30 Septiembre 2017

leer historia

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 15:14 h.

La Historia es una materia fundamental. Las matemáticas o la Lengua Española también lo son. Pero la Historia así, con mayúsculas, lo es en sí misma porque encierra no solo las claves del pasado, sino también las del futuro, nos enseña por qué somos lo que somos e interpreta las quebradas líneas del progreso a la luz de las evidencias, las pruebas o los hallazgos. Leer historia es apasionante. Pero conocer la historia es algo crucial en una sociedad abierta y democrática. Casi diríamos que es deber de todo buen ciudadano vacunarse contra la demagogia y la información tendenciosa, contra las falsas ideologías y los tahúres televisivos que secuencian un pensamiento pesado y vacío en breves e insustanciales sentencias de tuíter.  Puede ser que algo de culpa tengamos nosotros, los docentes, de que la estulticia se haya instalado en casi todos los ámbitos del poder, pero debemos apelar a un compromiso de ciudadanía responsable que implique saber de los antecedentes remotos y de los más recientes, conocer los orígenes de España, valorar la autoridad de las fuentes e identificar dudas e interrogantes abiertos donde otros prohíben, censuran o sencillamente inventan o tergiversan. Los libros de texto, los verdaderos promotores del saber estático y acrítico, no han contribuido precisamente a este objetivo. Los reinos de taifas autonómicos han encargado textos a la medida de sus ambiciones o delirios, distribuyendo a su gusto en el convulso tablero de los anales etiquetas de “buenos” y “malos”, consideraciones morales difíciles de documentar porque la conciencia de los hombres y los determinantes de sus conductas no están sujetos a ningún teorema, pero mueven al odio y el revanchismo con una facilidad pasmosa. Ahora que todos los esfuerzos por descifrar las claves de la convivencia se van al traste, que el nacionalismo vuelve a sacrificar en el ara de de la corrupción política todo lo que hicimos o quisimos hacer, mucho nos tememos que ya no será posible que las nuevas generaciones se muestren orgullosas del trabajo colectivo de un país que, más o menos avenido, siempre deseamos que fuera el de todos. Porque una vez más esa Historia que no conocemos, esa Historia que nos han escamoteado, que han falseado y contaminado, la Historia de España al fin, está condenada a repetirse.