En la Atenas del siglo V a. C., los teóricos que forjaron el pensamiento político occidental abordaron con precoz escepticismo tanto las ventajas como las enfermedades crónicas de la democracia. Todo el que hoy alabe o critique las fallas del sistema debe considerarse heredero de estos pensadores tan lúcidos que ya se plantearon el destino incierto de una sociedad gobernada por demagogos, aduladores, corruptos y torpes. Una corriente crítica que encabezaba Platón llamaba la atención sobre que “toda la democracia no había sido más que demagogia (…); y los demagogos, unos embaucadores del pueblo que, en vez de atender a la mejora de éste, habían cuidado sólo de su propio aventajamiento halagando y engañando a la multitud” (Manuel Fernández Galiano, La Génesis de La República). Platón no se cansaba de advertir la necesidad de un especial conocimiento para ejercer el poder: ”le parecía locura que se designasen los magistrados por sorteo, siendo así que nadie querría seguir tal procedimiento para la elección de un piloto, un carpintero, un flautista u otro operario semejante cuyas faltas son menos perjudiciales que las de aquellos que gobiernan el Estado (Jenof. Mem.I 2, 9)” (Ibíd.). El célebre autor de Los Diálogos también captaba lo grotesco que resulta censurar a un médico negligente que no guarda la salud de sus pacientes y, sin embargo, venerar los que tienen la osadía de dirigir los destinos de un pueblo con la torpeza propia de los que no son ni estadistas ni ciudadanos cultos. No estaría mal que todos los que presumen de reinventar el mundo con ocurrencias de bombero echasen un vistazo hacia atrás y se reconciliaran con los que les precedieron en la preocupación por construir una sociedad justa, participativa y democrática, sea lo que fuere lo que esto signifique.
Siendo muy jovencito, Buñuel, el que después fuera director de cine, visitó a Galdós en su casa de la calle Hilarión de Eslava en Madrid. El encuentro fue breve. Don Benito, achacoso ya, padecía una uremia muy grave y estaba ciego. Ambos hombres charlaron brevemente. No tenemos noticias de lo que allí se habló, pero lo que sí sabemos es que el encuentro obedeció a la admiración reverente que el aragonés sentía por el canario. Quién le iba a decir a Don Benito que aquel bigardo de Calanda imprimiría su obra en la retina de miles y miles de espectadores. Las películas Nazarín y Tristana son versiones libres de sendas novelas galdosianas. Eso por no hablar de Viridiana, que al parecer fue una adaptación no declarada de un título poco conocido del escritor: Halma. Traemos aquí fragmentos de éstas y otras adaptaciones cinematográficas de Galdós, muchas de ellas profundamente solidarias con el espíritu de la obra literaria. Y es que, conociendo a Don Benito, ¡no se hubiera puesto poco contento ni nada al contemplar a Catherine Deneuve interpretando a uno de sus personajes femeninos más emblemáticos!
Las opiniones sobre la obra del escritor ruso no son unánimes: en sus Lecciones sobre Literatura Rusa, Nabokov califica al Dostoievski de mediocre y aburrido. Otros muchos autores del siglo XX, los más, no niegan la influencia de este literato en sus respectivas obras. Dostoievski está considerado maestro del realismo literario ruso y precursor de los existencialistas por aquello que escribiera en ”Los hermanos Karamazov“ (“Si Dios no existe, entonces todo está permitido”). Sufrió en carne propia la represión feroz del Zar de todas las Rusias por intimar con un puñado de revolucionarios de salón; pese a ello, mantuvo una postura crítica frente a las doctrinas socialistas y reivindicó la religión ortodoxa, lo que le valió el más recio de los desprecios por parte del régimen soviético, que lo marginó incluso de los (siempre prescindibles) libros de texto. La vertiente antisemita de algunos de sus textos se suma a sus numerosos y, a veces, contradictorios antis: anticatólico, antieuropeo, aparte de xenófobo o nacionalista radical (como ya comentamos, posiblemente el ideario político de Dostoievski sea bastante cuestionable, y como moralista deba recibir la estopa que se merece). Pero de lo que no hay duda es que su producción supera las veleidades del personaje, del misántropo epiléptico, del jugador compulsivo. Sus novelas han inspirado en el pasado a cineastas como Akira Kurosawa, Sternberg o Richard Brooks, y siguen siendo hoy motivo de adaptaciones más o menos afortunadas.
