31 Enero 2013

homenaje a Luis Humberto Soriano

Publicado en atrapa al personaje, vale más que las pesetas por franciscru a las 10:05 h.

soriano_biblioburro

Hace un par de días recibimos noticias de nuestro amigo Luis Soriano. La verdad es que las novedades nos dejaron un sabor amargo porque no son las que esperábamos. Sabemos que al frente de empresas y propósitos solidarios hay personas, que son las que marcan la senda y contagian de entusiasmo a quienes les rodean. Luis ha pasado por un mal momento, pero su determinación sigue intacta. Sin embargo, las esperanzas en las que se cimenta el proyecto no se aguantan solas, y se impone ayudar un poco, aunque sea en la distancia. Esta es la misiva que nos llegó del caribe colombiano, toda ella sin faltarle una coma…

 Cordial saludo.

Primeramente le quiero agradecer por el mensaje tan significativo que me envió, la verdad es algo motivante para seguir con esta bella tarea social que va en aras de contribuir al bienestar de la comunidad, especialmente de los niños quienes son el futuro de nuestro país.

No sé si es de su conocimiento para el año pasado en el mes de Junio me fue amputada la pierna izquierda por un accidente que tuve en uno de mis burros, ha sido un proceso complicado pero gracias a Dios he podido salir adelante. Mi labor con el Biblioburro no la dejo por nada; sigo ejerciendo este maravilloso trabajo con ahínco y procurando ser mejor cada día.

Nos encontramos trabajando un proyecto llamado Biblioburro Digital que pretende llevar algo de tecnología a las zonas recónditas del Departamento del Magdalena; la idea es que los niños y también muchos adultos puedan aprender a usar un computador, tener acceso a programas educativos y a Internet, pienso que ellos también tienen derecho y lo justo es que se haga de manera oportuna. Es triste saber que los gobernantes no nos ayudan sino por el contrario nos tienen olvidados.

Mis burros aparte de libros llevarán tecnología en sus lomos para ofrecer un nuevo programa, también Cine al Campo con la consigna que la comunidad pueda ver películas, documentales de alto impacto social y puedan tener espacios de cultura y recreación.

Todo lo que conseguimos es gestionando y tocando puertas, se abren muy pocas pero tratamos en lo posible de aprovechar todo lo que tenemos, con mi pequeña Fundación Biblioburro y un gran amigo estamos sacando esto adelante, no nos vamos a detener y Biblioburro dejará mucho de qué hablar en términos positivos. Desearíamos de ustedes su contribución a este nuevo proyecto digital que hace varios días lo tenemos paralizado mientras recogemos algunos fondos para financiar y comprar cosas que nos hacen falta, además cada vez entran más personas de la comunidad y no le podemos negar la entrada al aprendizaje y la cultura.

Gracias por su solidaridad y si está en su corazón hacer un aporte al proyecto, con amor y mucha expectativa lo estaremos esperando.

Pues muy bien, Luis. Cuenta con nosotros. Y si alguien más quiere sumarse y colaborar, pueden seguir los proyectos de Luis Soriano por twitter como FUN_BIBLIOBURRO y en facebook como Biblioburro Sin Fronteras  (tiene más de 1500 miembros) de esta manera podrán informarse, echar un cable o simplemente estar al tanto de los progresos.

28 Enero 2013

a lomos de un rucio

Publicado en atrapa al personaje, escribiendo por escribir por franciscru a las 14:32 h.

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La historia es bien conocida; la imagen del maestro colombiano a lomos de sus burritos trotones ha dado la vuelta al mundo. Se mueve de acá para allá en compañía de dos simpáticas bestias, llevando en las alforjas un cargamento de libros. En Sierra Nevada de Sta. Marta (Colombia) las comunidades dispersas y aisladas sobreviven como pueden en el más completo desamparo. El bueno de Luis conduce la reata por cañadas y veredas polvorientas, sorteando los accidentes geográficos y humanos, bien identificado para que los salteadores, narcotraficantes, pistoleros, paramilitares, milicianos o la mismísima Santa Compaña no le confundan con un salteador, narcotraficante, pistolero, paramilitar, soldado o alma en pena. De tanto en cuando alguien se interpone en su camino y antes de hacerse a un lado, requisa los libros peligrosos, los que hablan de Arcadias libres y felices, de niños que no temen la oscuridad de la noche, no sea que la legión inocentes lleguen siquiera a intuir de qué calaña están hechos sus ángeles custodios. El mecenazgo de Luis no pasaría a mayores si no pusiera en evidencia a gobiernos y autoridades, a traficantes y criminales en el seno de una sociedad joven, aturdida por la pobreza y la violencia y tan bien dispuesta para el aprendizaje como para la aventura virtual que cada semana Luis Soriano alimenta con libros de estampas y modestos ordenadores.

24 Enero 2013

¿quién controla el pasado?

Publicado en biblioteca virtual, el escritor por franciscru a las 22:35 h.

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Leyendo este fin de semana un libro de historia se nos vino a la cabeza la peripecia de Eróstrato, el incendiario, controvertido personaje que supuestamente redujo a cenizas el famoso templo de Diana en Éfeso. Se dice que lo prendieron (valga la redundancia) y lo torturaron hasta que confesó el móvil de la fechoría. Las crónicas cuentan que Eróstrato deseaba vivir por siempre en boca de las generaciones futuras, y anhelaba que le recordaran como aquel que se había cargado una de las siete maravillas del mundo, edificio noble y de bella arquitectura alabado por Antípatro de Sidón, el autor de la célebre lista. Como era de esperar, Eróstrato fue ejecutado, no sabemos si antes o después de que un bando amenazara con aplicarle la misma penitencia a todo aquel que guardara memoria del tal pirómano. Sin embargo, la noticia corrió como la pólvora, y la identidad del infame circuló clandestina hasta que un historiador la desveló, pensando quizá en que no hay vergüenza mayor que la de ser recordado en calidad de gilipuertas. Siguiendo designios de rango superior, hoy casi nadie sabe de esta hazaña como tampoco de cualquier hecho pretérito que supere la semana y media de antigüedad. Hemos pulverizado la nuez de la Historia con un martillo neumático y ahora somos incapaces de saborear el fruto sin pincharnos la lengua. Corrompida por quien la utiliza en provecho propio, la historia con minúsculas es una herramienta muy útil para cargar de razón el argumento más peregrino y hace babear en éxtasis a los iluminados de vocación redentora. Recordar a Eróstrato se pagaba con la muerte. Prescrito ya el delito (suponemos), en el siglo XXI conocer el pasado es un placer y un deber que ningún libro de texto tiene derecho a hurtarnos. No lo olvides.

“La razón más importante para «reformar» el pasado es la necesidad de salvaguardar la infalibilidad del Partido. No solamente es preciso poner al día los discursos, estadísticas y datos de toda clase para demostrar que las predicciones del Partido nunca fallan, sino que no puede admitirse en ningún caso que la doctrina política del Partido haya cambiado lo más mínimo porque cualquier variación de táctica política es una confesión de debilidad. (…) Y si los hechos demuestran otra cosa, habrá que cambiar los hechos. Así, la Historia ha de ser escrita continuamente.”

George Orwell, 1984.

13 Enero 2013

okupas

Publicado en audio libro, el escritor por franciscru a las 14:57 h.

“Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la puerta antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad. Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene: —Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo. Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados. —¿Estás seguro? Asentí. —Entonces —dijo recogiendo las agujas— tendremos que vivir en este lado. Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que tejía un chaleco gris; a mí me gustaba ese chaleco.”