“Los habitantes de mi ordenador” Primer premio del concurso literario por Sául Sánchez Valledor, 5º nivel (C.P. “Asturias”)
23 04 2009Bueno, yo empiezo la historia en un día en el que estaba con mi ordenador nevo, ya que el anterior había tenido mejores días. Mi ordenador nuevo era un poco raro por distintos motivos: en lugar de computadora tenía una esfera brillante de color rojo y a veces hacía ruidos extraños, una vez hizo un ruido…un ruido muy parecido al de una frase pero sin sentido: “Ayuda, esfera contaminada roja está”.
El ordenador, a los tres meses de la frase sin sentido empezó a hacer un proceso antivirus. Yo le dije esto a mi padre:
-Este ordenador no sirve ara nada, lleva con ese proceso nada más y nada menos que dos días!
-No te alteres, hijo -me cortó tajante mi padre-, cómo se nota que no sabes todo lo que tiene que hacer un ordenador para librarse de un virus.
Yo no le hice caso y seguí enfadado. Cuando fui a la cama le dije al ordenador:
-¡Pero cómo eres tan lento!¡yo ya habría solucionado el problema!
Entonces la esfera rojo de unos veinte centímetros pasó de repente a medir dos metros y me absorbió.
Lo único que veía eran ceros y unos de color verde en un fondo negro, y yo desplazándome a toda velocidad hacia una luz blanca.
Entré en la luz y vi de muchísimos colores un mundo inmenso habitado por luces verdes, rojas, azules y muchísimos colores más.
Una luz rasa se me acercó y me dijo:
-Tú eres el niño que nos llamó lentos y que dijo que podría salvarnos del virus. Te llevaré al castillo.Y los mismos números verdes de antes me llevaron al castillo y allí una luz dorada me fue explicando todas las luces, lo que hacían pero yo dejé de escucharlo en la decimoquinta luz. Al acabar dijo:
-Si eres quien dices ser, destruirás al virus.
-¿Dónde está? -le pregunté- ¿Está muy lejos?, dije intentando escabullirme.
-No, a dos “glick”
-¿Qué es un glick?-pregunté-
Y¡bum!, ya me encontraba en medio de una batalla descomunal entre luces azules y sombras negras que aplastaban a las luces como si nada.
-¡Defended la entrada a la esfera!, si entran habremos muerto todos.
Y cuando le iba a preguntar por qué se me acercó una sombra y me dijo:
-Ahora voy a por ti, pero una luz me empujó, y mientras me empujaba, dijo que tenía que salvarnos.
Me desperté y estaba en mi cuarto. Empecé a bajar las escaleras escopeteado, fui a la tienda de nformática y compré un antivirus nuevo, lo compré (y todo esto en diez minutos).
Cuando llegué a casa, la luz era muy tenue y me di cuenta de cómo podría conectar el antivirus sin computadora, tiré el antivirus a la esfera, que se lo tragó. La esfera al instante se volvió azul y el proceso de antivirus se había acabado de golpe.
Y bueno, así es como mi ordenador sobrevivió y podía decir frases claras como:
-¡Buenos días!. ¿Me echas un poco de aceite a las tuercas?
Categorías : Concurso Literario 2009