A lo largo de la historia, emperadores, reyes y tiranos de más o menos monta han perseguido hacerse visibles, palpables en todo su poder terrenal, acuñando su figura en monedas de metales diversos. En la era de los billetes de banco, esos papeluchos que prometen pagar al portador lo que haga falta, el arte de la grabación se puso al servicio de los emisores. Con el tiempo, se hizo habitual asociar cada valor nominal con la imagen y los motivos alusivos a un personaje notable, de raigambre popular. Militares, estadistas, pintores, músicos, científicos, adelantados y, sobre todo, escritores, comenzaron a formar parte de esta curiosa galería numismática, haciendo cotidiana la presencia de tales próceres en la vida de los ciudadanos. Hasta la llegada del euro, con sus puentecitos y sus ventanitas insulsas, en España fue habitual toparse en el papel-moneda con una muestra de los valores patrios más reconocibles por el común de la población que, dicho sea de paso, veía un billete muy de cuando en cuando. El Cervantes que ahora mismo figura con su inconfundible gola de tul en las monedas de diez, veinte y cincuenta céntimos, tuvo un billete para él solito en el año mil novecientos veintiocho, durante la dictadura de Primo de Rivera. En el anverso, la efigie del escritor vuelto hacia el monumento erigido en su honor en la Plaza de España de Madrid. En el reverso un cuadro alusivo a uno de los episodios de El Quijote, pintado por uno de los hermanos Menéndez Pidal. Curiosamente ha sido el propio Quijote el motivo más recurrente tanto en emisiones regulares como conmemorativas. En el billete de cien pesetas, la efigie de El Quijote mira a su creador desde la marca de agua, donde nosotros hemos impreso nuestro gatito lector. También aparece un precioso grabado en la pesetica del año 1951, representando la figura idealizada del caballero de la triste figura con la bacía en la cabeza, obra del grabador López Sánchez-Toda, que sin duda inspiró al cineasta Orson Welles. La gran creación cervantiva de Sancho Panza, numismáticamente ignorada, suponemos, por su villana naturaleza, es sin embargo la que se manifiesta con más holgura y conocimiento sobre las riquezas y el dinero, del que dice cosas como esta: Sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio, y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero. Sin duda Sancho Panza, por mérito propio, constituye la alternativa perfecta para sustituir los aburridísimos puentes en los billetes de euro. ¿No creen?
Hace algunas semánas hablábamos en este blog de la obra más famosa de Lewis Carroll ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS. Ahora vamos a referirnos a como Tim Burton (uno de los directores más imaginativos del panorama cinematográfico actual) recrea ese mundo mágico en la pantalla grande.
Tim Burton (Burbank, California 1958) empezó trabajando como dibujante para los estudios Diseney, colaboró en proyectos como Tod y Toby (1981) o Taron y el caldero mágico (1985) pero su relación no cuajó, “decían que los zorros y perros que dibujaba parecía que habian sido atropellados” recuerda Burton de su experiencia Disney.Veinticinco años después de su salida, regresa a Disney con esta superproducción. Pero no está solo, se alía de nuevo con su actor fetiche Johny Deep con el objetivo claro de romper las barreras de la imaginación.El guión de la película obra de Linda Woolverton (La Bella y la Bestia, El Rey León) no es una adaptación fiel a la novela de Carroll. Aquí Alicia es una joven de 19 años que regresa al mundo mágico donde se adentró de niña, con el propósito de poner fin al reinado de terror de la Reina de Corazones.Alicia está interpretada por Mia Wasikowska, el Sombrerero Loco por Johny Deep, la Reina de Corazones por Helena Boham Carter (estos dos últimos personajes han sido tratados digitalmente para agrandar los ojos y la cabeza respectivamente). También fueron tratados digitalmente los hermanos Din y Don interpretados por Matt Lucas y los personajes más recordados del libro, el Gato de Cheshire, el Conejo Blanco o eldragón Galimatazo, fueron íntegramente creados por ordenador. “Combinar distintas técnicas nos permite superar las limitaciones que pudieran presentar para contar la historia”, recuerda Tim Burton.La pelí de ALICIA también se apunta a la moda del 3D, dice el director al respecto “el 3D realza el material. Se tiene la sensación de entrar en el cuadro, de cruzar a través de la pantalla, algo esencial en esta historia”. Además advierte Burton “el 3D no es una moda pasajera, mejor que nos vayamos haciendo a la idea”.
