bestiario
Si hacemos un completo examen de los recuerdos más remotos, no tardarán en aparecer aquellos seres reales o inventados que un día poblaron nuestra imaginación, y que aún hoy conservan la caprichosa apariencia que la fantasía y la inocencia quisieron darles. Del bestiario personal de cada uno podemos extraer las fobias, temores u obsesiones que nos hacen tan únicos como las huellas dactilares. Y son la excusa perfecta para enredar la creatividad con la escritura y la pintura, volviendo la vista a tantas y tantas imágenes que pueden encender la punta afilada de nuestros bolígrafos. Nosotros estamos haciendo un bestiario, rescatando criaturas fantásticas para que pueblen las amplias extensiones de terreno fértil que otros siguen abonando con su inagotable necesidad de historias, tal como han hecho ya Montse Rubio, de la que os ofrecemos una muestra de sus maravillosas ilustraciones, o bien el mismísimo Borges, que junto a Marganita Guerrero, en el “Libro de los seres imaginarios” (disponible en la biblioteca) hace una recopilación de seres extraños que han surgido de la imaginación humana. A modo de ejemplo, recogemos aquí la descripción del FASTITOCALÓN. ¿Te recuerda a alguien?













