FAME

8 10 2018

No es lo mismo la FAME que el HAMBRE.

El hambre, desgraciadamente, es una plaga universal. El hambre corresponde a las noticias, infesta otros países, afecta a niños que no son los nuestros pero tienen ojazos igual. El hambre provoca indignación y donaciones a oenegés, además de improperios contra gobiernos y multinacionales.

La fame ye lo que tienes tú antes de que te sirvan el cachopo. Cuando la guerra, la fame parecíase más al hambre, pero yera nuestra. La fame hacía que la gente codiciara los cueros de los zapatos y los escapiellus de manzana, y tenía tan mal remedio como el hambre de los telediarios. Por fortuna, esa fame casi ha desaparecido de Asturias, y sólo nos queda la de los cachopos. Casi.

Es posible padecer hambre de justicia, pero la fame solo puede ser de pan.



HOMES

1 10 2018

No es lo mismo HOMES  que HOMBRES.

Los hombres aparecen en las estadísticas que dividen por géneros, en las comedias románticas y las revistas orientadas a un público femenino y cosmopolita. Homes son los paisanos de mi pueblo, habitualmente casados, bajitos y con barriga, que van a jugar la partida y llámente “mocina” si calculan a ojo que tienes edad de ser hija suya, pero no.

Al revés que los hombres de las revistas, los homes no exhiben lo que se ha dado en llamar la tableta de chocolate, más que nada porque de eso no tienen. Vistos en bañador, dan un poco de pena. Se dedican a la pesca del chipirón en las noches de verano.



PITINOS

27 09 2018

No es lo mismo PITINOS que POLLITOS.

Los pollitos aparecen en las ilustraciones de los libros de primaria; los pollos a secas en la sección de congelados del super. Los pitinos anden por la aldea piando detrás de la pita. Si son de mentira, póntelos tu madrina de regalo en el bollo de Pascua.

De rapacina yo les daba de comer.



Palabrines

25 09 2018

Hay palabras que no puedo decir en castellano. Porque no significan lo mismo. Porque aunque la mayor parte de los asturianos hemos perdido el asturiano, todavía nos quedan palabras que nadie traduce al español, porque no te salen, igual que no te salen los tiempos compuestos. Como entendió muy bien la McDonalds cuando nos preguntó si teníamos fame.

Y porque el maestro Yoda era asturiano:

Para la próxima, les palabrines.



Somos los mejores

6 09 2018

Nos felicita la Consejería de Educación porque los resultados académicos de los alumnos asturianos han sido, este año, los mejores de España.

Cómo serán los demás…



El ACOSO ESCOLAR existe

24 01 2018

Hace poco, los responsables de Educación que nunca han pisado un instituto aseguraron en los medios, anunciándolo a bombo y platillo, que la mayoría de las denuncias por acoso escolar eran falsas. Cuánta clarividencia.

A esto se le llama táctica del avestruz: esconde la verdad, que molesta. Nos encontramos ante una juventud educada en la violencia, una carencia grave de disciplina en los centros educativos y una falta de control por parte del profesorado, al que se ha privado de medios para atajar la mínima desobediencia, y ¿qué nos dicen los de arriba? Que el problema no existe. Que ningún niño de Asturias se ríe de un compañero, insulta a un compañero, pega a un compañero. Que aquí no acosamos escolarmente a nadie, ho. ¿Y el alumno que me he encontrado esta mañana en la esquina llorando, qué?

Quizás si no tuviéramos este sistema garantista que te prohíbe castigar sin haber rellenado tropecientos informes y obliga al alumno víctima a probar que efectivamente es víctima (¿alguien percibe la semejanza con los casos de violación?) quizá, digo, arregláramos algo. Por supuesto que el castigo no es la mejor solución ni la más recomendable. Pero a veces es la única disponible. No me digan que es justo que el alumno acosado tenga que cambiar de centro y el acosador se quede. No me digan que el acosador tiene derecho a la educación mientras que al acosado se lo quitan por la fuerza.

Y mientras tanto, nuestra comunidad se gasta a saber cuánto en un estudio sobre la convivencia en los centros. Luego nos obligarán a redactar un “plan de mejora”. Y el niño que llora en la esquina que siga llorando.