La mentira de la reválida

28 10 2016

Un día después de la huelga sale el presidente del gobierno en funciones (¿se decía así?) a anunciar como novedad que la reválida no tendrá efecto académico, al menos (adviértase la letra pequeña) hasta que no se alcance un “pacto por la educación”. ¿Y? Desde el principio de curso ya sabíamos que dicho examen iba a ser, este año, de prueba (o sea, de mentirijillas, de broma o de esperpento del Callejón del Gato, si me apuran ustedes). ¿Dónde está la concesión?

En román paladino, para que me entienda hasta mi vecino: los alumnos tendrán que hacer el examen igual, aunque no les contará para nada. A no ser que tengan intenciones de acceder a la universidad, en cuyo caso les servirá como prueba de acceso. Y yo me pregunto para qué le han cambiado el nombre a la PAU.

Yo era de las que esperaba que una reforma educativa arreglara los terribles problemas que teníamos desde que la enseñanza se hizo obligatoria hasta los dieciséis. Ingenua de mí, me creía que la LOGSE era tan infumable que no había manera de inventarse nada peor. Pero me equivoqué. Nos endilgaron la LOMCE. Ahora me he vuelto realista y ya no espero nada: sólo la jubilación.

P.D.: Si hay algún alumno por ahí, que se deje de huelgas. La única oposición posible a la reválida es que todos a una dejen el examen en blanco.



Las doce mejores mentiras de los profesores

20 10 2014

1) “Yo también he sido alumno”. El profesor nunca ha sido joven y, por tanto, tampoco alumno. Todo el mundo sabe que el profesor@ ha nacido al mundo tan adulto como Atenea, con gafas, alopecia, reuma y el boletín de calificaciones.

2) “Yo era buen estudiante y traía todos los días la tarea”. Como hemos demostrado en la proposición anterior, usted nunca ha sido estudiante, así que ¿para qué nos engañas?

3) “Estoy en la enseñanza por vocación”. Y si te suprimen la nómina del mes, ¿vendrías?

4) “La (insértese nombre de asignatura) es crucial para vuestra formación”. Bueno, es posible que en la Grecia clásica fuera cierto, pero ahora nos hemos actualizado.

5) “La formación os librará del paro”. Del paro no nos libran ni tres carreras, ni la Merkel, ni san Antonio el de los imposibles.

6) “Le verás la utilidad a esto el día de mañana”. Lo malo es que el día de mañana nunca llega: siempre vivimos en “hoy”.

7) “Pelearse no es la solución a los conflictos”. La solución adecuada no, pero sí la que te sale de los…

8 ) “Yo me preocupo por vosotros”. Sí, hasta la hora del timbre.

9) “Voy a llamar a tus padres”. Todos sabemos que no te vas a molestar.

10) “Este ejercicio no es muy difícil”. No, qué va. Es imposible.

11) “Esto cuenta para nota”. La nota que me vas a poner es la del examen, sin hacer más ajustes.

12) “Debes llevar la tarea al día”. ¿Para qué, si con este sistema educativo me tienes que aprobar igual?



Las doce mejores mentiras de los alumnos

15 10 2014

1) “Mi perro se comió los deberes”. Es un clásico, y todavía se atreven a soltártelo.

2) “Mi padre se olvidó de firmar”. Y tú de enseñarle el papelito, claro.

3) “Esa chuleta no es mía”. Pues resulta que es tu letra, un poquitín reducida, eso sí.

4) “Yo no tiré ese papel”. Igual no me estás mintiendo esta vez, pero me da lo mismo. Lo único que quiero es que lo recojas.

5) “No estoy comiendo chicle”. Tienes razón; técnicamente, lo estás mascando.

6) “No me puedo aguantar”. Ayer me pediste ir al servicio justo a la misma hora, y me acuerdo. Y anteayer también.

7) “El año que viene me voy a matricular en otro centro”. Sí, eso dicen todos. Qué pena que no lo cumplan.

8 ) “No voy a hacer el Bachillerato”. Variante de la anterior.Tú les apruebas la asignatura de cuarto en la que no han dado un palo al agua y el año siguiente te los encuentras en primero de Bachiller.

9) “No traje la libreta”. Es que no te la quieren enseñar: los deberes están sin hacer.

10) “No puedo escribir” (acompañándose de una venda en la muñeca). Si Cervantes escribió el Qujiote con una sola mano, ¿por qué tú no?

11) “Me encuentro mal”. Tiene traducción: quiero salir de la clase y darme una vuelta.

12) “Yo estudié”. Sí. Diez minutos.