Posesión demoniaca

5 03 2018

Les cuento a los alumnos una historia rabínica. De propina va una serie de nombres de demonios: Abaddón el Exterminador, Asmodeo el de la Lujuria… Los alumnos se entusiasman con el asunto (quizás la descripción de Lilith tenga algo que ver…). Unos minutos más tarde, cuando ya habíamos pasado al adjetivo, uno me pregunta, mano alzada (sí, aún los hay bien educados):

–¿Profe, si busco esos demonios por internet es satanismo?

Hombre, en principio “satanismo” es sólo si los adoras, pero por algo se empieza…

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