¡Vuelven los clásicos!. La meca del cine, más conocida como Hollywood, parece que se ha quedado sin ideas originales y como una industria no puede parar, guionistas, creativos, productores ejecutivos y mandamases en general, se lanzan a la adaptación de obras de la literatura universal. Ahora es el turno de “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll, pero que no cunda el pánico, es el gran Tim Burton el responsable de llevar la historia a la grana pantalla ¡y en 3D!.Pero antes de hablar de la película ¿qué sabemos del autor y su obra?.
Lewis Carroll es el seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson -el sobrenombre lo creó a partir de la latinización de su nombre y del apellido de su madre, Lutwidge fue latinizado como Ludovicus, y Charles como Carolus y posteriormente traducido al inglés como Lewis Carroll- (1832 -1898), sacerdote anglicano, matemático, fotógrafo y escritor británico. Fue el tercer hijo del matrimonio Dodgson, y el primer varón. Su padre era sacerdote y vivieron durante 25 años en la rectoría de North Yorkshire. Estudió en la universidad de Oxford donde destacó como matemático. En 1857 logra un puesto de profesor de matemáticas en Christ Church, trabajo que desempeñaría durante los 26 años siguientes (aunque no parece haber disfrutado especialmente de su actividad). Cuatro años después fue ordenado diácono. En 1856, Carroll descubrió la fotografía, una de sus grandes pasiones. La obra definitiva acerca de su actividad como fotógrafo (”Lewis Carroll, Photographer” de Roger Taylor, 2002), documenta exhaustivamente cada una de las fotografías que se han conservado, Taylor calcula que algo más de la mitad de su obra conservada está dedicada a retratar a niñas. En 1856 publicó su primera obra con el seudónimo que le haría famoso: un poemilla romántico, “Solitude“, que apareció en The Train. También en 1856, llegó a Christ Church Henry Liddell, trayendo con él a su joven esposa y a sus hijas, que tendrían un importante papel en la vida de Carroll. Éste entabló una gran amistad con la madre y con los niños, especialmente con las tres hijas, Lorina, Alice y Edith. Parece ser que se convirtió en una especie de tradición llevar a las niñas de pic-nic. Fue en una de estas excursiones, concretamente, el 4 de julio de 1862, cuando Lewis Carroll inventó el argumento de la historia que más tarde llegaría a ser su primer y más grande éxito comercial. Después de la excursión, Alice le pidió que escribiese la historia. El manuscrito se titulaba “Las aventuras subterráneas de Alicia” (”Alice’s Adventures Under Ground”) y estaba ilustrado con dibujos del propio autor. Se especula que la heroína de la obra está basada en Alice Liddell, pero Carroll negó que el personaje estuviera basado en persona real alguna. La obra se publicó finalmente en 1865 como “Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas” (”Alice’s Adventures in Wonderland”). Las ilustraciones de esta primera edición fueron obra de Sir John Tenniel. El éxito del libro fue tan grande que Carroll escribió y publicó una segunda parte, “Alicia a través del Espejo” (”Through the Looking-Glass and what Alice Found There”).
