Reformas en Educación

8 01 2020

Con la llegada del nuevo gobierno damos por hecho que se avecina otra reforma educativa. Ya no me espero más que otro despropósito. Hemos sufrido ya demasiadas y ninguna, como el verso de Sabina, era buena. Eso sí, como el color del nuevo gobierno tira hacia el púrpura me cabe al menos esperar que nos saquen los obispos de las aulas. De una vez.



Shakespeare vive

13 12 2019

Segundo de la ESO. Les pregunto a mis alumnos qué quieren leen en la hora de lectura. Resulta que los que no estaban conmigo el año pasado ya habían hecho todas las lecturas pedagógicas que tenemos en el departamento, incluso las que no tocaban: adaptaciones de clásicos, libros para niños del siglo XIX, novela juvenil actual con valores (la nueva forma de llamar a la moraleja). Total, que de pronto levanta la mano un alumno y me sugiere:”¿Por qué no leemos la historia tan chula que nos habías contado el año pasado?” Interesada, pido más pistas. “Esa que iba de un asesinato en Escocia con brujas y unas manos manchadas de sangre…” Y entonces me muero de alegría. ¡Los alumnos querían leer Macbeth! Efectivamente, se la había contado el año anterior a los que estaban conmigo, pero no la habíamos leído en clase. Un curso después, no solo se acordaban, sino que me pidieron a coro que sí, que esa, esa, y no otra, especialmente no uno de esos libros que estaban en la lista del departamento y que se suponen hechos adrede para gustarle a un chaval de doce a catorce años. Porque, señores, resulta que lo que le gusta de verdad a un chaval de trece años son los asesinatos truculentos, las manchas de sangre, las brujas y los misterios en la noche, y no los libros políticamente correctos diseñados por un equipo editorial que se esmeran en el prodesse y olvidan el delectare.



Metacognición y Jane Austen

30 09 2019

Es una ley universalmente conocida que el alumno que más se merece el suspenso es el que menos entiende por qué ha suspendido.



La parida(d)

24 09 2019

Se nos impone la obligación de corregir un examen de cuyo nombre no quiero acordarme. Pero no todos los profesores serán agraciados con tal suerte: al tribunal elegido se le exige una única condición: ser paritario (que no paritorio). Es decir, que estará constituido por idéntico número de hombres que de mujeres. Y por qué no, me pregunto, de rubios y de morenos, de españoles y de extranjeros, de homosexuales y heterosexuales. Por más que doy vueltas a la cabeza, no consigo comprender qué relación existe entre la adjudicación de una nota y la posesión de un pene.

Me pregunto qué injusticia histórica se está paliando con semejante medida, ya que sabido es que en la enseñanza somos todo muyeres.



Overbooking

19 09 2019

La ley permite que treinta y tres alumnos de segundo de Bachillerato se hacinen en una clase y compitan cual lechoncillos mamones por la atención de un solo profesor.

Los que mandan se deshacen en buenos deseos y propuestas para la mejora educativa, llenándose las bocas con atenciones a diversidades, nuevas (del siglo pasado ya) tecnologías y aplicaciones neometodológicas en el aula.

Por favor, guardaos los ordenadores y los discursos y mandadnos un profesor más.