VINIERON A VISITARNOS EL TRASGU, LA XANA Y LA GUAXA

17 06 2010

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CAMPUS DE VERANO 2010 EN INGLÉS

9 06 2010

En Resolución de 3 de junio de 2010, de la Consejería de Educación y Ciencia (BOPA 7 de junio de 2010), se han convocado las siguientes actividades educativas gratuitas del programa Campus de Verano 2010 en las que se integrarán la práctica de la lengua inglesa en talleres y actividades lúdicas y deportivas para el alumnado escolarizado en centros públicos:

PRIMARIA

Campus Ibias, del 27 de junio al 11 de julio: Programa

Campus CEAM, del 28 de junio al 9 de julio: Programa

Campus Palacio de los Niños, del 28 de junio al 9 de julio: Programa

SECUNDARIA

Campus Luces, del 14 al 28 de julio: Programa

Para inscribirse, se deberá presentar la siguiente solicitud en el centro docente en el que se esté escolarizado en el curso 2009/2010 antes de las 14:00 horas del martes 15 de junio de 2010.

Solicitud de inscripción aquí o en Educastur

 

Consultar la  Resolución 3 de junio de 2010



¿CÓMO FAVORECEN LOS PADRES EL ÉXITO DE SUS HIJOS?

9 06 2010

Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos. Pero, ¿qué es lo mejor?, ¿qué podemos hacer para que sus conductas sean adecuadas en casa, en el colegio y en la calle?, ¿cómo debemos actuar para hacer que nuestros niños alcancen el éxito y sean lo más felices posible?, ¿cuál es el éxito?

 

Todas estas preguntas llegan a los oídos de los profesionales de la psicología diariamente. Por eso, en este escrito vamos a intentar esbozar alguna respuesta positiva.

niño en juego infantil. Autor: Frodrig-Fernando Rodri´guez Es cierto, y lo digo muchas veces, que los niños no son felices por el simple hecho de ser niños. En definitiva, algo tendremos que hacer los adultos para facilitar ese estado emocional equilibrado de bienestar. Sin embargo, para actuar inteligentemente es necesario que el adulto, antes de ponerse en marcha, decida qué es un niño feliz o un niño equilibrado física y emocionalmente para cada uno de nosotros. Según sea la contestación así serán nuestras conductas con el niño.

 

A mí me gustaría tener un niño exitoso. Es decir, que se relacione adecuadamente con sus compañeros de clase y además sea capaz de hacer amigos allí donde se encuentre, sepa autocontrolarse de forma que no tenga rabietas por cualquier cosa y solicite las cosas de forma adecuada, que estudie normalmente y vaya superando los cursos sin mayores problemas al mismo tiempo que sepa divertirse. Es decir, tenga un desarrollo cognitivo, afectivo y conductual adecuado, normalizado. Pues bien, hoy día está aceptado que los padres juegan un papel muy importante de andamiaje de todos los ámbitos anteriormente señalados.

 

¿Qué han de hacer los padres para potenciar estos tipos de conductas?
En primer lugar han de ser conscientes de la influencia que determinadas variables emocionales ejercen en el rendimiento académico. Sí, no sólo es importante tener una buena capacidad intelectual, una capacidad de razonamiento adecuada. Niños muy inteligentes pueden fracasar estrepitosamente en la escuela por no poder utilizar, en un determinado momento, diversas habilidades emocionales, afectivas.

 

El rendimiento académico adecuado se ve favorecido, entre otros aspectos, por un alto autoconcepto académico. Y los padres pueden potenciar positivamente este autoconcepto no siendo exclusivamente críticos con sus hijos. Es decir, los fallos académicos los han de tomar como errores a partir de los cuales el niño puede mejorar. Se le hace ver dónde está el error, qué es lo que hizo mal y se negocia, se habla, las posibles soluciones para resolverlo. A lo largo de esta “negociación” se le puede indicar que cometer errores es algo normal en la vida, pero enfrentándose a ellos se logra mejorar. Si, además, se le expresa verbal y conductualmente la satisfacción que sentimos por cómo se enfrenta a los errores y como los supera, cómo se esfuerza, etc. (Expresión de Satisfacción) y le transmitimos la sensación de que es capaz de lograr con esfuerzo aquello que se proponga (Expectativas de Logro), pues es suficientemente capaz para ello (Expectativas de Capacidad), estamos poniendo tres mimbres que, estando bajo nuestro control, favorecen que el niño se sienta emocionalmente estable, se vea capaz de enfrentarse a las tareas escolares y a cualquier otra del tipo que sea y, en definitiva, pueda rendir académicamente de forma adecuada.

 

Por otra parte, siempre se dijo que es necesario reforzar las conductas positivas de los hijos para que se afiancen y se transformen en hábito. No obstante, hay un tipo de refuerzo que va en contra de los intereses de los niños: los refuerzos materiales (“Si apruebas te compro la Play”, “Te dejo ver la TV los sábados hasta las once de la noche”). Cuando los padres están usando esta estrategia educativa están fomentando en el niño una motivación extrínseca (“Voy a estudiar para lograr la bicicleta”) en vez de la motivación intrínseca (“Voy a estudiar para saber sumar”) y los resultados académicos, según informan diversas investigaciones, se ven empobrecidos. En conclusión, es contraproducente buscar la mejora del rendimiento académico de los niños regalándoles cosas por su esfuerzo. El esfuerzo ha de ser natural desde que nace.

 

En conclusión, si cuando nos relacionamos con nuestros hijos tenemos presente en nuestro pensamiento este tipo de actitudes, estamos favoreciendo un tipo de aprendizaje que posibilita el equilibrio afectivo, las capacidades de afrontamiento de las dificultades y de esfuerzo que redundarán, como mínimo, en la esfera del rendimiento académico positivo y, en definitiva, en el éxito para todos los retos futuros a los que se tengan que enfrentar.

Luis Lozano González
Orientador Educativo del EOEP de Avilés