27 Enero 2012

jatakas

Publicado en Recomendaciones, biblioteca virtual por franciscru a las 8:15 h.

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La tradición literaria oriental es antiquísima, e infinita su variedad y riqueza, aunque por aquello de estar íntimamente ligada a un espiritualismo que no entendemos, nos suele resultar un tanto inaccesible. Sin embargo no podemos negar, por ejemplo, la enorme influencia que sobre las literaturas occidentales han ejercido los cuentos recopilados en Las mil y una noches: la prueba es que, en los albores del siglo XXI, se siguen publicando y actualizando ediciones. Según Vargas Llosa “no existe en la historia de la literatura una parábola más sencilla y luminosa que la de Sherezada y Sahrigar para explicar la razón de ser de la ficción en la vida de los seres humanos y la manera como ella ha contribuido a distanciarlos de esos oscuros orígenes de su historia en los que se confundían con los cuadrúpedos y las fieras” (Las mil noches y una noche. Alfaguara. 2009). La importancia de este clásico entre los clásicos merecerá tratamiento aparte en el futuro. Para abrir boca vamos a escribir una pequeña introducción a los jatakas, ilustrando la entrada con una preciosa edición americana de Tales of India de Ellen C. Babbitt, publicada en 1912 (en inglés). Los jatakas son historias de las andanzas de Buda en vidas anteriores, encarnado principalmente en seres humanos, pero también en todo tipo de animales. Las fábulas que integran esta colección son de muy diferente extensión y sirven al propósito de aleccionar al lector sobre las virtudes y la sabiduría. Es un error muy extendido pensar que todos los jatakas son cuentos infantiles con moraleja final: algunos resultan un poco macabros y hasta violentos. No vamos a dar pormenores de su génesis y evolución, porque para eso está internet. Pero sí vamos a recomendar su lectura, que puede resultar entretenida, amena y constructiva para personas de entre nueve y noventa y nueve años (si tenemos algún visitante de cien años o más le rogamos que nos disculpe, pero si éste es el rango universalmente aceptado para presentar un puzzle de mil piezas, con mayor motivo ha de serlo para inducir a la leer un libro de más de mil palabras).

23 Enero 2012

los libros de enero…

Publicado en Recomendaciones por franciscru a las 9:01 h.

Existen muchos cálculos sobre el número de volúmenes que una persona puede leer a lo largo de su vida. Como la estimación depende de la aplicación, el calibre de las lecturas y hasta de lo larga o corta que sea la existencia de la que hablamos, cualquier resultado que aventuremos tiene las mismas garantías de acertar: ninguna. El problema no suele estar en el tiempo que se dispone para leer, sino en todo en el que se desperdicia en los prolegómenos. Por lo general, los libros que suelen pasar por nuestras manos no son objeto ni de la atención necesaria ni de la curiosidad suficiente como para soportar una dedicación que se agote en la última página. Por la pinta o por las delirantes promesas que nos hacen desde las solapas, un buen porcentaje de potenciales lecturas no merecen siquiera ser consideradas como tales. Los libros voluminosos de papel biblia, con tapas duras y solemnes, suelen disuadir de cualquier intento de lectura continuada; aquellos otros con apariencia de antiguos y desfasados se expurgan de las bibliotecas sin atender las perennes cualidades de algunos de ellos. Los que aparecen desencuadernados o presentan desaliño o maltrato se toman con dos deditos y se arrojan a la papelera. Si a éstos les sumamos los que tienen una portada poco sugerente, las obras firmadas por autores de nombres imposibles, los picados con manchitas de humedad o los que exceden las dimensiones habituales, hemos conseguido reducir notablemente la lista de candidatos; pero ni siquiera recurriendo a este dudoso método de escrutinio disminuimos sustancialmente la cantidad de títulos a nuestra disposición. Solución: dejarse llevar por las razonadas recomendaciones de los que calentaron la butaca antes que uno. So pretexto de ser útiles en el empeño, traemos aquí algunos de los títulos a los que hemos aludido directa o indirectamente en las pasadas entradas: por arte de internet, basta con pinchar y acceder a la opinión cualificada de lectores que nos precedieron en la aventura, porque en este mundo globalizado, no hay ámbito en el que alguien no nos haya precedido en hacer, decir o pensar cualquier cosa.

