De imagen y de palabra
Mirando los libros de texto para darles el visto bueno, me he dado cuenta de lo mucho que la cultura audiovisual nos ha contaminado: hay más dibujos que párrafos, más caritas sonrientes que ejercicios, sin duda puestas con la sana intención de engañar al alumno y hacerle creer que no está trabajando. Claro que el alumno no se deja engatusar: no son tontitos, aunque no te hayan puesto nada en el examen.
No estoy en contra de la imagen, pero sí de su sobreabundancia. No es cierto que una imagen sea más poderosa que mil palabras; no siempre, no en todos los contextos. Piensen en un poema (que no sea un caligrama, claro). Tampoco voy a decir que la palabra tenga más peso que la imagen: ¿como sustituir por un discurso El Grito de Munch?
En este medio llamado internet en que nos movemos, la imagen es fundamental:toda página que desee atraer visitas ha de llevar fotos, vídeos, dibujos aunque no vengan a cuento. Como de costumbre, la mía prefiere llevar la contraria: este blog renuncia a la imagen en favor de la palabra. Es renuncia voluntaria: aún no he necesitado apoyarme en una fotografía para decir lo que quería decir; lo que no significa que, quizás, en algún momento, me dé por rematar un artículo con un vídeo de mis estudiantes haciendo el tonto.
Cansada de ver páginas (de webs o de libros, qué más da) cargadas de elementos plásticos gratuitos (dicen que si los incluyes ayudas a la lectura, como si los lectores de hoy necesitasen muletas), yo he optado por el camino opuesto. Probablemente no he acertado (mi blog no se llevará jamás un premio con esta buscada austeridad), pero al menos me he dado el gusto de seguir mi particular criterio estético. A la inversa del mundo. Como casi siempre.
Este artículo ha sido visitado 64 veces
RSS 2.0 | Enviar un comentario | Enlazar
No hay comentarios »
Aún no hay comentarios.