25 Diciembre 2014

russell

Publicado en el escritor por franciscru a las 1:53 h.

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Generalmente, el acceso a las ideas y al pensamiento filosófico representa una dura prueba para el lector primerizo o poco avezado. En el caso que nos ocupa, esto no es así. Y no porque el autor que nos ocupa sea liviano o superficial. ¡Qué va! Bertrand Russell fue un señor carismático que vivió todas las grandes convulsiones del apasionante siglo XX. La mirada inteligente del conde de Russell, cultivada a la manera victoriana, se adelantó unas cuántas décadas a su tiempo. Pero eso nunca sale gratis. Estuvo en prisión por pacifista en tiempos en los que primaba ser belicista. Fue defensor de la libertad sexual cuando nadie negaba la sacrosanta institución del matrimonio. Discutió los métodos criminales del imperio en la guerra del Vietnam… Se podría decir que en su dilatada vida, el compromiso personal de Russell fue a tiempo completo. Pero no. Las numerosas obras escritas, algunas de ellas sumamente influyentes en los campos de la filosofía y la matemática, atestiguan dedicación intelectual a las cuestiones más candentes de la ciencia y las humanidades. Quizá esa desbordante y casi hiperactiva producción fue la que inclinó a los señores de la Svenska Akademien a concederle el premio Nobel de Literatura sin haber hecho eso, literatura. Aunque cabe decir que el estilo de Russell es brillante, con ese puntito de socarronería británica siempre a flor de pluma, más que recomendable para el lector del siglo XXI, un siglo que seguramente a él le hubiera fascinado. Allá a mediados de los cincuenta escribió Satán en los suburbios, quizá la única incursión literaria que no recuerda al ensayo, y que no está precisamente entre lo mejor de su producción. Nosotros desde aquí animamos a la lectura, porque nos da la gana, de la Historia de la filosofía occidental o Autoridad e individuo, por nombrar dos bien conocidas.

Mis investigaciones físicas me habían enseñado varios modos de terminar con la vida humana. No pude abstenerme de pensar que tenía el deber de perfeccionar uno de tales medios. De todos los que había descubierto, el más fácil parecía ser una nueva reacción en cadena que haría que el mar hirviese. Proyecté la construcción de un aparato que, estaba convencido, podría servir para la realización de mi propósito en el momento que me pareciese conveniente. Sólo una cosa me detenía. Y era que cuando los hombres muriesen de sed, los peces morirían cocidos. Nada tenía yo contra los peces que, por lo que suponía y había observado en los acuarios, eran seres agradables e inofensivos, hermosos con frecuencia y poseedores de una destreza muy superior a la de los seres humanos para evitar los choques con sus semejantes.

de Satán en los suburbios, 1953

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17 Diciembre 2014

recomendaciones

Publicado en Recomendaciones por franciscru a las 2:31 h.

Desde el equipo de biblioteca y en colaboración con el alumnado del Centro os hacemos estas sugerencias de lecturas por edades.

 

10 Diciembre 2014

mr. morris lessmore

Publicado en De cine por franciscru a las 3:04 h.

¿Será una percepción particular nuestra o este señor Lessmore tiene un aire como de Buster Keaton? El personaje más logrado es el libro-huevo de Humpty Dumpty, compañero fiel hasta el final del simpático bibliotecario. The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore es un corto dirigido por William Joyce y Brandon Oldenburg que ganó un Óscar en 2012 en la categoría de mejor cortometraje animado. El filme, según sus autores, está inspirado por el huracán Katrina, el mago de Oz y el amor por los libros. Para su realización se emplearon diversos estilos de animación, incluidos el stop motion (se puede admirar un notable ejemplo más abajo), las imágenes generadas por computadora y la animación tradicional. La idea original era que el cortometraje tuviera una duración máxima de siete minutos, pero los artistas se dieron cuenta que no podían disminuirlo a menos de quince minutos sin “perder todo su impacto emocional”.

4 Diciembre 2014

ars moriendi

Publicado en biblioteca virtual, escribiendo por escribir, vale más que las pesetas por franciscru a las 2:47 h.

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La presencia de la muerte fue una constante a fines de la Edad Media. Las malas condiciones de vida en el campo, las guerras y la peste, unidas a la fuerte religiosidad y la superchería otorgaban a la muerte un significado muy distinto al que tiene hoy en día. Abandonar “el valle de lágrimas” de este mundo no era un castigo, sino un designio divino que abría las puertas hacia un merecido descanso eterno a todo tren. Eso sí: demostrando méritos terrenales contrastados, que pasaban por evitar todo aquello que podría proporcionar un poco de desahogo para cualquier martirizada alma del momento. En este contexto, el Ars moriendi es “una especie de guía destinada a mostrar las prácticas, los rezos y las actitudes que debían adoptar el enfermo, sus familiares y el sacerdote llamado para atender espiritualmente al moribundo“. El libro resultaba muy útil porque aleccionaba sobre los cuidados del espíritu ante la inminencia del óbito, una especie de “hágalo usted mismo” en un momento en que las filas del clero habían sido fuertemente diezmadas por las epidemias. El libro nació para satisfacer las dudas de moribundos y allegados, que se aprendían de memoria cómo combatir las postreras tentaciones: dudar de la fe; la desesperación por miedo a la justicia divina; la vanagloria, o complacerse en exceso por las buenas obras realizadas; la impaciencia, producto de los dolores y el sufrimiento de la agonía; y la avaricia, entendida como el apego hacia todos los bienes terrenales. Cada una de ellas es descrita de forma terrorífica, porque son incitadas por los demonios, al acecho siempre que se trata de aprovecharse de las humanas debilidades. Las distintas versiones del Ars moriendi fueron un verdadero superventas, tan solo superadas por los libros de Horas. Había versiones largas y cortas, éstas últimas para facilitar la lectura y asimilación del contenido. La que presentamos hoy aquí es de éstas últimas: circuló a mediados del siglo XV y está iluminada con once preciosos dibujos de lo más sugerentes.

Cualquier que quiere de dessea bien morir, considere diligentemente las cosas contenidas en este libro, e conseguirá grand ayuda, e utilidad para se defender de las temptaciones del diablo, e alcanzar la gloria del paraíso, la qual nos quiera otorgar Dios en todo poderoso.

Consulta del tomo de ARS MORIENDI