13 Octubre 2013

el paraiso de los gatos

Publicado en atrapa al personaje, el escritor, musica y literatura por franciscru a las 12:59 h.

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Este chiquito con cara de adulto que deja huella en un daguerrotipo de la época decía que “la haine est sainte. Elle est l’indignation des cœurs forts et puissants, le dédain militant de ceux que fâchent la médiocrité et la sottise. Haïr c’est aimer, c’est sentir son âme chaude et généreuse, c’est vivre largement du mépris des choses honteuses et bêtes. La haine soulage, la haine fait justice, la haine grandit. […] Si je vaux quelque chose aujourd’hui, c’est que je suis seul et que je hais”. Zola era un hombre de principios y su condición nunca le permitió ser condescendiente con la injustia, sobre la que proyectaba todo el odio del que era capaz su pluma ágil y certera. El odio como motor de cambio social… ¡qué cosas! Sus palabras hicieron crujir los resortes del poder y a puntito estuvieron de crucificarle, pero Zola puso tierra por medio y se exilió en el Reino Unido de la Gran Bretaña. De regreso en casa las cosas no le fueron mejor: desplantes y estrecheces marcaron su último adios a la vida: falleció en extrañas circunstancias, que se dice, aunque el asunto se zanjó con un “aquinohapasadonada“. Una vez desaparecido, o quizá precisamente por eso, los franceses se dieron prisa en elevarlo al Olimpo de las glorias nacionales y terminaron por depositar sus restos en el Panteón, que es algo así como una selección nacional de insignes y notables, que en España encontraría su equivalencia en La Roja. Zola escribió El paraíso de los gatos en 1874, la historia de un felino orondo que cree que la verdadera dimensión de la fortuna reside en todo aquello que no se tiene. Un tema clásico que, sin embargo, no resta encanto a un cuento que a todos invitamos a leer, y a los alumnos de primero de la eso a ilustrar.

8 Octubre 2013

M.G. y C.R.

Publicado en atrapa al personaje, el escritor por franciscru a las 20:00 h.

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Martha Gellhorn siempre se reveló contra la calamidad de ser asociada con Hemingway. Era una mujer racial e independiente, un torbellino que se desenvolvía con soltura en un mundo de hombres, casi siempre en el peor escenario posible: la guerra. Con veintitantos años había retratado el rostro más descarnado de la Gran Depresión. En la España de los treinta se entrenó como reportera de batalla, acompañando a las Brigadas Internacionales de trinchera en trinchera. La decepción de la derrota no aplacó su necesidad de escribir sobre los desastres de la guerra, plasmando en sus crónicas el padecimiento de los civiles, siempre ajenos a los manejos de cuántos planeaban derramar sangre inocente en nombre de no sé sabe qué oscuros ideales. Pero el motivo de traer hoy aquí a Doña Martha es de vindicar su condición de espíritu libre, la vibrante trayectoria de una corresponsal que no se conformaba con observar la refriega en la distancia, y que no dudó en ponerse en peligro para comprender el sufrimiento de aquellos que describía en sus crónicas. En el libro Cinco viajes al infierno la autora relata algunos pasajes de su errática vida de periodista, secuencias ambientadas en cuatro de los cinco continentes. El curioso subtítulo (Aventuras conmigo y ese otro) hace alusión a su compañero en el viaje a la de China de Chiang Kai-shek, un tal C.R. que no era otro que E.H., por aquel entonces marido de la Gellhorn, con el que compartía no solo aficiones como la literatura y el alcohol, sino un desmesurado amor por la sombra que proyectaban, a la que ambos consideraban el justo tributo que el sol les rendía cada amanecer. La octogenaria Martha ejerció de reportera mientras las fuerzas le acompañaron. Un día, sintiéndose mayor y enferma, decidió poner fin a su existencia. Tenía ochenta y nueve años, estaba ciega y sobre sus espaldas cargaba con todo el peso del convulso siglo XX.

2 Octubre 2013

divertida campaña

Publicado en General por franciscru a las 18:46 h.

La Academia de la Publicidad ha querido obsequiar a la Real Academia Española con un divertido anuncio. El famoso y tres veces centenario lema aquel de “limpia, fija y da esplendor” cobra una dimensión distinta para llamar la atención sobre el uso correcto del lenguaje, ese preciado tesoro que acostumbramos a tratar como baratija. Y no es que lo digamos nosotros. No hay más que poner la tele o disfrutar de una amable tertulia de patio. Posiblemente así, de entrada, uno no se da cuenta, pero utilizar mal el propio idioma es como conducir un Ferrari pasado de revoluciones: llevar, te lleva, pero el ruido es insoportable y el motor termina gripando. Hablar, comunicar, supone prolongar el pensamiento más allá de los límites que nos impone nuestro cráneo, creando una sintonía con las personas que nos rodean. Las palabras pueden contener toda la carga emotiva, sarcástica o imperiosa que uno desee si es que se sabe trasladar los sentimientos e inquietudes al lenguaje cotidiano. Para eso debemos utilizar el lenguaje sin afectación, pero también sin complejos: el idioma pone a nuestra disposición muchos recursos; nosotros tenemos el deber de conocerlos y el derecho a servirnos de ellos. Algunos han censurado la campaña de la RAE porque la protagonista, dicen, es una joven analfabeta. Yo no diría tanto. A mí me da que esta caricatura en su primera versión (la de mujer que se expresa mal) tiene estudios, puede que hasta superiores. Lo que ocurre es que no ha visto Plácido, ha leído poco, ha escrito menos y nunca, pero nunca, ha sentido la necesidad de ordenar sus pensamientos antes de fundirlos con el aire. Sin embargo, los estudiantes del segundo vídeo no son una ficción: ejemplares únicos, los primeritos de su clase de secundaria, aleccionados por sus familias y coeducados por sus profesores, reciben un galardón europeo de postín que premia sus más que evidentes dotes lingüísticas y académicas. Sin duda el germen de la futura élite política y económica. Un orgullo para la tierra de Don Quijote.