EL VIENTO EN LAS HAMACAS
Cuando no os apetezca leer una novela de 1000 páginas (siempre hay momentos vagos) y también cuando estéis sedientos, o cansados, cuando hayáis dejado de creer en la belleza y quizá cuando, sin más, haya que tener un libro entre las manos, probad esto.
EL VIENTO EN LAS HAMACAS
El escritor está hecho de aire : vive del aire, está siempre en el aire.
Lo mueven unas almas que le hablan al oído mientras duerme o mientras mira cómo se columpian las hamacas, con el viento.
Le dictan, ¿precisamente a él?, por no necesitar ya nada, mas que una frase.
Mónica Fdez.-Aceituno, El viento en las hamacas
Premio Nacional de Conservación de la Naturaleza


