No nos obligue a leer

25 09 2015

Lo que sigue es la carta que una alumna le dirige a un imaginario ministro de Educación/coordinador de Departamento que intenta obcecadamente imponer a los alumnos la lectura por obligación.

Querido señor que pretende hacer obligatoria la lectura: ¿por qué? Al igual que usted no puede obligar a un ciego a ver, usted no puede mandar a un niño al que no le gusta leer un libro obligatorio. Un lector nace, no se hace a la fuerza. A todos, durante años, nuestros padres y profesores nos han obligado a escuchar libros, cuando lo lee un cuentacuentos o cuando nos leen un capítulo antes de acostarnos. Entonces es cuando descubrimos qué clase de persona somos, una que se puede quedar hasta las cuatro de la mañana leyendo un buen libro, u otro que no quiere leer ni los folletos comerciales.

Para que a un niño le guste leer, aparte de ser por sí mismo, también es la influencia de sus mayores; me explico: yo siempre tuve de referencia a mi hermano mayor y a mis padres, grandes amantes de los libros, y con mi corta edad, aunque solo sabía leer alguna palabra suelta, me sentaba con ellos y hacía como si leía. Pero, si tus padres aborrecen los libros y prefieren la tele, o el ordenador, y tu visión de ellos es que en sus ratos libres ven la tele, el niño hará lo mismo imitándolo.

Las cargas del colegio ya son muchas como para obligar a alguien a leer (ya es bastante que nos  obligan a estudiar).

Por eso, le pido que no mande a alguien leer si no le gusta; ya leerán otras cosas, no es necesario presionar.

Atentamente, Inma Álvarez

Más sincero, imposible. Este alegato contra la imposición de la lectura pertenece a INMA ÁLVAREZ LORENZO, actualmente en 3º de la ESO.

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