NO necesitamos

8 06 2015

- No necesitamos más burocracia, sino más creatividad.

- No necesitamos más horas de clase, sino temarios más cortos.

- No necesitamos más exámenes, sino formas de evaluar más individualizadas.

- No necesitamos más religión, sino más artes.

- No necesitamos más deberes, sino más atención.

- No necesitamos más cursillos, sino más (in)formación.

- No necesitamos que nos declaren autoridad pública, sino que nos permitan aplicar sanciones.

- No necesitamos más alumnos en el aula, sino más profesores. Y, de paso, un enfermero por centro tampoco nos venía mal.

- No necesitamos que la política esté por encima de la pedagogía, muchas gracias.



NO a la enseñanza de religión

23 05 2011

Cuando se trata de juntar educación con religión me adhiero al pensamiento laico: que el estado no pague ni exhiba ni haga propaganda de religión alguna, pero tampoco luche contra ellas; que la religión sea asunto exclusivo del creyente.

Por eso defiendo la supresión de la asignatura llamada “Religión” de las escuelas. Y mira que lamento escribir esto, porque precisamente entre mis mejores amigos hay profesores de esta materia, y no quisiera que se quedaran sin trabajo. De hecho, si he tardado tanto en decidirme a colgar este artículo ha sido por amistad: uno de los compañeros a quienes más aprecio fue profesor de Religión (hola, Manolo Guiño).

Conocer la historia de las religiones, y, sobre todo, de la religión que ha marcado el devenir de Europa es positivo y necesario. Todos estamos de acuerdo en que un ciudadano medianamente culto no puede ignorar quién es esa señora con orla dorada que sale en el cuadro barroco sujetando a un bebé gordito. Sin frivolizar: el cristianismo está en la génesis de la mitad de las obras de arte del mundo occidental, por no decir de instituciones y costumbres. Pero todos sabemos también que este no es el planteamiento de la asignatura en cuestión. Se afirma que no se trata de “catecismo”, pero sus profesores han de ser aprobados por la autoridad eclesiástica (que les pide cuentas hasta de su vida privada). Se insiste en que no es una “maría”, pero hay institutos en que no se ha visto un insuficiente en Religión desde tiempos prehistóricos. ¿Y por qué hay una “alternativa no evaluable” a la asignatura de Religión y no la hay, pongo por caso, a la de Francés? ¿Qué tal si yo les dijera a mis estudiantes que pueden optar entre dar Lengua o nada?

Ninguna creencia religiosa -ni siquiera el ateísmo- debería ser materia de enseñanza en un centro educativo estatal.  Defiendo el derecho de cada confesión religiosa a educar a sus propios fieles, pero no en un centro público, con dinero público, instalaciones públicas y horario público –añadiendo de paso una hora inútil a los alumnos que no la cursan-. Y probablemente el noventa por ciento de la gente piensa así (soy consciente de que no estoy lanzando ninguna idea original); sin embargo, no hay manera de erradicar de las escuelas el lastre de una asignatura que corresponde a una forma ya caducada de entender la enseñanza. Me preguntó por qué nos cuesta tanto.



NO firmé la carrera profesional

11 03 2009

 Sí, yo soy una de esos pardillos/desinformados/concienciados que en su momento no firmaron la denominada “carrera profesional”, que a día de hoy todavía no se sabe muy bien en qué consiste.

¿Que por qué no la firmé? Pues porque antes de comprometerte a algo tienes que saber a qué te comprometes, ¿o no? Te piden que des un sí, no más, a unas condiciones que no se te comunican. Te tientan con una suma importante de dinero. Te dicen que ya te lo explicarán, que, de momento, tú cobras y no lo trabajas; cuando por fin se dignen a darte las claúsulas del acuerdo que has aceptado a ciegas será el momento de que te hagan devolver el soborno, si no has cumplido. ¿No les suena a anuncio de internet gratis, hable hoy y pague mañana?

¿Qué les pedirán a los que han firmado? En teoría, podría ser cualquier cosa: venir dos horas de más por la tarde, hacer exámenes los sábados aunque uno sea judío, suspender a todos los niños pelirrojos y con aparato en la boca… Comprenderéis que la que esto suscribe desconfiara. Subida de sueldo encubierta, dijeron algunos que era; cheque en blanco, la llamaron los demás. Nadie fue informado con datos objetivos; sólo el boca a boca magnificaba las opiniones. Los compañeros próximos a jubilarse nos aconsejaban que no firmáramos, pero ellos siguieron la política del coge el dinero y corre. “Yo firmo”, me dijo uno,”y para cuando me pidan que venga el sábado, ya estoy jubilado. A ver quién me quita el dinero entonces”. Actitud muy cívica y solidaria, sí señor.

Pero a día de hoy, a los flamantes firmantes aún no se les ha exigido nada, y a los que no pusimos nuestro nombre en un papel se nos ha quedado cara de tontos. Hacemos lo mismo y no cobramos igual: una división más entre el profesorado, por si había ya pocas. La firma de la carrera profesional se ha convertido en la firma más cara de la historia, y, mientras, el asunto anda en los tribunales, pues compañeros que no han firmado se han querellado por el trato desigual que la administración da a iguales trabajadores. Para más inri, he oído rumores de discriminación: hay quien fue destinado a Tineo teniendo puntos de sobra para una plaza en el centro; cuando va a reclamar le preguntan si había firmado la carrera profesional. La respuesta era no.

Y ahora sólo me queda esperar. A que los tribunales decidan que a igual trabajo, igual sueldo. A que la administración se aclare y nos diga por fin en qué consiste la carrera profesional de marras, y a qué te comprometes si la firmas. A poder decidir si quiero ganar más o menos (pues sí, existen personas que prefieren ganar menos y tener más tiempo propio, y me cuento entre ellas). A poder decir SÍ o NO con conocimiento de causa. Espero. Simplemente.