19 Enero 2012

marcapáginas

Publicado en marcapáginas por franciscru a las 18:47 h.

Horas. Minutos. Segundos. Hemos conseguido crearnos la ilusión de que podemos dividir el tiempo en cantidades discretas, unidades que nos permiten sumarlo y restarlo, ponderarlo y hasta calcular sus dimensiones. Pero el tiempo dista mucho de ser el alma que mueve las agujas de un reloj. El ritmo que la vida impone, con sus pausas, letargos, esperas, progresos acelerados, retornos vacilantes… refuerza la evidencia de que el tiempo no cuenta con nosotros, que fluye implacable deslizándose por el filo del presente con la pericia de un skater. Sin embargo, cuando leemos somos dueños del reducido universo comprimido entre las tapas del libro; los acontecimientos se recrean ante la mirada atenta del lector, momentáneamente desembarazado de cuanto le vincula a la realidad. El tiempo se convierte entonces en parte de esa nueva conciencia, libre para moverse por la ficción sin limitaciones, como un pececillo de colores en el vasto océano. Esta sensación puede ser tan intensa que algunas personas aseguran que gracias a ella pudieron sobreponerse a un largo cautiverio físico, entre las cuatro paredes de un calabozo, o anímico, asediados por el tedio, la rutina y el aburrimiento. El marcapáginas es el símbolo de la soberana voluntad del lector, del aceptado receso que congela el tiempo de papel en el instante en el que las hojas se confunden ruidosamente. Los marcapáginas aguardan pacientes en la bitácora de nuestra mesilla de noche y vigilan la plaza hasta que regresamos, recordándonos a qué distancia se encuentra el desenlace. Los menos románticos alegarán que todo esto del tiempo y los pececitos irisados está muy bien, pero que con entremeter la solapa o doblar una esquinita, asunto resuelto. No tenemos argumentos de peso para convencer a toda esa tropa más apegada a lo pragmático que a lo romántico pero, sin ningún género de duda, utilizar la solapa es vulgar y plegar la página (sobre todo si el libro es de otro) inmoral… Nada que ver con este elegante impala dorado con el que inauguramos la sección, diseñado para lucir su esbelto y atlético porte en el lomo grueso de los Cuentos Completos de Julio Ramón Ribeyro o de Ignacio Aldecoa, por decir algo…

16 Enero 2012

la historia reciente

Publicado en Recomendaciones, biblioteca virtual, escribiendo por escribir por franciscru a las 9:01 h.

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Exceptuando a los lectores más jovencitos, todos somos hijos del pasado siglo XX; al contrario de lo que se tiende a pensar por estas latitudes, este período fue el más convulso de la historia de la humanidad. Lo que hoy aceptamos con naturalidad, los rasgos distintivos de nuestra cultura política, económica y social hunden sus raíces en el inestable fondo telúrico que provocó también las grandes catástrofes bélicas de la pasada centuria. Somos herederos de una época marcada por la iniquidad, la brutalidad y el exterminio, cuyos últimos flecos (por el momento) acariciaron hace apenas diez años la tez clara y sonrosada de ese ente imposible al que llamamos Europa. Las eternas cantinelas del nacionalismo, el colonialismo, el expansionismo, el imperialismo y todos los “ismos” que se nos pudieran venir a la cabeza sumaron sus voces para que la historia rebullera; a la cabeza de las consiguientes orgías de destrucción figuraron personajes (varones en exclusiva) que supieron embridar la violencia dispersa, y la proyectaron con la furia de las ideologías; sin duda os sonarán los nombres de Mao Tse Tung, Pol Pot, Franco, Leopoldo II de Bélgica, Hirohito, Hitler o Stalin (el más sanguinario de todos, que ya es decir). Añadiríamos con gusto algunos otros, pero por estar rehabilitados o pertenecer al bando de los buenos, no se pueden citar aquí porque resultaría “políticamente incorrecto”. Como puede suponerse, la reconstrucción de la historia de los últimos cien años, pese a ser reciente, se topa con la interpretación apasionada y tendenciosa de autores e investigadores, necesariamente discrepante porque casi siempre lo más cómodo es adherirse a la opinión que pregona la corriente política dominante. Por eso os animamos desde aquí a que os paséis por la biblioteca y os forjéis vuestra propia visión sobre los conflictos del siglo XX. Os encontraréis libros de historia, pero también interesantes biografías gráficas como la que firma el laureado mangaka Shigeru Mizuki de Hitler, o las incontables novelas ambientadas en la guerra y en la posguerra como la muy conocida Cuando Hitler robó el conejo rosa de Judith Kerr o Año de Lobos de Willy Fährmann. Y ya sabes: evita en lo posible los libros de texto, que son para otras cosas…

