10 Octubre 2010

el nobel de literatura

Publicado en el escritor por franciscru a las 11:59 h.

¿No has leído nada de Mario Vargas Llosa? Puedes confesarlo, sin rubor. De hecho, muchas personas normales y corrientes, de esas que caminan haciendo oscilar un paraguas cerrado y miran hacia lo alto con desconfianza, tampoco lo han hecho. Y eso que se trata de un autor popular, frecuente en las estanterías y sobresaliente por la cantidad y calidad de obras de las que es artífice. La concesión del premio Nobel motivará la lectura apresurada de los más expuestos (periodistas, docentes, políticos, sabihondos de mesa camilla…) y las falsas declaraciones de inquebrantable adhesión literaria de los más necios/necias. Vargas Llosa no es autor para presumir de lecturas sino para ser leído, cosa que no ocurre, por ejemplo, con las últimas hornadas de premios Príncipe de Asturias. Su apabullante dominio de la lengua, su español criollo y sofisticado y su instinto para la narración de cualquier tipo justifican con creces la concesión de un premio como el Nobel de Literatura. Y, desde luego, una visita a la biblioteca para llevarse en préstamo uno de sus libros. ¿Cuál? ¡El que quieras! ¡Todos son buenos!

 

 

6 Octubre 2010

doña agatha

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 20:45 h.

agatha_biblioluces.jpg

Abundan por ahí listas de esas que rezan: “las 100 películas que todo cinéfilo debe conocer”, “los 200 elepés que marcaron la década”, “los 50 pastiches de Barceló que hay que ver (justo) antes de morir”… Y aúnque estas iniciativas no cuentan con nuestras simpatías, hemos de confesar que las novelas policiacas de doña Agatha Christie forman parte de esas experiencias que, como lectores, no deberíamos dejar de escapar, ahora que todavía podemos presumir de que no lo hemos leído todo (en la biblioteca te puedes dar un buen atracón). Su estructura es casi siempre la misma: tras el crimen, los protagonistas se dan cita alrededor de un buen fuego que les mantiene calentitos, mientras la narradora aviva las ascuas de la sospecha que se cierne sobre ellos porque, por lo general, el que más y el que menos tiene motivos para cometer el asesinato. Con recursos narrativos facilones, que dirían algunos, pero enormemente efectivos, la autora nos lleva y nos trae a su antojo por el camino del recelo hasta que decide dar el golpe de gracia, a veces tan extravagante que nos hace creer en la demoledora inteligencia de sus peculiares detectives. Los escritores de la moderna novela negra no pueden negar la enorme deuda que tienen con esta amable señora de formación victoriana, con pinta de abuelona, pionera en tantas cosas que asombraría a la mismísima ministra (¿o acaso es un ministro?) de igualdad. Bueno… igual da.

4 Octubre 2010

Rachel, los pájaros y la primavera.

Publicado en Naturalmente leyendo por soniamb a las 15:35 h.

Hay algo nuevo en el aire. Es un vientecillo leve, pero con un poco de sensibilidad se percibe que andan por ahí revoloteando cambios, ideas y proyectos. ¡Ah, será la agroecología! La primera promoción de productores agroecológicos ha comenzado su andadura y nos contagia  a todos, que vamos buscando un poquito de sostenibilidad en cada gesto.  Pero, como hoy lo ecológico ya es comercial y políticamente correcto, nos llueve de los medios, de la política, de la publicidad, en forma de chaparrón de términos que nos empapa y nos deja confusos de pie en un charco, sin saber si hemos entendido el mensaje:

Biodiversidad, agricultura sostenible, neorural, paisaje agrario, producto ecológico, biodinámica, alimento natural…

Como comemos todos los días nos interesa saber que está pasando  y por que surgen estas etiquetas para las  labores tan antiguas de cultivar la tierra o criar animales. Porque, ¿qué es la agricultura ecológica? ¿Siempre ha sido lo mismo? ¿Desde cuándo existe más de una agricultura? ¿Hay una  tradicional y otra ecológica? ¿O la ecológica es, en verdad, la tradicional?

Por eso vamos a intentar descifrar esta lluvia de ecología en la agricultura. ¿Cómo? Naturalmente, leyendo.

primavera_s.jpg

Hoy nos vamos a remontar a 1962, cuando Rachel Carson escribió Primavera silenciosa (Silent Spring). La publicación de esta obra está considerada como el comienzo del ecologismo. El libro denuncia  los efectos de lo biocidas sobre el medio ambiente y la salud. Esto desató, en plena época del DDT,  la ira de algunos agricultores, industriales y científicos. Rachel Carson fue tachada de alarmista e incluso demandada. Pero nada pudo impedir que su denuncia sobre el impacto del desarrollo en la naturaleza se extendiera y se convirtiera en el germen de un movimiento mundial de defensa del medio ambiente. Su título hace referencia a una primavera sin pájaros, como resultado de la intervención humana con productos tóxicos en  los ecosistemas agrarios y naturales.