Reformas en Educación

8 01 2020

Con la llegada del nuevo gobierno damos por hecho que se avecina otra reforma educativa. Ya no me espero más que otro despropósito. Hemos sufrido ya demasiadas y ninguna, como el verso de Sabina, era buena. Eso sí, como el color del nuevo gobierno tira hacia el púrpura me cabe al menos esperar que nos saquen los obispos de las aulas. De una vez.



Desajuste temporal

11 11 2019

“El régimen franquista se empezó a debilitar, por lo que los ilustrados volvieron del exilio”.

¿Pero no has notado que aquí hay algo que no computa, chaval?



Overbooking

19 09 2019

La ley permite que treinta y tres alumnos de segundo de Bachillerato se hacinen en una clase y compitan cual lechoncillos mamones por la atención de un solo profesor.

Los que mandan se deshacen en buenos deseos y propuestas para la mejora educativa, llenándose las bocas con atenciones a diversidades, nuevas (del siglo pasado ya) tecnologías y aplicaciones neometodológicas en el aula.

Por favor, guardaos los ordenadores y los discursos y mandadnos un profesor más.



Autoridad del profesor

22 05 2019

Las últimas noticias divulgan que seremos autoridad (¿no lo éramos ya?) y que un profesor de a pie (no un director o jefe de estudios) podrá expulsar de su clase a un alumno por un máximo de tres días, es de suponer que no al arbitrio sino por motivo justificado.

Lo que las noticias no dicen es que para expulsar al chavalillo en cuestión tendremos que:

-Registrar por escrito la falta cometida (no te exigen simultaneidad; menos mal, no tienes que hacerlo mientras te están clavando una tijera en el ojo).

-Dar una fotocopia de dicho escrito a jefatura y a sus padres.

-Obtener la firma de sus padres, que certifica que se han enterado.

-Obtener el consentimiento de los padres (no es lo mismo el recibí que el consiento).

-Ofrecer una alternativa educativa para los días que el alumno esté expulsado (léase mandarle deberes).

-Obtener la firma de los padres en dichos deberes, certificando que los han recibido.

-Recibir al alumno en el centro durante esos tres días en la sala habilitada para ello, con un profesor acompañante (es decir, tú lo echas de tu clase y se lo lleva un compañero menos afortunado).

-Y, como remate, el punto que le anula todo: no se podrá sancionar si el alumno “no distingue el bien del mal”  (letra exacta de la nueva ley y no de un vetusto tratado de teología).

Y ahora la opinión pública cree que podremos echar al alumno de clase a voluntad y capricho. En fin…



Calidad de la enseñanza

20 02 2018

Nos manifestamos para que nos devuelvan las condiciones laborales pre-crisis: nos impusieron dos horas de más a cada profesor, con todo lo que esto implica: más alumnos, más exámenes, más sesiones de evaluación. Claro que también implica menos contrataciones, menos personal, menos dinero que la Consejería se gasta en educación. Eso sí, por pizarras digitales que no quede.

Este año comenzó, además, con trampa: se nos dijo que en nuestros horarios aparecería una hora de menos, con la intención de progresivamente (nótese el adverbio) ir paliando la injusticia.  Y nos lo creímos. Ilusa de mí. La susodicha hora de menos se ha traducido, en la práctica, por mor de no sé qué esotéricos algoritmos (no me pidan que se los explique; soy de letras) en una hora más de guardería guardia. Toma ya.

Mis compañeros y yo nos preguntamos cómo se relaciona todo esto con la burbuja inmobiliaria.