20 Noviembre 2011

amanecerá, que no es poco

Publicado en De cine, biblioteca virtual, escribiendo por escribir por franciscru a las 22:30 h.

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En la Atenas del siglo V a. C., los teóricos que forjaron el pensamiento político occidental abordaron con precoz escepticismo tanto las ventajas como las enfermedades crónicas de la democracia. Todo el que hoy alabe o critique las fallas del sistema debe considerarse heredero de estos pensadores tan lúcidos que ya se plantearon el destino incierto de una sociedad gobernada por demagogos, aduladores, corruptos y torpes. Una corriente crítica que encabezaba Platón llamaba la atención sobre que “toda la democracia no había sido más que demagogia (…); y los demagogos, unos embaucadores del pueblo que, en vez de atender a la mejora de éste, habían cuidado sólo de su propio aventajamiento halagando y engañando a la multitud” (Manuel Fernández GalianoLa Génesis de La República). Platón no se cansaba de advertir la necesidad de un especial conocimiento para ejercer el poder: ”le parecía locura que se designasen los magistrados por sorteo, siendo así que nadie querría seguir tal procedimiento para la elección de un piloto, un carpintero, un flautista u otro operario semejante cuyas faltas son menos perjudiciales que las de aquellos que gobiernan el Estado (Jenof. Mem.I 2, 9)” (Ibíd.). El célebre autor de Los Diálogos también captaba lo grotesco que resulta censurar a un médico negligente que no guarda la salud de sus pacientes y, sin embargo, venerar los que tienen la osadía de dirigir los destinos de un pueblo con la torpeza propia de los que no son ni estadistas ni ciudadanos cultos. No estaría mal que todos los que presumen de reinventar el mundo con ocurrencias de bombero echasen un vistazo hacia atrás y se reconciliaran con los que les precedieron en la preocupación por construir una sociedad justa, participativa y democrática, sea lo que fuere lo que esto signifique.