Adjetivo políticamente incorrecto

30 11 2016

Por fin parece que se descongestiona la ley educativa y los alumnos no tendrán que hacer la reválida para sacarse el título. A ver si es verdad. En cuanto a usarla como diagnóstico, ni falta que nos hace. Para ello no hay más que ver las respuestas de mis exámenes de Bachillerato:

“Grados del adjetivo: comparativo, superlativo e inferiorativo, que indica inferioridad. Por ejemplo: subdesarrollado”

No te atreviste a poner subnormal, ¿eh?



DEJADNOS EN PAZ

10 12 2015

Nueva ocurrencia de los que nunca han dado una clase: el “libro blanco” propone pagar más a los mejores profesores (como si el ser mejor o peor se pudiera medir con fiabilidad y justicia), evaluarnos cada dos por tres (después de lo que nos ha costado sacar una oposición), endurecer el acceso a la profesión (exigiendo a los aspirantes másters que no cuestan dos duros) y, como perlita que remata el collar, “que los mejores profesores pasen a dar clase en los centros más conflictivos”. Sí, hombre, como premio por hacer bien tu trabajo… ¡el traslado a un instituto marginal a doscientos kilómetros de donde vives!

Los profesores estamos hartos de desayunarnos cada mañana con un cambio en nuestras condiciones de trabajo. Estamos hartos de ver cómo nuestros alumnos se gradúan sin saber nada y que encima la sociedad nos eche la culpa a nosotros, y estamos hartos de los políticos que copian el modelo educativo de un país ajeno, le añaden una terminología políticamente correcta y se creen que han arreglado algo. De verdad, estamos tan hartos que sólo queremos pedir a los de arriba una única cosa, y no es ni aumento de sueldo, ni vacaciones, ni una pizarra digital. De una maldita vez os pedimos, por favor: DEJADNOS EN PAZ.



Analfabetos

3 03 2008

Hace muy poco, una política dijo que en Andalucía había muchos analfabetos. Se le echó todo el mundo encima: en una sociedad políticamente correcta nadie puede decir la verdad.

No voy a decir a qué partido pertenece la política en cuestión, ni si yo les doy o no mi voto, pues la intención de este blog no es hacer campaña electoral. Pero voy a darle mi apoyo, al menos, en esto. Reconocer un hecho desagradable es el primer paso para ponerle remedio. En España existen analfabetos. En Andalucía hay más analfabetos que en otras zonas de nuestro país, tanto por motivos de extensión geográfica como históricos y sociales. Estoy hablando de algo que he conocido personalmente.

En el pueblo gaditano en que estuve destinada, más del treinta por ciento de la población adulta era analfabeta. Ignoro si la estadística trataba de analfabetismo completo o funcional, pero poco importa. Nos referimos a personas de ochenta años que en su día no tuvieron oportunidad de educarse, sí, pero también de gente de cuarenta (y sobre todo,  de mujeres) que, en teoría, tuvieron que pasar por la escuela elemental.

Así que dejémonos de maquillar la realidad: en España quedan analfabetos. Reconocer esto no es echarle las culpas a nadie, y mucho menos, a los propios afectados. Pero sí será, vuelvo a repetir, el primer paso para ponerle remedio. Dejémonos de discursitos y eslóganes tipo “Andalucía, imparable” y pongamos manos a la obra. Que ya es hora.