Los personajes literarios surgen de la imaginación de un autor, que crea un pequeño universo a medida para dotar a sus creaciones de rasgos, sentimientos, intereses y motivaciones. El carisma de estas criaturas de ficción se refuerza cuando son coherentes y consistentes, asequibles a cualquier pasión humana y muestran una disposición para aprender y evolucionar, proyectando una imagen dinámica que no se agota a la conclusión de la historia. Todos tenemos en mente un puñado de estos personajes, de los que a veces desconocemos hasta la referencia más elemental, aunque sorprendentemente podemos evocar sus andanzas o visualizar su figura tan nítidamente como si de un conocido o pariente cercano se tratase. No son muchos, bien es cierto. Las celebridades literarias se agrupan en un club exclusivo. Sus miembros poseen un aura especial, un encanto muy particular. Su poderoso ascendiente literario les permite protagonizar nuevas aventuras en las que se reinventan a sí mismos, contribuyendo así a enriquecer y actualizar su figura. Sherlok Holmes es uno de estos personajes, como también lo son el Capitán Ahab, Ana Karenina, Ulises, Oliver Twist o Dorian Gray. De todos ellos encontraremos frecuentes alusiones en producciones de cine, teatro y televisión de todas las épocas.
Por continuar alimentando el mito del detective violinista, aquí tenéis una pieza de dibujos animados rusos, presentada en dos cortes, inspirado en el inagotable filón del archiconocido personaje de Conan Doyle.
En entradas anteriores hablábamos de Serlock Holmes y su “vida” en papel, ahora vamos a centrarnos en su paso por el celuloide. Nada menos que 207 películas, otras tantas obras de teatro y más de una decena de series de televisión han resucitado una y otra vez a esta mítica figura.
La primera aparición cinematográfica basada en Sherlock Holmes vio la luz en 1900, aunque no fue registrada hasta 1903. Se titulaba ‘Sherlock Holmes Baffled’ y era una grabación de un minuto de duración rodada en un ático de Nueva York en la que un ladrón, con saco al hombro, era sorprendido por el archifamoso sabueso. La cinta se realizó a modo de “gag” como una cortinilla publicitaria para promocionar unos proyectores de la época.En la época del cine mudo, una de las adaptaciones más destacadas es la que lleva el título de Sherlock Holmes and the Great Murder Mystery, una producción estadounidense de 1908. Lo anecdótico de este filme es que el argumento no se basó en los textos de Doyle, sino en Los crímenes de la calle Morgue de Edgar Allan Poe.En la misma década se comienzan a producir en Dinamarca una serie de películas sobre Holmes. En total fueron 13 las películas protagonizados por el detective. A partir de 1913, la productora danesa tuvo que cambiar el nombre del personaje por el del profesor Locksley, ya que Conan Doyle vendió los derechos de su obra a una empresa francesa.Desde que Doyle vendiera los derechos a esta productora, se comenzaron a realizar una serie de películas en coproducción con el Reino Unido, aunque posteriormente, los ingleses acapararían el total de la producción. Siguiendo el hilo cronológico y como nota curiosa, destaca la interpretación que hizo John Barrymore, abuelo de la actriz Drew Barrymore, quién encarnó a Holmes en una cinta muda de 1922. Anteriormente, el hermano del prestigioso director John Ford, Francis Ford protagonizó en 1914 “Estudio en escarlata”, una adaptación de la Universal [productora que, en la década de los cuarenta, inició una serie de películas sobre Holmes encarnadas por Basil Rathbone (Holmes) y Nigel Bruce (Watson)]. Rathbone rodó junto a Bruce 14 películas, al principio la trama se centró en el III Reich (por la situación geopolítica de la época) como enemigo del detective, aunque más tarde los malvados se normalizarían hasta llegar al canon hoy conocido.Otro actor que dejó huella con su interpretación de Sherlock Holmes fue el norteamericano William Gillette en 1916, quien adaptó al cine una obra de teatro escrita por el propio Doyle (en esta cinta aparece un joven Charles Chaplin). La actuación de Gillette ayudó a configurar la imagen que hoy tenemos del personaje y es aquí donde se escucha por primera vez la famosa frase “Elemental, querido Watson”, que Doyle nunca usó en sus relatos.Pero quizás el mejor actor que dio vida a Holmes fuera Peter Cushing en “El perro de Baskerville”(1959) que fue además la primera película en color sobre el detective, pero aún así fue un fracaso comercial.
