Me quitan una carrera

21 02 2011

Dudaba si escribir este artículo o dejarlo, pues este blog fue creado para contar lo que se sale de lo normal, por bueno o por malo, y no lo que pasa todos los días (véase separar críos peleándose, confiscar móviles, soñar con la jubilación, etc.). Al final me he decidido a contarlo: me han baremado mal. Como ven, un acto cotidiano en esta incompetente administración, que le ha ocurrido a casi todo el mundo en algún momento de su servicio. Alguna vez tenía que tocarme a mí.

De resultas de la tal baremación, me han quitado una carrera. De pronto me he visto rebajada, por omisión de una computadora anónima, a licenciada en una sola cosa en vez de en un par. Qué liviana me han dejado con un título de menos, oigan.

He de consignar que tampoco me importa demasiado. Confieso que tengo una posición de privilegio, y esto del concurso de traslados lo hago solo por quitarme carretera, pero en estos momentos me acuerdo de los pobrecitos cuya vida depende de que los manden a un lugar concreto y a los que probablemente también les han hecho la misma jugada. Porque, de hecho, conozco muy de cerca a alguien a quien un error de estos casi le cuesta la plaza, y eso no son bromas, señores.

Menos mal que cuento con que las cosas se arreglen en la baremación definitiva, para la que acabo de lanzar la correspondiente reclamación (si nadie la pierde por el camino). Dentro de unas semanas espero tener el gusto de volver a verme bilicenciada (y no pido perdón por el neologismo). Y, si no… tendrán noticias.

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