Evaluar al que evalúa
Los de arriba intentan justificar el pago de los 217 euros de más con una evaluación al docente (cuyo contenido, de momento, es un borrador). Además, abrirán la puerta para los que no hemos podido/querido apuntarnos cuando empezó todo. Habida cuenta de las cosas tan estúpidas que piden, me planteo poner mi firma en cuanto pueda y tomar la postura más fácil o “toma el dinero y corre”.
Con esto pasaría a ganar unos doscientos euros más, aunque… ¡un momento! hoy mismo me entero de que nos van a bajar el sueldo, por lo que, me temo, al final del proceso me quedaré exactamente como estoy (Virgencita, que decía el jorobado).
Además de mentirnos afirmando que con esto nos igualan a las demás autonomías (embuste bien claro, por cuanto los andaluces, catalanes, murcianos y demás no tienen que justificarse), resulta que van a acabar pagándome por hacer las tareas que vienen, como el valor en la antigua mili, con el oficio: recibir padres, no faltar a clase, dar la programación a tiempo. Total, que cobraré por nada, al igual que lo vienen haciendo tantos compañeros que hace dos años echaron una firmita porque fueron más listos, previsores, pícaros (insértese adjetivo a voluntad), o, simplemente, más viejos en este oficio de pastorear adolescentes. Que la antigüedad es un grado, oiga.
Este artículo ha sido visitado 149 veces
6 Noviembre 2010 @ 19:46
“más listos, previsores, pícaros” o, sencillamente, que se leyeron los requisitos. Perdona, pero vaya tonterías que escribes.