16 Diciembre 2019

tu propio exlibris

Publicado en escribiendo por escribir, juegos y chanzas, marcapáginas por franciscru a las 20:39 h.

Para hacer un exlibris se permiten todos los sistemas que hacen posible una reproducción múltiple. Cuando los exlibris son el resultado de una técnica gráfica original (digamos un grabado de cualquier tipo), se imprime una edición de cincuenta a cien ejemplares que el artista firma y numera. Vamos a destacar algunas recomendaciones para hacer nuestros propios exlibris siguiendo las directrices que marca la FISAE (Fédération Internationale des Sociétés d’Amateurs d’Ex-Libris), que es algo así como la organización que vela por la ortodoxia y aglutina a los numerosos aficionados y coleccionistas.  En primer lugar, los exlibris rara vez son mayores de 13×13 cm por una cuestión obvia: tienen que caber en los libros. Por lo general se imprimen en un papel bastante ligero (no más de 200 gr por m2), ya que un papel más grueso impediría que la cubierta del libro se cerrase totalmente. La leyenda puede estar en nuestro idioma (por ejemplo, ‘De la colección de libros de Pepe Pi‘) o en latín (’Ex libris Pepe Pi”). Hay una serie de cuestiones elementales a tener en cuenta antes de ponernos por la labor, pero que son las que marcan la diferencia entre una vulgar estampa y un verdadero exlibris:
a) Como ya se apuntó, el lado mayor de la imagen debe medir no más de 13 cm, dimensiones que la permitan figurar en cualquier tipo de libro. En cuanto al soporte, la FISAE no especifica demasiado salvo que se trate de algún material que pueda ser albergado dentro de un libro. Digamos que un neón de colores no cumple el requisito. Tampoco hay nada que nos impida “dibujar” un exlibris en cada uno de nuestros volúmenes, pero la empresa nos puede llevar mucho tiempo y no salir siempre a nuestro gusto.
b) Debe figurar la palabra EX LIBRIS (de entre los libros de…) como parte de la imagen. También vale this book belongs to… , este libro es de… , o las variantes ex bibliotheca, soy de… Si pertenece a una colección temática, se puede reemplazar la palabra libris por la que haga referencia al asunto en cuestión: si es música será ex musicis, si se trata de una colección psicalíptica, ex eroticis
c) Debe figurar el nombre del propietario del exlibris o al menos sus iniciales. Se alude siempre a una persona viva o a una institución (a ser posible, viva también). Las estampas hechas a personas que no existen o dedicadas de manera apócrifa a celebridades que nunca las usaron se denominan pseudo exlibris. En general, los coleccionistas detestan la mentira en el exlibris, así que estos ejemplares suelen ser desechados. Eso no quita para que, en lugar de hacer un “exlibris Miguel de Cervantes” hagamos uno que rece “exlibris in memoriam Miguel de Cervantes. Biblioteca de Pepe Pi“.
Pegar un hermoso exlibris en los libros de uno no solo desalienta el robo y recuerda a los prestatarios que un libro debe ser devuelto, sino que también es una forma de rendir homenaje al objeto, que a pesar de la tecnología de comunicación moderna sigue siendo el vehículo esencial para la transmisión de conocimiento y fuente inagotable de placer, interés y… arte.

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