El nombre de la rosa

17 05 2017

A reválida by any other name would smell as rotten.

Mientras los de arriba proclaman que nos han quitado las reválidas, nos imponen un nuevo examen externo en cuarto de la ESO cuya utilidad no conoce nadie. En teoría no servirá para evaluar a los alumnos, ni para influir en modo alguno en sus notas medias, ni mucho menos para evitar que les regalemos el título en setiembre. Si fuéramos mal pensados creeríamos que se trata más bien de evaluar a los profesores y a los centros, pero esta teoría queda inválida porque van a ser los mismos profes que les dan clase los encargados de corregirles los exámenes. De lo que se trata en verdad es de mostrar estadísticas que poder ofrecer a políticos y periódicos, y aumentar (¡todavía más!) la ya agobiante carga de burocracia que arrastramos en los centros.

Desde aquí recomiendo a los profesores que tienen que corregir que les pongan a todos los ejercicios la misma nota: 0 ó 10, lo mismo da. Y a los padres, que no manden a sus hijos al instituto el día de la prueba: aceptaremos con una sonrisa un “es que, profe, ayer me puse malo”. Digamos NO a exámenes inútiles y a imposiciones externas. NO aceptemos que nos diga un político cómo tenemos que hacer nuestro trabajo.

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