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12 Enero 2012

¿te suenan los místicos?

Publicado en musica y literatura por franciscru a las 1:26 h.

Dicen que la poesía de Fray Juan de la Cruz nació perfecta, sin antecedentes ni ensayos, a la poca luz que el mediodía le regalaba a través de la diminuta saetera de su celda. Pese a la ganada santidad, su biografía es una abrupta sucesión de sinsabores que el hombre trató de capear con el mejor de los ánimos. Entre los suyos fue tan odiado como venerado, pero las monjas le adoraban, y fueron ellas las que recogieron muchos de sus poemas, recitados por Juan a viva voz, y difundidos de forma manuscrita en papelitos sueltos que las religiosas conservaban como verdaderas reliquias; su reducida producción se editó póstumamente con la intención de que el descuido en la transcripción no terminara por corromper la palabra del santo. No es cuestión de hacer un sesudo análisis filológico de los místicos arrebatos erótico-literarios de San Juan de la Cruz ni de la simbología que encierran sus versos. Hoy por hoy, la palabra del poeta suena bien y resulta un bálsamo reconfortante para los que les cuesta habituarse al lenguaje desabrido, impreciso y triste. El ritmo y la cadencia de sus romances se han puesto a prueba en modernas adaptaciones musicales; el que quiera puede comprobar la bondad de alguno de estos experimentos… ¡incluso en inglés!

Tras de un amoroso lance,
y no de esperanza falto,
volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

1.

Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y con todo, en este trance,
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance.

2.

Cuando más alto subía
deslumbróseme la vista,
y la más fuerte conquista
en oscuro se hacía;
mas, por ser de amor el lance,
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

3.

Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido,
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba;
dije: ¡No habrá quien alcance!;
y abatime tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

4.

Por una extraña manera,
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé sólo este lance,
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

6 Enero 2012

de illinois a idaho

Publicado en Recomendaciones, biblioteca virtual, el escritor por franciscru a las 17:31 h.

La vida de Ernesto Hemingway abunda en lo excesivo, lo crudo, lo novelesco, lo inaudito, lo grotesco, lo imposible… El escritor de Illinois alimentó como nadie su propia leyenda, nutriendo, modificando e inventando con laboriosas mentiras el espectro de su luz decadente. Fue alcohólico desde antes de que se diera por enterado. Dueño de un corpachón fiero y robusto, ensalzó como nadie las virtudes de la amistad, pero utilizó a la mujeres, se enemistó con la mayoría de sus camaradas y buscó afinidades imposibles con personajes dudosos que engordaron su ego y alentaron su amargo resentimiento contra el mundo. Hemingway es, en sí mismo, un universo aparte, el blanco de tantas miradas apasionadas que resulta imposible ofrecer un perfil objetivo de su vida y obra. Lo cierto es que cuando se le concedió el premio Nobel (un año después de que lo recibiera Winston Churchill) su carrera declinaba, se deslizaba fatalmente por una cascada de vino y ginebra que habría de aplastarle en la batiente violenta y espumosa. Sin embargo acababa de escribir El viejo y el mar, posiblemente su obra más popular y una de las más intemporales, de las que permanecen por más tiempo en la imaginación de los lectores jóvenes. En esta fábula moderna, un viejo pescador en el ocaso de su vida tiene la oportunidad de acometer una gran empresa que le devolverá la gloria de tiempos pasados; pero para ello ha de arrebatarle algo al mar, porfiando con los seres que lo habitan, con el destino y hasta consigo mismo…

