Con el hierro de marcar

22 01 2008

 Si los andaluces son vándalos, los asturianos no nos quedamos muy atrás.

Un alumno del IES donde trabajo tenía la costumbre de saltarse las clases. La dirección avisó a la familia, y la madre se personó de inmediato en el centro. Pero hubo tan mala fortuna y tan buena sincronización que en ese justo instante bajaba el púber antedicho por la cuesta del instituto, conduciendo el coche -ni sé si tenía o no carné- y pegando bocinazos a diestro y siniestro.

La madre se para en seco, ordena al chico bajarse del vehículo, el chaval se baja; la madre se saca del bolso el hierro de marcar al ganado y empieza a azotar al muchacho ante la mirada de medio instituto (aquellos afortunados cuyas ventanas tenían vista a la entrada). En qué parte del cuerpo le daba, es cosa que no sé, pues no fui testigo directo: la lógica me dicta que se trataría del culo, porque la cabeza no suele usarse para estos menesteres.

Me da que el chavalín no vuelve a hacerlo.

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2 Comentarios a “Con el hierro de marcar”

22 01 2008
anonimo (18:01:45) :

mandame pacá el hierro de marcar, que x aqui no hay esas cosas.A lo mejó el palacios no zabe lo que es.

24 01 2008
Clara Ochoa (12:10:26) :

¡Me alegro de que tu comentario sea el primero del blog! Como ves, no solo en Andalucía pasan cosas. Un abrazo enorme para ti y para mis ex-compañeros.

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