El testigo lo cogió Christopher Lee en 1962 en una coproducción entre Alemania, Francia e Italia titulada El collar de la muerte. En esta cinta la nota de color la ponía el final de la película, en el que se hacía alusión a Jack el destripador, nuevo enemigo de Holmes. Estudio de terror (1965) interpretada por John Neville, es la primera película en la que vemos un enfrentamiento directo entre Holmes y el psicópata carnicero.
Cinco años más tarde es Billy Wilder quien versiona al detective en La vida privada de Sherlock Holmes (1970), en la cual el genial director da un toque cómico sugiriendo una relación homosexual entre Sherlock y Watson.Después de esta divertida versión, le siguieron otras a cada cual más peculiar. “Elemental doctor Freud” (1970) retrataba, con reparto de lujo (Laurence Olivier, Robert Duvall, Nicol Williamson) a un Holmes que acudía al padre del psicoanálisis en busca de ayuda por su adicción a la cocaína.La siguiente adaptación merecedora de mención aparece en 1978, cuando Bob Clark dirige “Asesinato por decreto” en la que se vuelve a ver un cara a cara entre Holmes y Jack el destripador. Christopher Plummer y James Mason encarnaban el mítico dúo cinematográfico.En 1986 se rueda “El secreto de la pirámide”, de Barry Levinson, una cinta que muestra la juventud del detective y su amistad con Watson, además de su enfrentamiento con el peor de sus enemigos el Dr. Moriarty.
La Disney también adaptó a su terreno las aventuras del detective y en el mismo año que “El secreto de la pirámide”, lanzó “Basil, el ratón superdetective”. Esta película de animación se centraba en las aventuras de dos ratones detectives que viven en el mítico apartamento del 221B de Baker Street donde escuchan como Holmes y Watson comentan sus complicados casos.
Pero todavía estaría por aparecer una de las mejores interpretaciones en el cine del detective con pipa. Michael Caine y Ben Kingsley se metían en la piel de los dos personajes en “Sin pistas” (1988), cuyo director fue Thom Eberhardt.
Pasarían trece años hasta que apareciera otra nueva versión, esta proveniente de Brasil basada en una novela llevada al cine por Miguel Faria e interpretada por el actor Joaquim de Almeida.Ahora es el director Guy Ritchie, quien de la mano de Robert Downey Jr. (Holmes) y Jude Law (Watson), lleva al cine quizá la versión más fiel a los relatos de Conan Doyle, aunque adapatada a los gustos actuales, con lo que prima la acción frente a la historia.
Publicado en De cine por franciscru a las 20:40 h.
Preparando nuestra actividad sobre cine y la literatura, nos hemos encontrado con esta muestra de doblaje autóctono. Sirva este pequeño ejemplo para ilustrar el importante papel de los dobladores, actores generalmente anónimos que prestan su voz para conseguir que en nuestro cerebro se funda imagen y palabra, ilusión óptica y lingüística.
Publicado en De cine, General por soledadmg a las 13:54 h.
El Baile de la Victoria (Editorial Planeta, 2003)
Con esta novela el escritor Chileno Antonio Skármeta ganó en el año 2003 el premio Planeta y ahora es actualidad gracias a la película de Fenando Trueba del mismo título y que ha sido seleccionada para representar a España en los Oscars 2010 y que tiene 9 candidaturas a los premios Goya de la Academia de Cine Español. El libro cuenta la historia de un imaginativo joven y de un famoso ladrón que acaban de salir de la cárcel y tienen dificultades para rehacer su vida. El dispar dúo decide que la única salida que les queda es dar el Gran Golpe. Pero en la vida de ambos se cruza la joven Victoria, un talento natural para la danza, hermosa y sensible, asediada por el desamparo familiar. Con este singular trío nos sumergimos en la historia reciente de Chile, los nuevos ricos, la tragedia que supuso la dictadura militar y los damnificados que ha dejado, la corrupción… la belleza, el optimismo y la valentía de los chilenos, que siguen adelante sin olvidar los atropellos del pasado.