Es un gran pez y tengo que convencerlo —pensó—. No debo permitirle jamás que se dé cuenta de su fuerza ni de lo que podría hacer si rompiera a correr. Si yo fuera él echaría ahora toda la fuerza y seguiría hasta que algo se rompiera. Pero, a Dios gracias, los peces no son tan inteligentes como los que los matamos, aunque son más nobles y más hábiles. (De la traducción de Lino Novás Calvo).

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2 Enero 2012

el padre de caperucita

Publicado en biblioteca virtual por franciscru a las 12:51 h.

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En la corte francesa del siglo XVII brillaba con pompa y boato. Eran los tiempos gloriosos de Moliere, Racine, Montesquieu, Descartes… Tampoco le iba mal a Charles Perrault, un alto funcionario al servicio del Rey que siempre estuvo al margen de controversias políticas. Escribió algunos tratados eruditos y un montón de odas al monarca del pelucón, que con todo el amaneramiento con el que uno se lo quiera imaginar, era a la sazón el más poderoso de Europa; si Luis XIV se leía o no las efusivas loas de Perrault es algo que no podemos asegurar, pero está contrastado que los esfuerzos retóricos le reportaron al escritor ciertos beneficios materiales. Digamos que Perrault era una especie de pelota ilustrado. Añadimos lo de “ilustrado” porque el epíteto le confiere cierta dignidad, frente a ese otro género de pelotilleros convencionales a los que todos estamos acostumbrados. En 1697 publica una pequeña recopilación de cuentos bajo el título de Histoires ou contes du temps passé, avec des moralités; se trata de ocho relatos que pronto alcanzarán notoriedad como Los cuentos de mamá Gansa. En realidad, son historias de origen popular bien conocidas que Perrault transcribe y modifica, eliminando la casquería y las alusiones sexuales, contenidos recurrentes en la tradición oral de toda Europa. Como ocurre en la actualidad, en aquel tiempo estaba muy de moda moralizar, así que cada cuentecillo sirve a una moraleja final, aunque con menos pretensiones que las que añadió La Fontaine a sus fábulas o, un poco más tarde, el español Félix María Samaniego a las suyas. Traemos aquí una bonita edición de principios del siglo XX con los cuentos originales. Desde mediados del siglo XIX, las historias han sufrido alicatados y remodelaciones que convirtieron estos relatos de salón para aristócratas ociosos en cuentos de hadas para niños somnolientos. Primero fueron los Hermanos Grimm, verdaderos maestros pasteleros en el arte de edulcorar finales amargos, pero unos aficionados si les comparamos con el gran magnate de la sacarina: Walt Disney. A esta factoría debemos la última secuela de un cuento de Perrault: el ya conocido Le Maitre Chat. En el original de Perrault, el lobo se zampa impunemente a Caperucita, la Cenicienta perdona a sus hermanas y la Bella Durmiente… Bueno… la Bella Durmiente despierta de esa especie de sueño psicotrópico y placentero sin el concurso del beso sanador del Príncipe, que al final resulta ser un poco calzonazos

28 Diciembre 2011

el gato se pone las botas

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 21:52 h.

