Desencuentro cultural

24 11 2017

La gran diferencia entre mis alumnos y yo es que cuando ellos hablan de ginebra no están contando chismes adulterinos a costa de un tal Arturo.



Las doce mejores mentiras de los profesores

20 10 2014

1) “Yo también he sido alumno”. El profesor nunca ha sido joven y, por tanto, tampoco alumno. Todo el mundo sabe que el profesor@ ha nacido al mundo tan adulto como Atenea, con gafas, alopecia, reuma y el boletín de calificaciones.

2) “Yo era buen estudiante y traía todos los días la tarea”. Como hemos demostrado en la proposición anterior, usted nunca ha sido estudiante, así que ¿para qué nos engañas?

3) “Estoy en la enseñanza por vocación”. Y si te suprimen la nómina del mes, ¿vendrías?

4) “La (insértese nombre de asignatura) es crucial para vuestra formación”. Bueno, es posible que en la Grecia clásica fuera cierto, pero ahora nos hemos actualizado.

5) “La formación os librará del paro”. Del paro no nos libran ni tres carreras, ni la Merkel, ni san Antonio el de los imposibles.

6) “Le verás la utilidad a esto el día de mañana”. Lo malo es que el día de mañana nunca llega: siempre vivimos en “hoy”.

7) “Pelearse no es la solución a los conflictos”. La solución adecuada no, pero sí la que te sale de los…

8 ) “Yo me preocupo por vosotros”. Sí, hasta la hora del timbre.

9) “Voy a llamar a tus padres”. Todos sabemos que no te vas a molestar.

10) “Este ejercicio no es muy difícil”. No, qué va. Es imposible.

11) “Esto cuenta para nota”. La nota que me vas a poner es la del examen, sin hacer más ajustes.

12) “Debes llevar la tarea al día”. ¿Para qué, si con este sistema educativo me tienes que aprobar igual?



Las doce mejores mentiras de los alumnos

15 10 2014

1) “Mi perro se comió los deberes”. Es un clásico, y todavía se atreven a soltártelo.

2) “Mi padre se olvidó de firmar”. Y tú de enseñarle el papelito, claro.

3) “Esa chuleta no es mía”. Pues resulta que es tu letra, un poquitín reducida, eso sí.

4) “Yo no tiré ese papel”. Igual no me estás mintiendo esta vez, pero me da lo mismo. Lo único que quiero es que lo recojas.

5) “No estoy comiendo chicle”. Tienes razón; técnicamente, lo estás mascando.

6) “No me puedo aguantar”. Ayer me pediste ir al servicio justo a la misma hora, y me acuerdo. Y anteayer también.

7) “El año que viene me voy a matricular en otro centro”. Sí, eso dicen todos. Qué pena que no lo cumplan.

8 ) “No voy a hacer el Bachillerato”. Variante de la anterior.Tú les apruebas la asignatura de cuarto en la que no han dado un palo al agua y el año siguiente te los encuentras en primero de Bachiller.

9) “No traje la libreta”. Es que no te la quieren enseñar: los deberes están sin hacer.

10) “No puedo escribir” (acompañándose de una venda en la muñeca). Si Cervantes escribió el Qujiote con una sola mano, ¿por qué tú no?

11) “Me encuentro mal”. Tiene traducción: quiero salir de la clase y darme una vuelta.

12) “Yo estudié”. Sí. Diez minutos.



Ser profesor es…

7 10 2013

 …cobrar doscientos euros de menos todos los meses…

…ser trasladado a un pueblo perdido distinto cada año…

…hablar de lo que te sabes de memoria con la misma pasión que la primera vez…

…enseñar matemáticas cuando tu licenciatura era en Filología Alemana…

…corregir el examen cuando lo que tenías que estar haciendo era estudiar tus oposiciones…

…preocuparse más por las faltas de asistencia que por las de ortografía…

…dudar entre un tubo y un tuvo de tanto verlos escritos a la inversa…

…aguantar que tiren tizas a tus espaldas sin decir ni pío…

…asumir que a partir de ahora tu nombre de pila se va a transformar en un mote…

…ser plenamente consciente de que el payaso de la clase eres tú…

…aceptar que nadie ha hecho la tarea…

…aceptar que nadie está prestando atención a lo que cuentas…

…aceptar que todos están prestando atención a tus zapatos…

Y, en definitiva…

….ser profesor es ir todos los días a hablar de un tema que ya no te importa a personas a las que jamás les importará.



