Deshojando la margarita

28 10 2010

Según las últimas noticias, el intento de arreglar el desaguisado de la carrera profesional (ahora lo llaman evaluación docente) se aplaza con fecha indefinida. Otra vez.

Más me vale coger una margarita y empezar a deshojar: me pagan, no me pagan, me pagan, no me pagan, me pagan…



Ante la carrera profesional

9 06 2010

Una muestra de las diversas situaciones en que los profesores nos encontramos ante la famosa carrera profesional, que ha seccionado a los claustros en posturas irreconciliables:

-el interino: no le toca ni una porción del pastel.

-el recién jubilado: firmó y marchó con las perras, sabiendo que al año siguiente nadie le iba a poder exigir nada.

-el comprometido: no firmó por fidelidad a sus principios. A veces lo lamenta.

-el engañado por su sindicato: alguien le aconsejó mal, en un sentido o en otro.

-el cauteloso: no firmó porque algo le olía a podrido en el reino de Dinamarca.

-el exiliado: no cobra por venir de otra comunidad (luego nos dicen que aquí no se explota a los inmigrantes).

-el joven: no cobra por no llevar cinco años en el negocio. A veces, su juventud estadística no se corresponde con la biológica.

-el arrepentido: de lo que sea, tanto de haber firmado como de no. 

-el mentiroso: dijo que no firmaría y fue el primero que lo hizo. Su torva mirada le hace parecerse al traidor de Ivanhoe.

-el currante: firmó porque le gusta echar horas rellenando papeles y que le inspeccionen todos los años. Adicto al trabajo quién sabe por qué, firmaría por venir en sábado, aunque fuera gratis.

-el avaricioso: sólo leyó lo de cobrar y no la letra pequeña, pues a la mención de los dólares le hicieron los ojos chiribitas.

-el sindicalista: lucha en los juzgados con pleito formal para que otros no cobren.

-el confiado: firmó, confiando en pasar la evaluación fácilmente. Quizás acertó: su cuenta se ha incrementado en varios cientos de euros y aún está esperando que le hagan el examen.



Evaluar al que evalúa

12 05 2010

Los de arriba intentan justificar el pago de los 217 euros de más con una evaluación  al docente (cuyo contenido, de momento, es un borrador).  Además, abrirán la puerta para los que no hemos podido/querido apuntarnos cuando empezó todo. Habida cuenta de las cosas tan estúpidas que piden, me planteo poner mi firma en cuanto pueda y tomar la postura más fácil o “toma el dinero y corre”.

Con esto pasaría a ganar unos doscientos euros más, aunque… ¡un momento! hoy mismo me entero de que nos van a bajar el sueldo, por lo que, me temo, al final del proceso me quedaré exactamente como estoy (virgencita, que decía el jorobado).

Además de mentirnos afirmando que con esto nos igualan a las demás autonomías (embuste bien claro, por cuanto los andaluces, catalanes, murcianos y demás no tienen que justificarse), resulta que van a acabar pagándome por hacer las tareas que vienen, como el valor en la antigua mili, con el oficio: recibir padres, no faltar a clase, dar la programación a tiempo. Total, que cobraré por nada, al igual que lo vienen haciendo tantos compañeros que hace dos años echaron una firmita porque fueron más listos, previsores, pícaros (insértese adjetivo a voluntad), o, simplemente, más viejos en este oficio de pastorear adolescentes. Que la antigüedad es un grado, oiga.



Queda anulada la carrera profesional

22 06 2009

Pues eso.

Seamos justos de una vez. Igualdad de salario para todos y que NO dependa de firmitas, por favor.



NO firmé la carrera profesional

11 03 2009

 Sí, yo soy una de esos pardillos/desinformados/concienciados que en su momento no firmaron la denominada “carrera profesional”, que a día de hoy todavía no se sabe muy bien en qué consiste.

¿Que por qué no la firmé? Pues porque antes de comprometerte a algo tienes que saber a qué te comprometes, ¿o no? Te piden que des un sí, no más, a unas condiciones que no se te comunican. Te tientan con una suma importante de dinero. Te dicen que ya te lo explicarán, que, de momento, tú cobras y no lo trabajas; cuando por fin se dignen a darte las claúsulas del acuerdo que has aceptado a ciegas será el momento de que te hagan devolver el soborno, si no has cumplido. ¿No les suena a anuncio de internet gratis, hable hoy y pague mañana?

¿Qué les pedirán a los que han firmado? En teoría, podría ser cualquier cosa: venir dos horas de más por la tarde, hacer exámenes los sábados aunque uno sea judío, suspender a todos los niños pelirrojos y con aparato en la boca… Comprenderéis que la que esto suscribe desconfiara. Subida de sueldo encubierta, dijeron algunos que era; cheque en blanco, la llamaron los demás. Nadie fue informado con datos objetivos; sólo el boca a boca magnificaba las opiniones. Los compañeros próximos a jubilarse nos aconsejaban que no firmáramos, pero ellos siguieron la política del coge el dinero y corre. “Yo firmo”, me dijo uno,”y para cuando me pidan que venga el sábado, ya estoy jubilado. A ver quién me quita el dinero entonces”. Actitud muy cívica y solidaria, sí señor.

Pero a día de hoy, a los flamantes firmantes aún no se les ha exigido nada, y a los que no pusimos nuestro nombre en un papel se nos ha quedado cara de tontos. Hacemos lo mismo y no cobramos igual: una división más entre el profesorado, por si había ya pocas. La firma de la carrera profesional se ha convertido en la firma más cara de la historia, y, mientras, el asunto anda en los tribunales, pues compañeros que no han firmado se han querellado por el trato desigual que la administración da a iguales trabajadores. Para más inri, he oído rumores de discriminación: hay quien fue destinado a Tineo teniendo puntos de sobra para una plaza en el centro; cuando va a reclamar le preguntan si había firmado la carrera profesional. La respuesta era no.

Y ahora sólo me queda esperar. A que los tribunales decidan que a igual trabajo, igual sueldo. A que la administración se aclare y nos diga por fin en qué consiste la carrera profesional de marras, y a qué te comprometes si la firmas. A poder decidir si quiero ganar más o menos (pues sí, existen personas que prefieren ganar menos y tener más tiempo propio, y me cuento entre ellas). A poder decir SÍ o NO con conocimiento de causa. Espero. Simplemente.