Todo el mundo conoce la historia de El gato con botas, ahora que está tan de moda por la película y la cargante publicidad. El animalito es un elemento de cuidado, y lo que más define su personalidad no son, como suele pensarse, las botarras esas que le llegan a la ingle. No. Lo que caracteriza al gato de marras es su capacidad para la oratoria. El felino de Perrault es un liante que se libró de ser devorado por su amo por ese piquito de oro que dios le dio. Con tanta rata suelta, este bicho da el perfil perfecto de buen gobernante: inteligencia y facilidad de palabra combinadas en cuerpo de gato. Pero no nos hagamos ilusiones: Biblioluces ha localizado al legendario personaje en su hacienda vitivinícola de Beaujolais donde, a decir de los expertos, elabora unos caldos de gran carácter y raigambre. Después de varias gestiones hemos obtenido unas reveladoras declaraciones en exclusiva. Para escucharle, aprieta el botoncito del play.

 

25 Diciembre 2011

cuentos de navidad

Publicado en Recomendaciones, biblioteca virtual por franciscru a las 0:01 h.

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Introducir la navidad con A Christmas Carol de Dickens es un topicazo en el que sucumbimos con gusto. Los buenos cuentos de navidad, tanto si llevan moraleja como si no, están cargados de una emotividad que avivan lo bueno que llevamos dentro. Circunscritos en el ámbito de unas fiestas doradas aunque no sea más que por el paréntesis escolar, los relatos navideños en los que aparecen niños famélicos, domadores de renos o viejecitas muertas de frío han hecho mucho daño al género; es posible despertar la sensibilidad a flor de piel sin utilizar suterfugios facilones, ni explotar clichés dickesianos reconstruidos con pésimo instinto literario. No dejaremos pasar la ocasión de homenajear al genial escritor británico, del que está a punto de cumplirse el doble centenario de su nacimiento. Pero con la coartada que nos proporcionan las fechas, adelantamos un poco esta celebración invitando a cuantos nos visiten a leer los relatos de Dickens, Andersen (El muñeco de nieve es nuestro preferido) o cualquier otro, acompañados del fondo musical apropiado y con la disposición propia de cualquier lector en cualquier época del año: la de pasárselo bien.

22 Diciembre 2011

libros y más libros

Publicado en Recomendaciones por franciscru a las 11:01 h.

Vamos… que por recomendar no quede… Publicamos también la preciosa tarjeta de navidad que nos envía nuestro amigo Jacobo Fernández Serrano, que en octubre publicó nuevo libro… Nuestros mejores deseos para él y para todos nuestros ocasionales, accidentales o inconscientes lectores.

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18 Diciembre 2011

libros con arte

Publicado en Recomendaciones por franciscru a las 9:01 h.

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Para el común de los mortales, poseer una valiosa colección de arte es un poco difícil, pero no imposible (léase el caso de María del Carmen Rosario Soledad Freifrau von Thyssen-Bornemisza de Kászon et Impérfalva, de soltera María del Carmen Rosario Soledad Cervera y Fernández de la Guerra). En la mansión de Tita, el trayecto que media entre el living y sus baroniles aposentos está jalonado de tablas y lienzos que abarcan el noventa por ciento de la historia de la pintura, y eso porque todavía no le ha sido posible introducir un martillo neumático en la cuevas de Altamira. Sin embargo, no hace falta ser multimillonario para arrimar la nariz a bastantes de la obras maestras más emblemáticas del arte universal. En algunos casos, ni siquiera hay que pagar un ochavo para disfrutar de ese privilegio inmenso; el único inconveniente es que los grandes museos, los museos de verdad, esos que albergan cuadros en lugar de tediosos paneles ilustrados, el inconveniente, digo, es que suelen estar ubicados en las grandes ciudades, y la visita pasa por hacer coincidir este motivo secundario con otro principal de cualquier índole, como ir de compras o a la final de la championligui, lo que casi siempre implica la presencia de miríadas de japoneses embotellados a la entrada de cualquier espacio cerrado. Pero todavía resta una última opción: los libros de arte son una excelente alternativa para aprender inclinados sobre una mesa camilla, al calorcito del brasero, con la ventaja de que el lector puede manosear las estampas a su antojo mientras imagina futuros viajes a esta o aquella pinacoteca. Y si los intereses del aficionado aún le llevan más allá, puede pasar un rato muy agradable siguiendo la trama de Un Rembrandt en la basura, saltando de catedral en catedral con el autor de Las rosas de piedra o desmadejando las claves de un famoso latrocinio en El robo de la sonrisa, todo ello a un precio tan razonable que pocos pueden dudar de que se trata del regalo perfecto para estas fechas, cuando todo el mundo parece empeñado en obsequiar cosas inútiles o superfluas. Animus meminisse horret.

