Lorca en la cuneta

19 10 2018

Atendiendo al conjunto de temas “focalizados” para la EBAU, hacer el Bachillerato en Asturias significa que los alumnos de Lengua pueden pasarse el segundo curso sin estudiar a García Márquez, Vargas Llosa, las nivolas de Unamuno, las escaleras de Buero y las bibliotecas de Borges, el español de los judíos y el que se habla en América, la omnisciencia neutra y la cuenta de los hemistiquios. Pero, eso sí, hay que saberse las etapas poéticas de unos cuantos señores aún vivos, debidamente segmentadas y numeradas, como si pudieran ponérsele puertas al campo y límites al sentimiento.

Y Lorca, aparcado en la cuneta.



Filosofía a séptima

21 09 2018

Nuestro querido inspector nos ha hecho una “sugerencia”, que, por descontado, el equipo directivo se ha apresurado a cumplir. En artículos anteriores os he intentado explicar el complejo problema matemático del horario impar de Bachillerato, que conducía invariablemente a la aparición de un conjunto vacío de alumnos en la séptima hora: esfuerzo inútil por mi parte; qué quieren, soy de letras. Pues bien, se da la afortunada casualidad de que el inspector es profesor de Matemáticas (o al menos lo era cuando daba clase); por ello no es de extrañar que tan ínclito usuario del hemisferio izquierdo del cerebro haya dado con la solución: se (im)pone la tutoría en el centro del horario y se desplaza a las dos y media una asignatura aleatoria, sin importar si se trata de una materia troncal o una obligatoria en la EBAU.

Yo sigo sin entender nada, pero ya dije que era de letras.



El pan de cada día

8 02 2017

Mientras mis compañeros luchan contra una EBAU demencial (la PAU ha cambiado de nombre para asemejarse al ladrido de un perro) yo no tengo tiempo de preocuparme por tan elevadas materias. Mi día a día no suele incluir estudiantes angustiados por rendir en un examen injusto: en su lugar, alumnos dormidos en las mesas, quizás bajo los efectos de alguna sustancia, y otro que me llega tarde, explicando (no me queda muy claro si es una disculpa) que le ha parado la policía. Y yo me pregunto por qué no se lo lleva.

El pan de cada día.



La mentira de la reválida

28 10 2016

Un día después de la huelga sale el presidente del gobierno en funciones (¿se decía así?) a anunciar como novedad que la reválida no tendrá efecto académico, al menos (adviértase la letra pequeña) hasta que no se alcance un “pacto por la educación”. ¿Y? Desde el principio de curso ya sabíamos que dicho examen iba a ser, este año, de prueba (o sea, de mentirijillas, de broma o de esperpento del Callejón del Gato, si me apuran ustedes). ¿Dónde está la concesión?

En román paladino, para que me entienda hasta mi vecino: los alumnos tendrán que hacer el examen igual, aunque no les contará para nada. A no ser que tengan intenciones de acceder a la universidad, en cuyo caso les servirá como prueba de acceso. Y yo me pregunto para qué le han cambiado el nombre a la PAU.

Yo era de las que esperaba que una reforma educativa arreglara los terribles problemas que teníamos desde que la enseñanza se hizo obligatoria hasta los dieciséis. Ingenua de mí, me creía que la LOGSE era tan infumable que no había manera de inventarse nada peor. Pero me equivoqué. Nos endilgaron la LOMCE. Ahora me he vuelto realista y ya no espero nada: sólo la jubilación.

P.D.: Si hay algún alumno por ahí, que se deje de huelgas. La única oposición posible a la reválida es que todos a una dejen el examen en blanco.