La película de Trueba no es fiel al libro, ni nunca lo pretendió según palabras del director; es una revisión cinematográfica del mismo pero manteniendo la esencia de los personajes principales y el espíritu de la novela. Una película de hermosa factura, alegoríca, con toques de realismo mágico, que no ha convencido a una parte de la crítica porque hay que verla como lo que es, una fábula. Además de tener una preciosa banda sonora, cuenta con grandes interpretaciones como la del siempre magistral Ricardo Darín, el gran descubrimiento: la bailarina y actriz Miranda Bodenhöfer que da vida a la Victoria, sin olvidar la frescura y desparpajo de Abel Ayala actor al que ya habíamos descubierto en El niño de barro (Jorge Algora, 2007).
Publicado en De cine por franciscru a las 21:27 h.
El cómic Persépolis es un ejemplo de conjunción perfecta cine-arte-literatura, en el que el talento de la autora determina la calidad de todas sus producciones. Si la lectura de la iraní Marjanne Satrapi nos acerca como nadie a la opresiva realidad de los regímenes islamistas, su traducción cinematográfica se recrea aún más en las posibilidades expresivas de su dibujo, sirviéndose de un guión que respeta en lo esencial el texto de la obra original, pero que se adapta como un guante al nuevo formato animado. En el caso de Persépolis, es difícil decantarse por el libro o la película. Lo mejor es disfrutar consecutivamente de uno y otra y dejarse de zarandajas. Biblioluces te puede facilitar el acceso al cómic, y aunque también vamos a comprar la película, te recomendamos fervientemente que te la regales. Merece la pena tenerla.
Publicado en De cine por franciscru a las 20:41 h.
Ya es tradición acudir al Festival de Cine de Gijón y darnos un paseo por la sección Enfants Terribles, donde casi siempre hay algo para nosotros. Este año vimos Zombie Girl, una especie de “cómo se hizo”, donde la protagonista es una joven directora de 12 años que relata cómo se las apañó para realizar una película de terror casera: Pathogen. La verdad es que nosotros hubiéramos preferido ver el resultado que el cómosehizo, que se nos antojó un poquitín pesado. No obstante quedó bien patente que con una pizca de instinto, un mucho de vocación y la ayuda de tu madre, cualquier estudiante de la ESO está en condiciones de rodar una película de bajo presupuesto tan mala como cualquiera otra de corte profesional y subvencionada a todo pasto por el ministerio o la consejería del ramo. Este año, los organizadores del festival han querido llamar la atención sobre las muchas profesiones que a su alrededor concita la realización de una película: actores, directores, guionistas, decoradores, cámaras, maquilladores, músicos, técnicos informáticos, comerciales, dobladores… donde cada uno asume lo que le toca como si de una gran orquesta polifónica se tratase. En nuestro caso, y por aquello de que está siendo objeto de análisis en la biblioteca, nos interesamos más por novelistas y guionistas, los padres de la historia, sustento básico de lo que posteriormente se narrará en la pantalla; aunque siempre es posible que la más grande epopeya se malogre en manos de un realizador torpe e insulso que, al igual que Emily Hagins, desoyó en su momento las valiosas recomendaciones de su mamá…
Publicado en De cine por franciscru a las 13:05 h.
Existen abundantes conexiones entre cine y literatura. Muchas películas están basadas en éxitos editoriales que arrollaron en las librerías; otras obras, sin llegar a ser tan populares, alcanzaron reconocimiento gracias a la gran pantalla. No es cuestión de ponerse aquí a enumerar los ejemplos que avalan tal afirmación: baste decir que toda la pléyade de héroes, superhéroes y antihéroes que durante décadas nos han entretenido con sus piruetas, son el resultado de adaptaciones más o menos brillantes de historietas que ya se publicaban en prensa a principios del siglo pasado, y las situaciones que se relatan, meras variaciones de aquellas peripecias que los dibujantes y guionistas se afanaron por describir con lápiz y papel. Por añadidura, se da el hecho curioso de que hay películas malas inspiradas en un buen cómic o una gran novela, así como folletines intragables que trasladados al cine se convirtieron en verdaderos clásicos. Esto no hace sino confirmar que, si bien hay una relación muy estrecha entre ambas formas de expresión, cine y literatura se sostienen el uno a la otra sin llegar nunca a confundir sus recursos expresivos y artísticos. En esta semana, en la que el grupo de 3º acudirá al Festival de Cine de Gijón, damos comienzo en biblioluces a una serie de actividades de lectura y composición relacionadas con libros y películas: Leeremos y escucharemos cine, hablaremos de doblaje y dobladores y nos familiarizaremos con el lenguaje cinematográfico. Que sirva de introducción este pequeño ejercicio de doblaje libre que el grupo Mercuri((o)) realiza de la película Casablanca.