13 Diciembre 2011

música y literatura: como Ulises

Publicado en musica y literatura por franciscru a las 9:00 h.

En la boca de un pequeño callejón sin salida en el decimocuarto distrito, l´impasse Florimont, una placa recuerda al visitante que Georges Brassens compuso allí sus primeras canciones. Oculto de la Gestapo durante cinco meses, Brassens solo pudo respirar tranquilo cuando París fue liberada. Este prometedor comienzo avala la carrera del cantautor francés, cualificado desde un principio para hacer apología de la libertad. Aunque es de ley añadir que, en este caso, ni la letra y ni la música son de su autoría. En este poema, como en el escrito por Du Bellay, de igual denominación e inspirador del primer verso de la canción, se evoca la figura del más legendario de los héroes griegos: Ulises, el personaje literario por antonomasia. La vida de Ulises (Odiseo para otros) es un desafío constante al destino y, por tanto, a los Dioses, que se entretienen allá arriba iluminando o confundiendo el entendimiento de los hombres. Tal y como se narra en La Ilíada, Ulises es en gran medida responsable de la victoria griega, y Homero le atribuye la pícara genialidad del caballo de madera, aunque es en La Odisea donde el aedo ciego le convierte (por indudable mérito) en el protagonista central de la historia que se desarrolla en el mar Mediterráneo. Toda una contribución al género de viajes y aventuras, por el que los griegos sentían verdadera pasión. Transcribimos aquí la letra en francés, fácilmente localizable en la red, cuyo mensaje suscribimos verso a verso, empezando por aquellos que dicen algo así como “Feliz quien como Ulises ha hecho un maravilloso viaje, ha visto cien paisajes, para después regresar, tras muchos avatares, al país de los verdes senderos. ¡Qué hermosa es la libertad!. ¡La libertad!”

Heureux qui comme Ulysse
A fait un beau voyage
Heureux qui comme Ulysse
A vu cent paysages
Et puis a retrouvé après
Maintes traversées
Le pays des vertes allées

Par un petit matin d’été
Quand le soleil vous chante au cœur
Qu’elle est belle la liberté
La liberté

Quand on est mieux ici qu’ailleurs
Quand un ami fait le bonheur
Qu’elle est belle la liberté
La liberté

Avec le soleil et le vent
Avec la pluie et le beau temps
On vivait bien contents
Mon cheval, ma Provence et moi
Mon cheval, ma Provence et moi

Heureux qui comme Ulysse
A fait un beau voyage
Heureux qui comme Ulysse
A vu cent paysages
Et puis a retrouvé après
Maintes traversées
Le pays des vertes allées

Par un joli matin d’été
Quand le soleil vous chante au cœur
Qu’elle est belle la liberté
La liberté

Quand c’en est fini des malheurs
Quand un ami sèche vos pleurs
Qu’elle est belle la liberté
La liberté

Battus de soleil et de vent
Perdus au milieu des étangs
On vivra bien contents
Mon cheval, ma Camargue et moi
Mon cheval, ma Camargue et moi

8 Diciembre 2011

ruedas de molino

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 9:00 h.

