18 Marzo 2017

hokusai y su 漫画

Publicado en biblioteca virtual, el tebeo por franciscru a las 2:06 h.

El gran artista japonés Hokusai es de sobra conocido. Sus grabados enriquecen los fondos de los museos más prestigiosos, pero también lucen a las mil maravillas en la abollada pared de nuestra biblioteca. Y ahí está su mérito. El arte oriental, y concretamente estas estampas coloreadas, influyeron notablemente en los impresionistas europeos, que a fines del XIX le daban un buen meneo a los principios sacrosantos de la pintura académica y ponían los cimientos del arte moderno. Hablando de cimientos, dicen que Chillida también se inspiró en Hokusai para construir esas moles de hormigón tan grandes y tan feas que hacía él, pero de eso no tenemos pruebas. Manga significa “apuntes”, “dibujos caprichosos”, y eso es precisamente lo que representa esta colección de cuadernos en negro, gris y rosa, que comenzaron a distribuirse allá por 1814 (en España estábamos en plena guerra de independencia contra los franceses de alonsanfandelapatrí que inspiraba a Goya los aguafuertes sobre Los desastres de la guerra). Los contenidos son simples: esbozos de personas realizando una gran variedad de actividades, animales, aves, insectos, dioses, fantasmas, arquitectura, paisajes y vistas detalladas de hojas y flores. La serie tuvo tanto éxito que se publicó durante sesenta y cuatro años. Los editores se aprovecharon el tirón popular de Hokusai incluso después de muerto, sacando al mercado unas “obras inéditas” y “lo mejor de lo mejor de Hokusai”… Y es que hace doscientos años ya estaba todo inventado. ¿Qué es lo que le valió el favor incondicional de su público? Algunos han sugerido que los manga de Hokusai se ofrecían como un manual didáctico, en tiempos en que los aspirantes a dominar el arte del dibujo carecían de material gráfico para usar de modelo. Siendo justos, hay que advertir que el mérito de estos trabajos no era exclusivo de Hokusai, que contó con la colaboración de los grabadores que cincelaban finamente la madera de sakura, y los impresores que trabajaban el color con tinta china y oropimente. El que presentamos en esta entrada es el Volumen 3, pero si alguien se quiere regalar la vista con toda la serie, no tiene más que pinchar aquí mismo y disfrutar de las exquisitas miniaturas orientales que revolucionaron el arte universal.

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12 Marzo 2017

algo de provecho

Publicado en Recomendaciones, juegos y chanzas, marcapáginas por franciscru a las 12:28 h.

Mi familia quiere que estudie algo de provecho… ¡Cuántas veces habremos oído esta frase! El discurso de los jóvenes estudiantes se repite promoción tras promoción. Sin embargo, el significado de esta enigmática sentencia ha ido cambiando con los tiempos. A mediados del siglo pasado, el provecho suponía ganarse las lentejas, y la aspiración de cualquier padre era la de que su hijo obtuviera unos ingresos regulares de la forma más cómoda posible, sacando el máximo rendimiento al magro aprendizaje inicial. En el caso de las hijas, bastaba con que la buena presencia se correspondiera con la cabeza ordenada y discreta de una futura esposa y madre. En las décadas finales del siglo XX se produjo un cambio interesante: el hombre y la mujer de provecho se preparaban para alcanzar las metas que se les habían negado a sus predecesores, conquistando las plazas que hasta ese momento había acaparado una pequeña élite con influencias y acceso a la educación. Fue la época de la democratización de la enseñanza, y las universidades se vieron asaltadas por miles de estudiantes de clase media que a través de la educación superior querían ver cumplidos sus sueños de promoción social y reconocimiento profesional. A estas alturas del siglo XXI, expectativas y frustraciones de toda una generación caen como una losa sobre nuestros jóvenes estudiantes, abatidos por el sistema productivo y contagiados por una visión reduccionista del progreso: la cultura ya no es un fin es en sí misma. La escuela de ciudadanos críticos y responsables da paso a una factoría de futuros expertos en lo que sea, que buscan desesperadamente traducir innumerables títulos y másteres inasibles en empleos bien remunerados, frecuentemente asociados a la técnica y la economía. En este escenario, nuestros estudiantes con más talento están asediados. Mi madre dice que estudie telecomunicaciones y que, después, si quiero, escriba un “best-seller”. Esto nos confesaba L. en la biblioteca, una muchacha resuelta y sencilla con un maravilloso don para las letras, y que a estas alturas estará cumpliendo a las mil maravillas las expectativas de otros, entre dispositivos electrónicos y circuitos conmutados. Sin embargo, el talento se resiste a capitular. Y de eso dan fe un nutrido grupo de autoras que aportan ingenio y perseverancia y lo ponen al servicio de una obra original, con estilo propio pese a su juventud (si es que la juventud ha de pesarle a alguien). Y para dar prueba de ello, nos hemos puesto en contacto con Bea Tormo, una ilustradora logroñesa que bajo su otro apócope posible (Triz), ha firmado trabajos que puedes encontrarte, incluso, entre las páginas de tu libro de texto…

