Becas vándalas

27 11 2008

Los alumnos sanluqueños, como los de otras partes de España, disfrutan de becas de estudio si su situación económica lo requiere. Pero existe una manera de aprovechar el dinero recibido muy típica de este pueblo, que los responsables de Educación parecen ignorar. El proceso es el siguiente:

Primero se apunta al niño en el instituto; sin este paso inicial, no hacemos nada. Después se solicita la beca adjuntando el impreso de matrícula. Se obliga al chaval a asistir a clase, cosa que puede cumplir o no, pero no se le dota de libros, bolígrafos ni otro tipo de material, pues la vida está muy cara y primero hay que comprarle el MP3. Se espera con paciencia a que el gobierno regional ingrese el importe de la beca en la cuenta bancaria que el progenitor del beneficiario, muy solícito, les ha indicado. Al cabo de dos meses o así, la beca llega. Entonces se presenta uno en el banco, retira el dinero, le compra una moto al niño y lo saca del instituto. El profesor nunca más volverá a ver a su alumno, excepto si se lo cruza en un paso de cebra por casualidad.

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