25 Febrero 2018

música y literatura: el amigo otelo

Publicado en musica y literatura por franciscru a las 1:01 h.

La historia de el moro de Venecia es sobradamente conocida: implacable con el turco, galante y seductor con las damas, Otelo es un general negro (o quizá deberíamos decir afro-veneciano…) que sirve a la pequeña ciudad-estado con sanguinaria diligencia. Pero tras esta fachada de bravucón se esconde un petimetre, un personaje débil e inseguro que sufre ataques epilépticos y no ve más allá de la punta de su alfanje. La terrible intriga que urde contra él su alférez Yago da prueba de su poco juicio; el castigo al que somete a la bella Desdémona, la dama noble y pura que sirve al amor con amor, revela su bestialidad indómita. Os diremos que esta buena mujer terminará pagando los platos rotos en todo este enredo shakesperiano. Pero como no nos da la gana desvelar el final de la historia, al amable lector se le proponen varias alternativas: buscar una síntesis en la red (en su mayoría inextricables), leer la obra de teatro en la biblioteca o reservarse unos boletos para el próximo pase.  Pero si lo que le interesa es conocer a dos bellas Desdémonas que cantan como los ángeles, eso ya es otro cantar (nunca mejor dicho). Las obras de William Shakespeare han inspirado muchas composiciones maravillosas. Y Otelo no es una excepción. Es más: el argumento ha servido al libreto no de una, sino de dos óperas, una de Verdi y otra de Rossini. Breve muestra de ambas son estos fragmentos interpretados por Renee Fleming (¡qué deslumbrante Desdémona!) y Joyce Didonato. Si eres de los que no te gusta la ópera, pincha aquí.

¿Es éste el noble moro a quien nuestro Senado proclama por voto unánime capaz de cuanto sea posible? ¿Es ésta la naturaleza en quien no hacen mella las pasiones? ¿Cuya sólida virtud no podían rozar ni herir la bala del accidente ni el dardo de la ocasión?

4 Febrero 2018

la ley de los árboles

Publicado en Naturalmente leyendo, Recomendaciones, audio libro por franciscru a las 18:58 h.

¿Saben cuál es el colmo de un amante de la naturaleza? Pues leer un libro de Ignacio Abella a la sombra de un tejo centenario. Nosotros tenemos la suerte de contar con tejos, naturaleza, libros… e incluso, para colmo de los colmos, con el mismísimo autor. Ignacio es un colaborador habitual y vecino generoso donde los haya. De vez en cuando nos visita para regalarnos la palabra con la que alimenta una copiosa producción editorial dedicada a la naturaleza. No somos pocos los que leyéndole hemos redescubierto los árboles en toda su dimensión biológica, etnográfica, antropológica… e incluso mágica. Posiblemente estas plantas que tan familiares nos resultan sean los seres vivos que más han contribuido no solo a la transformación del planeta sino a la propia evolución de la humanidad. En pago a tales servicios, el hombre moderno se afana en cercar, secar, cercenar, triturar, quemar, decapitar, asfixiar, explotar y, lo que resulta aún más grave, ignorar a estos ancianos leñosos, verdaderos supervivientes a través de los siglos. Sin embargo, ni los colosos más asentados en la tierra que abrazan han podido resistir la furia del acoso, más destructivo que la descarga simultánea de un millar de rayos. Estos compañeros de viaje han sido testigos del arraigo territorial y el progreso de las comunidades, y como tales a su sombra se han cobijado los concejos que ejercían el arbitrio de la ley nacida de la costumbre y el respeto que fragua en convivencia. En Árboles de Junta y Concejo. Las raíces de la comunidad (Libros Del Jata, 2015), la figura totémica del árbol perenne y frondoso se dibuja con la iglesia del pueblo al fondo, solemne, erguido sobre vidas y haciendas, prestando su callada presencia en pactos y acuerdos, leyes y tratos que quedan indeleblemente fijados al regio perfil de su estampa. La progresiva pérdida de las señales identitarias y el desarraigo dieron por tierra con cientos, si no miles, de ejemplares vegetales que rivalizaban en porte y prestancia, abandonados a su suerte cuando ya la suerte de los paisanos, de sus paisanos, les fue ajena. La obra de Abella es rigurosa y está bien documentada: abunda en testimonios y fotografías que abarcan toda la España peninsular, la Europa aledaña y casi testimonialmente otras regiones de mundo.

“Hoy podemos construir inmensos edificios, catedrales o rascacielos, pero hemos olvidado o perdido la capacidad de criar un árbol «entero». La majestuosidad de los viejos árboles que se expandían con incomparable vigor y belleza, ocupando quizá por un milenio el corazón mismo de nuestros pueblos, ha degenerado en la imagen patética de árboles amputados o avejentados antes de tiempo, y sus sucesores apenas duran, con muchos cuidados, una décima parte de sus antecesores”.

Posiblemente el destino de los árboles que aun resisten, al igual que el de sus sucesores, esté sellado. No se puede recuperar algo que no vive y palpita por fuera de los incontables centros de interpretación de la naturaleza. Las peregrinaciones casi rituales a los emplazamientos donde se erguían los ejemplares más longevos (En la foto “El Abuelo” en enero de 1979, nogal cuasi-milenario de La Hoz de Abiada, provincia de Santander), han dado paso a romerías masivas, sin orden, sin rumbo, que contribuyen a darle la puntilla al patrimonio vegetal bajo toneladas de populismo y buena fe. Ignacio Abella es consciente de que no es posible dar marcha atrás en la historia, pero propone que la misma sensibilidad que nos llevó a vivir en armonía con el paisaje y los recursos que atesora sea la que dirija en lo sucesivo las actuaciones tendentes a mejorar el entorno de la comunidad. Y nosotros desde aquí nos sumamos al propósito.  Árboles de Junta y Concejo, está prologado por Mª José Parejo, directora del programa El bosque habitado, de Radio Nacional (R3). Traemos a esta página un emocionante episodio que trata del regreso gozoso del tejo nuevo, junto a la iglesia de Santa María de Lebeña (La Liébana, Cantabria), merced al fiel madrinazgo de unas paisanas que siempre creyeron en su árbol, fuente de todas las certezas que las vinculaban a la tierruca. A su tierruca.

3 Febrero 2018

enganchados

Publicado en Naturalmente leyendo por franciscru a las 2:21 h.