Bajas sin cubrir

17 03 2017

La administración para la que trabajo tiene por norma no cubrir las bajas, incluso las anunciadas (véase maternidades y jubilaciones) hasta que hayan pasado quince días: para algo se han inventado las guardias. Si se trata de Lengua o Biología, los alumnos pierden al menos dos semanitas de clase (tres en algunos casos); si se trata de Griego o Religión, los chavales se quedan sin asignatura hasta el año que viene. Así, resulta que hay días en que los alumnos tienen seis horas de presencia en el centro y tres horas de clase efectiva.

Ignoro si los padres protestan.



Que me descuenten

26 03 2014

Hace poco he sido víctima de los recortes: por haber faltado al trabajo más de los cuatro días que te permiten estar enfermo en un año, se me informa de que se me descontará la parte proporcional de mi sueldo. He de aclarar, por si acaso hay mal pensados, que estas faltas son justificadas y por enfermedad de corta duración: tan corta como dos días. Como ustedes comprenderán, mis finanzas no van a sufrir un grave revés.

Tengo que decir que esta vez no escribo para quejarme. Ni escribo con indignación. Ni siquiera con sorpresa, ya que todo el mundo sabe que ahora te quitan dinero por ponerte de baja. Simplemente consigno el hecho cuando me ocurre a mí, que para esto le he dado a este blog una orientación por completo subjetiva.

Escribo tan sólo para señalar, aunque muchos lo hayan hecho antes que yo, cómo están suprimiéndonos poco a poco lo que antes se consideraban derechos fundamentales de todo trabajador. ¿Cómo puede una empresa -en este caso la administración pública- fijar el límite de días para ponerse enfermo en un año en cuatro? ¿Es que puede alguien elegir cuántos días va a estar vomitando, o cuántas citas médicas va a necesitar en doce meses? Nuestros empleadores parecen creer que uno se apunta a una enfermedad como a un cursillo de treinta horas.

A ver, no soy una ingenua. Sé que en la empresa privada hay personas que han acudido a sus trabajos con 39 de fiebre o con un embarazo de riesgo para no ser despedidos al mes siguiente. Y, desgraciadamente, estos casos no son excepción, sino norma. Pero, por supuesto, que algo sea normal no quiere decir que sea aceptable. Y hasta hace poco, los empleados públicos estábamos a salvo de esta discriminación (como lo estábamos del sexismo, pero ese es otro tema). Pero ya no.

Me pregunto qué nuevo derecho nos quitarán mañana.



Sin derecho a enfermar

22 10 2012

Al parecer, ya no podremos permitirnos el ¿lujo? de ponernos enfermos. La novedad es que ahora ya no cobraremos el sueldo íntegro cuando estemos de baja (véanse porcentajes exactos donde corresponda; yo ni tengo ganas).

No sé ni por qué me molesto en subrayar lo obvio: que esto atenta contra los derechos fundamentales de los trabajadores. No tener derecho siquiera a ponerse enfermo es propio del obrero de la Revolución Industrial o de la esclavitud; creíamos que en Occidente esta fase estaba ya superada. Y que no nos vengan con el cuento de que hay gente que se coge bajas falsas; claro que los hay, pero existen otras formas de poner remedio a eso sin que paguen justos por pecadores: ¿para qué está la inspección?

Estar enfermo no es voluntario, ni es una suerte, ni es un capricho. ¿Y además ahora te van a castigar por ello? Como el bueno de Sancho Panza hubiera dicho, “encima de cornudo, apaleado”.