Un profesor descontento es un mal profesor
De Perogrullo, ¿verdad? Bien, pues a día de hoy estoy a punto de convertirme en una profesora descontenta, a causa de:
-No hay ordenanzas suficientes para ayudarnos a hacer nuestro trabajo (fotocopias, impresión, etc…). Tampoco hay suficientes profesores para cubrir las necesidades de los centros, pero, eso sí, a lo mejor hacen real la promesa de las pizarras digitales y de los ordenadores por la cara. Más máquinas y menos personas: bonita manera de intentar solucionar la crisis.
-Más papeles que el año anterior, lo que solo ayudará a incrementar la deforestación del Amazonas y a reducir mi tiempo libre.
-Tres niveles en la misma clase: a algún iluminado se le ha ocurrido la genial idea de que el profesor debe hacer el trabajo que no realizó en su día el alumno suspendido, preparando un plan de seguimiento del alumno que lleva la materia pendiente y otro plan distinto para el que, como repetidor, no puede tenerla pendiente pero tampoco la ha superado. Añádase esta novedad a las adaptaciones curriculares ya existentes y a la programación para el grupo “normal” (dejémonos de eufemismos). Supongo que con semejante medida intentan conseguir que no suspendamos a nadie, ya que no serviría más que para cargarnos de trabajo extra, y así salir en las estadísticas con un índice de aprobados que avergonzaría a la misma Finlandia.
-Y de la chapuza de la carrera profesional, ni hablamos.
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13 Noviembre 2009 @ 17:44
No me estraña tu queja; pero imagínate que además tu salud se está viendo seriamente afectada por impartir docencia en un taller que incumple normativas de PRL Imagina que, ante tus quejas, recibes desprecio, zancadillas innombrables y acoso por parte del equipo directivo y compañeros. Hablo del taller de Carpintería y mueble del IES de Salas, 2005-2007.
Eso sí que acaba por hacerte sentir mal profesor; porque no hay peor sensación para un profesor que no poder dar lo que quisiera a sus alumnos.