Consejos ortográficos para alumnos de Secundaria

19 04 2013

-Las frases empiezan con mayúscula. Todas ellas, incluso la primera que pones en el examen. Que tengas prisa por contestarme las preguntas no justifica que olvides este nimio detalle.

-Tu apellido también empieza por mayúscula. Y si lleva tilde, hay que ponerla. Recuerda que debes convencerme de que sabes escribir con corrección al menos tu propio nombre.

-Que estés orgulloso de ser español o asturiano no te autoriza a empezar estas palabras con letra capital.

-Los signos de interrogación y exclamación se colocan dos veces. Una al comenzar la oración interrogativa o exclamativa y otra al terminarla. No, no me cuentes nada sobre el idioma de la pérfida Albión ni sobre el teléfono móvil.

-Las abreviaturas que utilizas en dicho teléfono móvil, así como en cualquiera de las aplicaciones creadas para las restantes “nuevas tecnologías”, no son inteligibles fuera de las pantallas de los aparatos en cuestión.

-La ausencia de puntuación es propia de la novela experimental del siglo XX. Desgraciadamente para ti, ya estamos en el XXI.

-Si no me puntúas correctamente los diálogos, separando las palabras del narrador de las de los personajes, me quedaré con la sensación de que padeces un trastorno de personalidad múltiple.

-El verbo “haber” puede parecer vacío de significado, pero te aseguro que siempre lleva una H.

-Saber que una palabra lleva una H intercalada no vale de nada si no sabes entre qué letras hay que colocarla.

-Si no te llamas Juan Ramón Jiménez y eres premio Nobel, no estás autorizado a prescindir de la G.

-El verbo “tener” y los tubos de escape de los coches no tienen nada en común.

-Dígase lo mismo de los soportes metálicos que utilizan algunos de estos vehículos en la parte superior de su carrocería y cierto bóvido muy abundante en Asturias que se caracteriza por sus fructíferas tetas.

-Un esclavo no es alguien que ha sido clavo primero.

-Los varones no llevan título nobiliario obligatoriamente adosado al cromosoma Y.

-No confundas el pretérito imperfecto de cierto verbo de movimiento con un impuesto.

-Ninguna etnia procedente de las estepas de Asia aparece tal cual en los exámenes de matemáticas.

-El relativo “cuyo” también existe y hasta se utiliza para enlazar oraciones. Concuerda con cualquier cosa excepto con lo que has escrito tú.

-En español sólo existen dos artículos contractos. Para dos que hay, por favor, utilízalos de una vez.

-Entiendo, y hasta puedo perdonar, que ignores la existencia del punto y coma. Pero el punto y final es obligatorio y nadie te cobrará por él.



Common misconceptions about us…

12 05 2011

… y perdóneseme el uso de lengua extraña, pero ¿acaso no les sonaría raro traducido?

1- A los profesores nos gusta suspender. Oh, sí, los profesores somos ávidos gargantúas que nos alimentamos del suspenso de los infelices estudiantes. Y también de los partes de disciplina.

2- La evaluación es una junta diseñada para hundir a los alumnos en la miseria. Y para cotillear sobre la vida privada del alumnado y echar la culpa de su fracaso escolar al hecho de tener novia.

3- Los profes de IES mataríamos por entrar en la Universidad. Todo el mundo sabe que los profesores de enseñanza media somos perpetuos frustrados por no haber podido alcanzar el puesto de catedrático universitario. O, peor aún, de artista que ha conseguido vivir de sus cuadros o del éxito multimillonario de su primera novela.

4- Los profesores siempre damos la razón a un colega. Pues claro, porque en el noventa y nueve por ciento de los casos la tiene. Y cuando no, se hace un favor, oiga.

5- La vida sexual del profesor es inexistente o un completo fracaso. A ver si te enteras, niño: que el profesor te haya sacado al pasillo no significa que no haya dormido en buena compañía la noche anterior.

6- El jefe de estudios es un ogro disfrazado. Independientemente del aspecto y olor que el jefe de estudios de tu instituto presente, te aseguramos que pertenece a la raza humana, más que nada porque ninguna otra especie está autorizada a presentarse a unas oposiciones.

7- El profesor me tiene manía. El profesor no te tiene manía, hijo. Le tiene manía a todos sus alumnos, sin excepciones ni piedad.

8- Los profesores tenemos muchas vacaciones. ¡Porque nos las merecemos, qué caramba! ¿Por qué íbamos a estar aguantando niños ajenos si no?