cuatro años largos de rescates e intervencionismo han dejado ya claro que dichas políticas no tienen nada que ofrecer al ciudadano. Es más, el continuismo en esta línea desde cualquier Gobierno no conduce más que al empobrecimiento del pueblo, al expolio de la nación, al trasvase acelerado de la riqueza común a menos manos, a la reducción progresiva de las conquistas sociales y democráticas, a la pérdida de la soberanía y de la libertad a manos de los “acreedores” y a la disolución de facto del Estado griego. No basta un cambio de Gobierno o unas elecciones si con ello no se rompe con el marco de los “compromisos” adquiridos y con la política de endeudamiento y rescate. Si dentro de la Unión Europea no se crea urgentemente un frente común entre los pueblos para obligar con decisión a las instituciones de gobierno a construir un proyecto realmente democrático y solidario –cosa que se demora pese a la grave situación de muchos países–, la Unión Europea será, cada vez más, un régimen de tiranía, y Grecia sólo podrá salvarse fuera de ella, con una refundación del Estado: disolución del Parlamento, asamblea constituyente, nueva Constitución, moneda propia… Una sucesión de Estado, como se denomina en el derecho internacional, donde ese nuevo Estado tenga margen para decidir qué compromisos asume o no de los contraídos por el Estado anterior.

Un Parlamento sin oposición

Pero el gran problema político es que en Grecia no hay oposición. Hay un Gobierno colaboracionista y una oposición meramente retórica. No hay una oposición decidida de verdad a romper con el marco político que ha llevado a los griegos a la onerosa situación en la que viven, a un expolio y a una degradación tan sólo comparable a la de territorios ocupados o en guerra. Y la inexistencia de esa oposición ha quedado sobradamente demostrada durante los últimos cuatro años –ya casi cinco–, en los que los políticos griegos han aceptado que se obligue al país a contratar uno de los mayores préstamos de la historia tan sólo con los votos del partido en el Gobierno, en los que han aceptado un presidente impuesto por los acreedores para la salvaguarda de sus intereses, en los que han firmado –uno tras otro– ignominiosos memoranda que han llevado la sociedad a la ruina, en los que han aprobado más de cuatrocientas enmiendas plegados a las directrices de la Troika, en los que han pisoteado repetidamente la Constitución y los derechos humanos, en los que han hecho la vista gorda ante delitos de lesa patria, y en los que han dejado al pueblo solo, pidiendo justicia frente a una barrera policial.

Si hubiera realmente oposición, todos los que en el Parlamento dicen oponerse a estas políticas deberían haberlo abandonado ya, demostrando así que no quieren ser cómplices de ese teatro de títeres desprovisto de soberanía y legitimidad, y forzando su disolución. Deberían abandonar el Parlamento y ponerse del lado de la sociedad, bajar a la calle, estar en la primera fila de los que salen a pedir que se detengan de una vez los sacrificios humanos en aras de intereses privados; dar ejemplo inequívoco de su fidelidad al pueblo griego y dejar que ese Gobierno solo, debilitado y desacreditado, trate de mantenerse en pie ante el oprobio de la comunidad internacional. Eso es oposición real, pero eso es lo que falta en esta farsa de estentóreas alarmas y verdades ocultas.


Pedro Olalla (pedroolalla.com) es autor, entre otros libros, de Historia Menor de Grecia. Una mirada humanista sobre la agitada historia de los griegos (Acantilado, 2012) yAtlas Mitológico de Grecia (Lynx Edicions, 2002), y de las películas documentales Ninfeo de Mieza: El jardín de Aristóteles y Con Calliyannis. Reside en Grecia desde 1994 y es Embajador del Helenismo.



Latín y Griego, de nuevo en La Nueva España, esta vez en boca de una lectora

11 12 2014

La Nueva España publica hoy 10 diciembre 2014, en “La columna del lector” esta carta:

LATÍN Y GRIEGO 

Cecilia Busto. Avilés No puedo evitar sentir una gran indignación al leer el artículo “Latín y Griego, en el punto de mira”, publicado el pasado 5 de diciembre en LA NUEVA ESPAÑA. Sinceramente, me parece muy injusto que tales materias estén tan infravaloradas como para fusionarlas en una sola disciplina, como Lengua Castellana y Literatura, o Filosofía y Ciudadanía. Soy estudiante de 2.º de Bachillerato y, como alumna de Latín y de Griego, he de decir que son materias que tienen sus propias reglas. La gramática en ambos idiomas (declinaciones, verbos) es totalmente opuesta.

El Latín y el Griego son, desgraciadamente, víctimas de los cambios que el Ministerio de Educación quiere realizar. Cambios que, tristemente, son efectuados con total ignorancia, sin conocer los contenidos de cada una de ellas. Desde mi punto de vista, ésta es la causa principal por la que hoy en día tienen tan poco valor, porque con el paso de los años han ido perdiendo relevancia. Y, lo que es aún más triste, de una forma muy incompetente: tan salvaje que, si seguimos valorándolas de este modo, privaremos a las próximas generaciones de la oportunidad de descubrir el origen de las lenguas actuales. Esto último ya lo he mencionado en otra ocasión: si seguimos manteniendo esta actitud tan hostil, será muy poco probable que nuestra sociedad evolucione positivamente, porque las Humanidades no sólo son importantes en el terreno intelectual, sino también en el marco social.

La carta en LNE



El Latín y el Griego, en La Nueva España

7 12 2014

En La Nueva España de ayer 5 de diciembre de 2014, podéis leer este artículo sobre la situación de nuestras materias a la espera del nuevo Decreto de Especialidades. Lo firma Eduardo García, quien hace un extracto de la entrevista que él mismo realizó a tres representantes de Céfiro unos días antes.

la-nueva-espana-entrevista-dic-2014.JPG



La Sociedad Cultural Gesto conmemora “20 años sin Melina” con seis películas suyas en Gijón

13 02 2014

En este enlace podéis ver días y horas de las seis películas que se proyectan en el Centro municipal de la Arena, en Gijón, en enero y febrero.

Nos hemos enterado tarde de este ciclo. Signomi…