7 Febrero 2012

dickens

Publicado en el escritor por franciscru a las 7:30 h.

Charles John Huffam Dickens nació en Portsmouth tal día como hoy de hace dos siglos justitos. El bicentenario supone una buena excusa para que monografías, estudios, biografías, revisiones, ensayos y reediciones se sucedan, una tras otra, con motivo de la efeméride. Como creemos que la ocasión lo merece, nos vamos a sumar a la corriente irrefrenable que conmemora el natalicio de uno de los escritores populares más reconocidos y reconocibles de la historia reciente. Siguiendo las costumbres de la época, publicaremos por entregas algunos textos y referencias con la intención de acercarnos al autor desde un punto de vista alternativo, analizando el estilo, las aportaciones extraliterarias y el perfil humano de Don Charles, un inglés muy inglés que ya en vida disfrutó de gran fama y prestigio, y cuyos libros no han dejado de traducirse y venderse por cientos de miles en las últimas veinte décadas. Por de pronto, hacemos una incursión en la biblioteca para comprobar si el surtido dickesiano nos permite abordar dicha tarea con garantías. Y efectivamente: cubierto por una generosa capa de polvo descubrimos Los papeles póstumos del Club Pickwick en dos tomos, con un ensayo preliminar de Julio Cortázar; La tienda de antigüedades en traducción de Anibal Froufe; ediciones resumidas e insustanciales de David Copperfield y Oliver Twist; un cómic de Historia de dos ciudades; Canción de Navidad en inglés, un libro de estampas y grabados originales muy bonito y poco más… aunque suficiente como para tomar carrerilla y lanzarnos en salto mortal con doble tirabuzón a la piscina del prolífico creador británico.

3 Febrero 2012

música y literatura: un ramito de violetas

Publicado en musica y literatura por franciscru a las 1:01 h.

Historias como ésta que interpreta Cecilia contienen todos los elementos de un buen relato breve. Hacen falta pocas frases, contadas expresiones, medidos adjetivos para ambientar un escenario de eclipses y penumbras. Quien no haya vivido la triste realidad del reciente pretérito imperfecto de nuestro país, no tiene todas las claves para interpretar este puñado de versos, aunque puede dejarse llevar por el instinto. Los tiempos han cambiado (no demasiado en lo esencial), y aquel o aquella que en su momento quiso entender que el marido era un romántico a tiempo parcial, ahora cuenta con la experiencia necesaria para interpretar esta relación de pareja como lo que es: la secuencia de una convivencia opresiva que alimenta el desamor y la frustración. A principios de los años setenta del siglo pasado no era fácil escribir ni componer canciones como Un ramito de violetas sorteando la afilada tijera (cuando no el cuchillo) de los censores (algo así como las modernas brigadillas de los políticamente correctos, pero más pueriles e ignorantes, si esto fuera posible). Las palabras están cuidadosamente escogidas, delicadamente engarzadas en la partitura; por más que se escuche, esta canción, como otras muchas de la misma cantautora, no agota su potencial para conmovernos, para llamar a esa lagrimita mal disimulada en la carúncula del ojo… O seré yo, que ya me estoy haciendo un poco mayor…