Quién soy

Escribir en un blog es como volver al anonimato medieval: no firmas si no es con un irreconocible pseudónimo, no recibes crédito, no cobras y además pueden plagiarte, modificarte, cortarte y pegarte en cualquier lugar, haciendo realidad el generoso deseo del Arcipreste de Hita: “Cualquiera que lo oiga, si bien trovar supiere/puede más añadir y enmendar si quisiere:/ande de mano en mano cualquiera que lo pidiere.”

Pero también pueden leerte y escuchar tu voz, y puedes convocar acuerdos y desacuerdos, y puedes establecer diálogos con gente a la que nunca verás, y puedes influir en las opiniones de otros. Por eso estoy aquí. Quiero ser leída, escuchada y discutida por cualquiera que lo desee. Si al final merece la pena, no lo decido yo.

Me llamo Clara Alicia de Ochoa Vega. Soy licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la de Valladolid. Esto me ha servido para acabar de profesora, y no se entienda esta última frase como más irónica de lo que es: en los tiempos que corren, podría haber sido muchísimo peor.

Más cosas de mí, no necesitáis saber. Mi abuelo, que era un gran hombre en todos los sentidos, me dijo una vez: “Nadie puede, ni debe, hablar de sí mismo. Porque si habla bien, es inmodestia, y si habla mal, falsa modestia.” Ignoro si la idea es suya o lo leyó en alguna parte, pero jamás lo olvidé. Y han pasado ya veinte años.

Este es mi diario de a bordo como profesora, y no va más allá. No hay nada en él, ni debería haberlo, ni personal, ni literario, ni político. Se trata de un diario de trabajo: de ahí que mencione el 4,75 de un alumno y no los 475 muertos del atentado más reciente. Y si a alguien le sirve como testimonio de lo que vive día a día un profesor cualquiera en un instituto cualquiera doy por cumplido mi objetivo.