Gracias a Amenábar y a su película Ágora podemos acercarnos a la figura de Hypatia de Alejandría, considerada una de las primeras científicas de la historia. Nació alrededor del año 370 d.C. en Alejandría, su padre fue el filósofo y matemático Teón de Alejandría, quien siempre vigiló muy de cerca su educación. Según registros de la época, éste deseaba que su hija fuera “un ser humano perfecto”, por eso, Hypatia recibió una educación científica muy completa, dedicándose también a un exhaustivo cuidado de su cuerpo. Todo esto contrastaba con la gran mayoría de mujeres de su época, las cuales no podían acceder ni al conocimiento ni a la educación, y se ocupaban sólo a las “tareas femeninas”. Su padre trabajaba en el Museo, institución fundada por Tolomeo (emperador que sucedió a Alejandro Magno y fundador de la ciudad de Alejandría) y dedicada a la investigación y la enseñanza, tenía mas de cien profesores que vivían allí y muchos más que asistían periódicamente como invitados. Hypatia entró a estudiar con ellos y, aunque viajó a Atenas e Italia para recibir algunos cursos de filosofía, se formó como científica en el propio Museo y formó parte de él hasta su muerte. Incluso llegó a dirigirlo alrededor del año 400. También obtuvo la cátedra de filosofía platónica, por lo que sus amigos le llamaban “la filósofa”.
Hypatia cultivó varias disciplinas: filosofía, matemáticas, astronomía, música… y durante veinte años se dedicó a enseñar todos estos conocimientos.
Aunque todos sus escritos se han perdido, existen numerosas referencias a ellos. Su trabajo más extenso fue en álgebra. Escribió un comentario sobre la Aritmética de Diofanto (considerado como el padre del álgebra) en el que incluía soluciones alternativas y nuevos problemas. También escribió un tratado sobre la Geometría de las Cónicas de Apolonio (a quien se deben los epiciclos y deferentes para explicar las órbitas irregulares de los planetas). Colaboró con su padre en la revisión, mejora y edición de los Elementos de la Geometría de Euclides, cuya edición es la que aún se emplea en nuestros días, escribiendo un tratado sobre el mismo. También cartografió diversos cuerpos celestes, confeccionando un planisferio.
Además de la filosofía, matemáticas y astronomía, se interesó por la mecánica y las tecnologías prácticas. En las Cartas de Sinesio están incluidos sus diseños para varios instrumentos, incluyendo un astrolabio plano, que nos sirve para medir la posición de las estrellas, los planetas y el Sol. También desarrolló un aparato para la destilación del agua, así como un hidroscopio para medir la presencia y el nivel del agua, y un hidrómetro graduado de latón para determinar el peso específico de los líquidos. Por último, se la supone inventora del aerómetro, instrumento que se usa para medir las propiedades físicas del aire u otros gases.
Después de escuchar “El barril de amontillado” seguro que no te resultará muy difícil traducir esta canción del grupo musical Alan Parsons Project, todo un clásico del rock de fin de siglo, que dedicó un album (muy bueno, por cierto) a los cuentos de Edgar Allan Poe. Narraciones y poemas de todos los tiempos han inspirado a grupos y compositores, que han convertido las letras de sus canciones en un buen vehículo para llevar la literatura más allá del papel y llegar así a un público que muchas veces, sin saberlo, tararea textos de esos escritores a veces tan ”detestados”… Prometemos traer a estas páginas más ejemplos.