Alguien dijo una vez (no sé si con mucho conocimiento de causa) que la plena realización del ser humano pasa por plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. La primera tarea es llevadera: la dificultad radica en preservar el arbolito y mantenerlo sano y vigoroso; pero de ésto último el proverbio se desentiende. Al personal del género masculino, la segunda faena se le puede antojar un poco complicada, pero todo se andará. Y llegamos a la tercera que, en contra de lo que pudiera parecer, es la más fácil de todas: cualquiera puede escribir un libro. Y de hecho, las estanterías de las librerías están repletas de obras presuntuosas, retahílas de palabras o sucesos que no encierran más saber del que evocan sus tapas duras. Sin embargo, poderosos intereses comerciales intentan convencernos de lo contrario: grandes biografías de personajes sin sustancia, éxitos clamorosos antes siquiera de ser publicados, novelas imaginativas redactadas si pizca de imaginación, textos de autoayuda perversos y ñoños, memorias interesadas y oportunistas, segundas malas partes de peores primeras… Todo ello dispuesto entre títulos inspirados por el talento y el trabajo que, sin embargo, pasarán prácticamente desapercibidos. De entre los diez, los veinte o los cien libros más vendidos cada temporada, muy pocos se salvan de la mediocridad. Pero eso poco importa: la clave está en vender muchos ejemplares al precio de la novedad, promocionar la imagen del mercachifle de moda y lanzar algún derivado comercial que se venda igualmente bien. Antes de comprar un libro piensa que el título en cuestión ha de ganarse el mérito de figurar en tu biblioteca: los libros que no se leen ocupan sitio y acumulan polvo. Déjate aconsejar. El gusto por la lectura se alimenta de buenas historias y siempre hay algún autor capaz de hacernos crecer como lectores. No te fíes de los premios y los laureles, que en su mayoría están amañados. Acércate a lo nuevo sin prejuicios y a lo viejo sin complejos.

Como para muestra vale un botón, vamos a reproducir aquí dos fragmentos de sendas novelas que fueron finalistas del Premio Planeta, tomados ambos de la misma página; una de ellas escrita por el poeta gaditano Fernando Quiñones (La Canción del Pirata, 1983) y la otra firmada por un señor del que ahora mismo no recordamos cuál es su gracia (Villa Diamante, 2007). El estilo genuino, rico y evocador de Quiñones puesto al mismo nivel de la redacción chapucera del otro, que posiblemente también encierre su mérito, pero desde luego no el literario…

 

Soy ahora un casco en desguace o leño a la deriva, las greñas blanqueando, esa zanja fea de la frente que me entrecierra el ojo, encorvado el lomo y a medio desdentar: lo que se dice empezando ya a buscar la tierra como si fuese bien anciano, aunque no he de haber cumplido más de cuarentiséis, según mi cuenta, ni menos de cuarentitrés. Pero de mozo, y de hombre en todo su brío, fui trigueño, moreno de la mar y de ojos vivos, no porque yo lo diga; de los que calan muchas cosas antes de tenerlas vistas ni aprendidas, y bien memorioso, que eso me ha ido a más en vez de a menos. Si le caí en gracia a mucha gente, fue por salir a mi madre en el donaire, y a mi padre en la buena planta y el agrado del semblante, aunque todo lo haya ido perdiendo aun antes de llegar a viejo.

Ana Elisa deseó en su silencio poder tener la capacidad de contemplarse desde lejos, como si fuera otra, como si estuviera frente al proyector de su padre viéndose en la pantalla junto a ese ser que por fin tenía un rostro y un cuerpo en verdad completamente distintos de aquellos con los que fantaseaba en los dibujos que enviaba en sus cartas y su imaginación completaba hace ya tanto tiempo. Las aves, espectadoras impávidas de cada respiración, de cada gesto entre los dos humanos presentes, volvían a quedarse quietas, su silencio presionándole las sienes, mientras observaba la sonrisa, los labios, el eco de la profunda voz del hombre que movía suavemente sus manos bajo el agua, ante ella.

5 Diciembre 2011

un punto negro

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 9:38 h.

