¿Vincular sueldos con resultados?

4 11 2015

Era lo que nos faltaba. Cada día nos despertamos con una nueva “mejora” educativa; ahora se le ocurre al ministro de turno la genial idea de “vincular el sueldo del profesor a los resultados del alumno”, como si fuéramos dependientes a comisión.

Nunca pensé que oiría semejante disparate planteado como una posibilidad; yo me pregunto si hay alguna diferencia entre cobrar una prima por número de aprobados y que te regalen un jamón por cada sobresaliente. Y encima de la injusticia añade el insulto: la sola propuesta nos llama vagos y mercenarios, pues lo que hay detrás es la creencia implícita de que los alumnos no aprueban porque el profesor no trabaja lo suficiente, y que a su vez el profesor sólo se molestará en hacer algo si le tocan el sueldo. Incluso un ministro debería saber que el resultado del alumno no depende únicamente del maestro: el esfuerzo del propio alumno, ¿dónde queda?

Cada día nos quitan un derecho (y digo derecho y no privilegio en voz muy alta); cada día nos cargan con una nueva obligación; cada día nos marean con un cambio o propuesta que tan sólo sirve para llenar de papeles las administraciones. Pueden guardarse su librito blanco, que no tengo ni el tiempo para leerlo. Cada día estoy más harta de esta profesión, y la culpa no la tienen los alumnos.



Que me descuenten

26 03 2014

Hace poco he sido víctima de los recortes: por haber faltado al trabajo más de los cuatro días que te permiten estar enfermo en un año, se me informa de que se me descontará la parte proporcional de mi sueldo. He de aclarar, por si acaso hay mal pensados, que estas faltas son justificadas y por enfermedad de corta duración: tan corta como dos días. Como ustedes comprenderán, mis finanzas no van a sufrir un grave revés.

Tengo que decir que esta vez no escribo para quejarme. Ni escribo con indignación. Ni siquiera con sorpresa, ya que todo el mundo sabe que ahora te quitan dinero por ponerte de baja. Simplemente consigno el hecho cuando me ocurre a mí, que para esto le he dado a este blog una orientación por completo subjetiva.

Escribo tan sólo para señalar, aunque muchos lo hayan hecho antes que yo, cómo están suprimiéndonos poco a poco lo que antes se consideraban derechos fundamentales de todo trabajador. ¿Cómo puede una empresa -en este caso la administración pública- fijar el límite de días para ponerse enfermo en un año en cuatro? ¿Es que puede alguien elegir cuántos días va a estar vomitando, o cuántas citas médicas va a necesitar en doce meses? Nuestros empleadores parecen creer que uno se apunta a una enfermedad como a un cursillo de treinta horas.

A ver, no soy una ingenua. Sé que en la empresa privada hay personas que han acudido a sus trabajos con 39 de fiebre o con un embarazo de riesgo para no ser despedidos al mes siguiente. Y, desgraciadamente, estos casos no son excepción, sino norma. Pero, por supuesto, que algo sea normal no quiere decir que sea aceptable. Y hasta hace poco, los empleados públicos estábamos a salvo de esta discriminación (como lo estábamos del sexismo, pero ese es otro tema). Pero ya no.

Me pregunto qué nuevo derecho nos quitarán mañana.



¡Enhorabuena!

30 04 2013

A los interinos, que por fin sí que cobrarán el verano, como todo el mundo. Al parecer, la Consejería ha rectificado. Enhorabuena.