8 Marzo 2017

…en el que todos somos todas

Publicado en buscando un billete, escribiendo por escribir, vale más que las pesetas por franciscru a las 21:08 h.

Y no vamos a dejar pasar la ocasión de subrayar la calidad de nuestras lectoras, que ganan por goleada a los chicos en cantidad y variedad de intereses, y son las usuarias más fieles de nuestro plan de lectura. Por algo será. Así que los chicos les han redactado un manifiesto que han suscrito todos y cada uno de ellos (el cien por cien. Increíble) y que les hemos leído a modo de pequeño homenaje a lo largo de toda la jornada, bastante movidita por lo demás. Y para que el mensaje llegue más lejos, le hemos puesto unos sellos de lo más cucos emitidos por la Real Casa de la Moneda ilustrados por el madrileño Fabio Hurtado. El trabajo está hecho. Ahora nos queda a todos cumplir fielmente con lo que nos toca…

Hoy es un buen día. Un día tan bueno como cualquier otro para deciros, queridas compañeras, que sabemos que en un mundo de hombres, ser mujer no es tan fácil como parece y que, pese a todos los inconvenientes, nos demostráis a diario que la vida no sería lo mismo si no estuvierais ahí, para hacer de este mundo de hombres y de mujeres un lugar más habitable, más justo, menos canalla. El cambio es cosa de tiempo. Eso lo saben bien nuestras abuelas, que trabajaron y estudiaron de firme. Y también nuestras madres, que siguen luchando para cambiar las cosas, que nos dan ejemplo para que nuestra generación rompa definitivamente los tópicos y construya un futuro donde ya no se hable de diferencias, ni de agravios, donde el menosprecio ceda paso al mérito de cada cual, sin prejuicios, sin falsas ideas. Por eso os pedimos a vosotras, que sois las que más tienen que decir, que nos ayudéis a modificar lo que no funciona, que nos permitáis comprender un poco mejor cómo veis el mundo y cuál es el papel que tenemos que jugar, tanto chicas como chicos, para que la convivencia sea algo natural, tan natural como nuestras diferencias, arraigadas en nuestra condición de mujeres y de hombres. Y no olvidéis esto: vosotras sois la mitad de la humanidad que más nos gusta

en un día como éste…

Publicado en escribiendo por escribir, vale más que las pesetas por franciscru a las 9:36 h.

Como cada año, queremos depositar nuestro granito de arena personal para celebrar este ocho de marzo bajo los auspicios de la letra y la literatura, porque los tópicos, la ñoñería y la precipitación oportunista de tuiter siempre se quedan encajados en la gatera de lo previsible, dejando la palabra desnuda, sin sentimiento, como pólvora mojada. Por eso le regalamos a nuestras chicas un texto peculiar de Carlos Huero, el inventor de los afanósticos, junto con un grabado contemporáneo de Schmidt-Rottluff, un expresionista con carácter, sobre todo durante su primera etapa de grabador, cuando rondaba los treinta años. Como es una sorpresa, esperamos que descubran la nota sobre sus mesas antes de leerlo aquí, y que la Gerbera jamesonii que la acompaña deje en buen lugar a los hombres de este centro, que como jardineros de condiciones bien distintas, nos esforzamos por seleccionar las semillas más resistentes para obtener la mejor de las cosechas posibles. Aunque esto no se queda aquí…

Hay que encontrar las expresiones justas, buscarlas con mimo, hallarlas en el corazón para que tú, compañera, que esta mañana te despertaste del lado femenino de tu cama, no sepas si estas palabras que torpemente te celebran fueron obra de hombre o de mujer, aunque a nadie le importe tal porque tú, amiga, que hoy tomaste de la mano, que dejaste escapar de entre los dedos una caricia gentil, que libraste una batalla que lacera la piel, eres la única dueña de esa condición que no precisa más halago que un gesto, una mirada, una flor

Carlos Huero Caín, 1918