Reformas en Educación

8 01 2020

Con la llegada del nuevo gobierno damos por hecho que se avecina otra reforma educativa. Ya no me espero más que otro despropósito. Hemos sufrido ya demasiadas y ninguna, como el verso de Sabina, era buena. Eso sí, como el color del nuevo gobierno tira hacia el púrpura me cabe al menos esperar que nos saquen los obispos de las aulas. De una vez.



Autoridad del profesor

22 05 2019

Las últimas noticias divulgan que seremos autoridad (¿no lo éramos ya?) y que un profesor de a pie (no un director o jefe de estudios) podrá expulsar de su clase a un alumno por un máximo de tres días, es de suponer que no al arbitrio sino por motivo justificado.

Lo que las noticias no dicen es que para expulsar al chavalillo en cuestión tendremos que:

-Registrar por escrito la falta cometida (no te exigen simultaneidad; menos mal, no tienes que hacerlo mientras te están clavando una tijera en el ojo).

-Dar una fotocopia de dicho escrito a jefatura y a sus padres.

-Obtener la firma de sus padres, que certifica que se han enterado.

-Obtener el consentimiento de los padres (no es lo mismo el recibí que el consiento).

-Ofrecer una alternativa educativa para los días que el alumno esté expulsado (léase mandarle deberes).

-Obtener la firma de los padres en dichos deberes, certificando que los han recibido.

-Recibir al alumno en el centro durante esos tres días en la sala habilitada para ello, con un profesor acompañante (es decir, tú lo echas de tu clase y se lo lleva un compañero menos afortunado).

-Y, como remate, el punto que le anula todo: no se podrá sancionar si el alumno “no distingue el bien del mal”  (letra exacta de la nueva ley y no de un vetusto tratado de teología).

Y ahora la opinión pública cree que podremos echar al alumno de clase a voluntad y capricho. En fin…



Reforma educativa… otra vez

15 11 2018

Parece que nos espera una nueva reforma educativa, si lo que acaba de anunciar el partido en el poder es cierto. Permítaseme el escepticismo. Como quien ya ha caído de la sartén a las brasas (y no digo lo de Guatemala y Guatepeor por no ofender a ciudadanos de país ajeno), esta que suscribe no se fía ni un pelo. Ahora insinúan que nos van a evaluar a los profesores (aún más), se suprimen asignaturas y se crean otras de parecida inutilidad, con toda probabilidad nos incrementan la carga burocrática y miedo me da mirar el proyecto de horario. Eso sí, la Religión no hay quien la erradique. Y luego dicen que son de izquierdas.