La difusión de los datos del Informe PISA del año 2006 desencadenó una tormenta institucional que trajo consigo una serie de medidas, a veces deslavazadas e inconexas, tendentes a suavizar los defectos del Sistema Educativo puestos en evidencia en los datos referidos.
Parte de esas actuaciones se concretaron en la adopción de los planes de lectura, escritura e investigación de centro (P.L.E.I.s) como medio para mejorar el grado de adquisición de las competencias fundamentales en el alumnado.
La Administración se inspiró para esta nueva aventura en una nutrida base de experiencias ya veteranas que en diferentes lugares aislados y de forma pionera llevaban años desarrollando planes de fomento de la lectura con resultados positivos contrastados.
Partiendo de esa experiencia acumulada, la normativa educativa produce desarrollos que intentan extender esas actuaciones exitosas a otros lugares y niveles educativos y los concreta en la LOE, los currículos de la E.S.O. y, finalmente en este curso, en el currículo de Bachillerato.
Paralelamente a la publicación de normas y complementariamente a ellas, se crean y difunden materiales de apoyo a las iniciativas individuales y de centro y se programan actividades de formación del profesorado desde todas las instancias posibles (online y presenciales, de la Universidad, de los CPRs, del CNICE, MEC, Comunidades Autónomas,..)
Y, sin embargo, se tiene la sensación de que para una parte importante del profesorado todas esas actuaciones y propuestas constituyen sólo un “ruido institucional” perturbador y machacón, una nueva “moda educativa” pasajera de la que hay que intentar abstraerse o huir para que no nos alcance.
Es verdad que, a veces con fundamento, tendemos a desconfiar de la chistera de la que las administraciones educativas sacan, de vez en cuando, un conejo que, también alguna vez, se queda en gazapo.
Pero es nuestra obligación igual que nuestra libertad discernir entre unos y otros y obrar en consecuencia.
Por eso, para todos aquellos que piensan que esto de los PLEI es un nuevo invento surgido de la inspiración repentina de algún iluminado, que no merece la pena tener en cuenta, proponemos un catálogo de preguntas básicas que deben responderse hacia dentro y en silencio:
1.¿Cuánto tiempo hace que oyes decir que los niños y jóvenes no leen?
2.¿Tú crees de verdad que los niños y jóvenes no leen?
3.¿Es importante para ti que lo hagan?
4.¿Quiénes crees que son las instancias responsables de conseguir que lean?
5.¿Tú lees? ¿Lees lo que te gusta o lo que te ordenan?
6.¿Abandonas diariamente alguna de tus aficiones o quehaceres para dedicarte a leer?
7.¿Lees sistemática y exclusivamente clásicos o a veces lees un best-seller de rabiosa actualidad?
8.¿Has leído el documento marco de la Consejería de Educación del Principado de Asturias “Plan de lectura, escritura e investigación de centro”?
9.¿Has leído en los últimos dos años algún libro o documento relacionado con la animación a la lectura desde la escuela?
10.Cuando obligas a un alumno/a a leer un libro lo haces porque:
Crees que hay que hacerlo
Crees que es la mejor obra de la literatura universal
Te han prestado un cuestionario estupendo para que los alumnos hagan después de leer
Está bien, es una forma de poner más notas
Confías que eso le motivará a leer más libros
Seguramente la mayoría tenemos estas y otras preguntas similares en nuestra cabeza y desde hace mucho tiempo. Y muy probablemente también creemos que es necesario hacer algo. Lo único que nos detiene es la pereza, sumada a la vana y secreta esperanza de que alguien lo haga por nosotros.
Pero eso no va a suceder. El PLEI en la ESO ya es un hecho normativo inequívocamente desarrollado y, me temo, con vocación de continuidad (no puede ser de otra manera) y el PLEI de centro es, por esa decisión legal, parte inseparable del PEC (Proyecto Educativo de Centro), tan vinculante e indiscutible como dar clase de Matemáticas o de Geografía.
De las obligatoriedades y de las obligaciones quizá reflexione otro día, en otro momento lúcido.
Ahora sólo os recuerdo, padres y madres, profesores y profesoras, que el IES La Corredoria tiene la suerte de poseer un PLEI aprobado y en vigor que tenemos la obligación de leer y conocer, que es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros sacarlo adelante y mejorarlo cada día y que sólo de nosotros depende que los jóvenes lean. ¿Difícil?, claro, si fuera fácil no haría falta darle tantas vueltas.
¡Ah! Cuando tengáis tentaciones de negar la mayor no olvidéis que los métodos que hemos empleado hasta ahora nos han conducido de cabeza a la situación actual, o sea, no tengáis miedo de olvidarlos.
Salud. Os espero en nuestra Biblioteca