Un puntito negro suspendido sobre un rectángulo que se inclina ligeramente a la izquierda; como era de esperar, la retrospectiva sobre Malevich atrajo a muchos japoneses ávidos de experiencias artísticas ultraterrenas, curiosos capaces de reconocer el arte decadente y exquisitos amantes del suprematismo, que alababan cada vértice, cada tetrágono concebido por la inagotable imaginación del maestro. De entre todos ellos, uno fue el que llamó la atención de los vigilantes, que hacían la ronda sin esperar mayores entusiasmos que un dedito peligrosamente levantado a pocos centímetros del lienzo sucio o las toses convulsas de quien había preferido visitar la exposición a quedarse encamado toda la tarde. Después de tres horas contemplando el cuadro, resultaba evidente que el peculiar visitante estaba atrapado por el magnetismo de la pintura. El sujeto, de gruesas lentes, vestido con sombrero de ala corta y un abrigo gris que le llegaba hasta poco más arriba de los tobillos, no se conmocionó ni cuando una conocida presentadora de televisión se asomó a su hombro para compartir la turbación que alguien pudiera experimentar a la vista de tamaña obra maestra. Tal y como el vigilante de sala temía, cumplida la hora del cierre, el tipo de los anteojos seguía instalado en una especie de ausencia hipnótica; ni las palabras amables ni otras más gruesas fueron capaces de sustraer su atención, sostenida durante más de cinco horas de pasmo estético. Alertada por los encargados, la comisaria de la exposición optó por evacuar rutinariamente todas las salas antes de solicitar la intervención del personal de seguridad. Rodeado por un grupo cada vez más furibundo que le observaba como a un bicho raro, el visitante movió ligeramente la cabeza, elevando un tanto la barbilla como para enriquecer la agotada perspectiva. Esta leve profanación de la quietud fue la señal que los presentes aguardaban desde hacía más de media hora.
—Realmente cautivador… ¿no le parece?, le espetó la comisaria interponiéndose bruscamente entre la obra y el observador.
La tez del hombre tornó al rojo para volverse después ligeramente azul antes de que la respuesta le brotara como un aullido desde lo más profundo de la garganta:
—iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…

Carlos Huero Caín. Malevich, incluido en el volumen Cuentos con Arte

Y es que, como dicen que sobre gustos no hay nada escrito, vamos a publicar algo que cubra este enorme vacío hablando de buena y mala literatura, sin afán de hacer escuela ni de mover conciencias. Escribir por escribir… Eso es… De igual forma que otros que se dicen escritores hablan (y redactan) mal (”Mi palabra favorita en español son muchas“) y encima salen en el canal del Instituto Cervantes.

1 Diciembre 2011

musica y literatura: la obertura 1812, a cañonazo limpio

Publicado en musica y literatura por franciscru a las 9:00 h.

Napoleón se las prometía muy felices cuando cruzó las fronteras del imperio ruso camino de Moscú. Le movía esa inclinación suya por coleccionar países, anexionándoselos para sí mismo y para sus parientes cercanos. Por su afición a unificar, se puede decir que fue el primer europeísta de la historia. De hecho, no hubo villa o villorrio que se librara de la conquista y el expolio, sistemático en algunos lugares. Muchas obras literarias están ambientadas en esta tumultuosa época de la grandeur: desde los primeros Episodios Nacionales de D. Benito, de los que hemos hablado aquí, hasta El Húsar o El Asedio de Arturo Pérez Reverte, eso sin olvidar, por ejemplo, Los Miserables (novela de Victor Hugo de la que escribiremos algún día) o la que nos ocupa ahora: Guerra y Paz de León Tolstoi. La obertura 1812 fue compuesta por Piotr Ilich Chaikovski para conmemorar la resistencia rusa ante el gabacho, que se resolvió favorablemente para los primeros después de dejar casi medio millón de muertos esparcidos por ciudades, pueblos y campos de batalla. Cualquiera que haya leído Guerra y Paz habrá creído oir allá, en la lejanía, los característicos cañonazos de la conocida obertura, que ilustran a las bravas el ímpetu de las tropas del zar contra el invasor. En este caso, la novela  —escrita en 1865— y la pieza musical —compuesta quince años después— se complementan e identifican perfectamente con un período histórico apasionante que marcó los designios de esta desconcertada, vieja y variopinta Europa nuestra.