30 Octubre 2014

en el frente ruso

Publicado en Naturalmente leyendo, Recomendaciones por franciscru a las 21:04 h.

frente

El odio, por un trágico engaño, perpetúa los males de los que nace. Con esta contundente sentencia Bertrand Russell alude a los conflictos bélicos y al combustible que los alienta. La guerra se sostiene sobre odios diseñados para obtener la adhesión de la masa y elevar la moral de la tropa. Los soldados de la División Azul formaban parte del extraordinario contingente alemán que Adolf Hitler envió para sojuzgar la roja Rusia Soviética. La participación española en la segunda guerra mundial fue el fruto de una colaboración a medias entre dos autócratas que se hacían favores interesados, acuciados por el miedo y a desconfianza. Franco se las apañó para reclutar unos miles de “voluntarios” entre las ascuas todavía calientes de una España en llamas: fanáticos, fascistas, aventureros; pero también opositores políticos, analfabetos y represaliados a medio fusilar que habían tenido que elegir entre una bala cierta en casa y una incierta en algún lugar remoto muy al este de Europa. Todos ellos a la espera de que el odio nazi alimentara lo que se prometía una gloriosa batalla contra el comunismo.  En La pantasma de los relós qu´atrasen, novela en asturiano del amigo Rubén Sánchez, se analiza con bisturí forense el largo camino de ida y vuelta (en el caso de los más afortunados) de unos hombres atrapados entre odios apócrifos, consignas prusianas y ambiciones totalitarias, figurantes de opereta en un dramón wagneriano con trágico final. El protagonista desemboca en el cauce de una corriente que lo arrastra consigo sin pausa ni sosiego, pero a la que también debe una forzada asunción a la dignidad de héroe, curioso salvoconducto para alguien que lo único que anhela es vivir en paz en su propio terruño. El relato está impecablemente documentado para que el lector no pierda en la ficción el hilo conductor de la historia. Una bonita revisión de la terrible guerra mundial desde el punto de vista de un “voluntario” involuntario, con el recuerdo puesto en los miles de españoles inocentes que sufrieron la represión y el exilio tras la Guerra Civil.

Alcuérdome d´un sarxentu que se clavare la bayoneta en vientre, santiguándose mientres abarquinaba y esvocesaba. Desplomóse faciendo la señal de la cruz.  Tres fíos n´España perdíen un padre mientres la guerra siguía. D´ehí aprendí qu´un home, enantes d´aforcase o de pegase un tiru na sien, cola memoria llanza una mirada perdida y muria´l paixase de la niñez, al llugar onde creció, imaxinando que ye un neñu y que so ma vien abrazalu y garralu en cuellu p´achuchalu. ¡A la hora de poner el puntu final na novela de la vida d´un, volvemos a ser neños!

7 Octubre 2014

el poder de la lectura

Publicado en Naturalmente leyendo, escribiendo por escribir por franciscru a las 5:37 h.

No es la primera vez que relacionamos aquí la relación entre la competencia lectora y el éxito personal y académico. Parece que esta conexión está fuera de cualquier debate. Pese a todo, en la escuela no hay una presencia tangible de la lectura como la poderosa herramienta que es y el papel fundamental que juega en el aprendizaje. Aceptando que el conocimiento a granel es bueno y conveniente para formar al ciudadano de este siglo —premisa tan potente como dudosa—, convendremos que la solución a todas nuestras carencias formativas no tiene misterio alguno: seleccionar el material más conveniente y proceder a su lectura y asimilación. ¿Que usted no sabe la diferencia entre una borrasca y un anticiclón? No problem. Se busca el libro adecuado (NUNCA un libro de texto) y se lo empolla. Así de fácil. Pero, ¿y si no es capaz de buscar la información relevante? ¿Y si ni siquiera está en condiciones de ordenar y dotar de sentido a todo ese arsenal de palabra escrita que amenaza con explotarle a uno en la cabeza? Así es que colegimos que potencialmente le aguarda un futuro más prometedor al escolar ignorante pero avezado en la lectura y la escritura que al otro que amalgama una amplia gama de conocimientos memorísticos e inconexos, fruto de complejas fijaciones artificiales y escasamente funcionales. Pero aprender a leer y escribir (o a ver cine, o a escuchar música…) no es sencillo: requiere de método y dedicación, y no tiene por qué ser una actividad necesariamente placentera. La aproximación a determinados textos requiere voluntad y perseverancia. El disfrute pleno y la percepción de las cualidades literarias no llegan sino al final de un largo camino de aprendizaje, que pasa por rechazos, lecturas truncadas, intercambio de ideas y formación de un criterio estético propio, pero flexible y abierto al descubrimiento. El mejor de los legados de una generación a otra pasa por enseñar a leer y escribir BIEN a nuestros escolares. Y hacer que esa actividad fértil y enriquecedora se prolongue durante toda la vida como una dimensión más de nuestra personalidad.

De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación. En César y Cleopatra de Shaw, cuando se habla de la biblioteca de Alejandría se dice que es la memoria de la humanidad. Eso es el libro y es algo más también, la imaginación. Porque, ¿qué es nuestro pasado sino una serie de sueños? ¿Qué diferencia puede haber entre recordar sueños y recordar el pasado? Esa es la función que realiza el libro.
Jorge Luis Borges, Borges oral.