11 Febrero 2020

un artesano del dibujo: Collado Coch

Publicado en el escritor, el tebeo por franciscru a las 12:21 h.

A Luis Collado Coch (Valencia, 1935), artista y creador gráfico, le gusta que le consideren ante todo un artesano del dibujo… Y no es para menos: lleva más de sesenta años en la profesión y sigue en activo, escribiendo y dibujando historietas bélicas a todo color con dos ingredientes básicos: mimo exquisito y la rigurosa documentación marca de la casa. Ahora no padece el apremio de los encargos ni está sujeto a consignas editoriales, pero sigue trabajando incansable en lo que ha sido y es la gran pasión de su vida. Su último álbum Objetivo Amberes (Amaniaco Ediciones, 2018) revisa históricamente uno de los últimos episodios de la Segunda Guerra Mundial: la contraofensiva del ejército alemán en Las Ardenas a fines de 1944. El maestro no se ahorra combates de blindados ni escaramuzas aéreas. El relato es trepidante. Las detonaciones y el rugido de los carros resuenan en los pabellones auditivos como en el mejor de los cinemascopes. D. Luis ha trabajado diferentes géneros (western, policíaco, terror, histórico..) para prestigiosas editoriales de todo el mundo, y sus álbumes se han vendido tanto en el mercado nacional como en el internacional. Su firma está asociada con la de aquellos otros creadores legendarios de lo que ha sido la época dorada de la historieta en España. Haciendo un paréntesis en sus múltiples ocupaciones, no tiene inconveniente en atendernos amablemente cuando llamamos a su puerta para formularle unas preguntas.

Bl. A nosotros nos gusta pensar que el libro ilustrado, que el tebeo en sí, es una pequeña obra de arte ¿Está usted de acuerdo?

C.C. Completamente. Hay comics que son una verdadera obra de arte.

Bl. Como autor plenamente en activo, ¿guarda nostalgia de la década de los cincuenta y sesenta en la que usted dibujaba entre otros al mítico Ric Rice, el Pacificador?

C.C. Quizás un poco. Pero fue una época difícil… Había mucha competencia y yo no tenía los conocimientos que tengo  ahora…

Bl. En aquellas viñetas a una tinta las actitudes de los personajes son pudorosas, y las bellas señoras no se permiten ni una sola pose sugerente… ¿La censura marcaba de cerca a los dibujantes?

C.C. La censura de entonces era muy fuerte. No dejaban pasar nada. Recuerdo que en un guión de El Jabato los personajes estaban en África. En una tribu hay una nativa gordísima que se enamora de Fideo. Él no para de rehuirla. A la mujer le dibujé una falda con una abertura que enseñaba el muslo, para tentarlo… Pues bien: la censura me tapó con tinta la abertura y sin embargo no se fijaron en el juego sexual que se traía la nativa…

Bl. ¿Qué tebeos le gustaban en su infancia? ¿Le viene de ahí su afición por la historieta?

C.C.  Me gustan los americanos… Flash GordonLa Patrulla del MarfilEl Principe ValienteEl Hombre EnmascaradoTarzán… También me gustaban mucho Las páginas de El Inspector Dan, dibujadas por Giner, El Cachorro de Iranzo, Pantera Negra de Ortiz, o Aventuras del FBI de Bermejo. ¡Y cómo no!… Hazañas Bélicas de Boixcar y unos cuántos más. Efectivamente, fueron mis maestros.

Bl. ¿Qué tebeos actuales le resultan más interesantes?

C.C. No puedo hablar de los cómics actuales pues lo que veo es manga y no me interesa mucho.

 «Los cincuenta fueron una época difícil. Había mucha competencia y yo no tenía los conocimientos que tengo ahora»

Bl. ¿Cómo se siente más cómodo: creando sus propias historias o colaborando con un guionista?

C.C. Me siento más satisfecho creando mis historias, pues mis guiones me parecen de más calidad que la mayoría de los guiones ajenos (modestia aparte).

Bl. ¿Qué papel cree que ha tenido el cine en el lenguaje del tebeo clásico?

C.C. ¡Enorme! Ha influido en todos los dibujantes. Ha sido una fuente inagotable de ideas, encuadres, archivo de personajes, paisajes…

Bl. ¿Cuál es su obra, digamos, “más querida”?

C.C. ¿Mi obra más querida? De hecho hay varias en mi trayectoria profesional… Las que hice para Inglaterra, dibujando guiones sobre la Segunda Guerra Mundial durante más de veinte años… sobresale una serie titulada El Grupo Falken. Gracias a ello me especialicé en el tema bélico… Tanto es así, que ahora he vuelto al tema, pero a todo color. Los guiones son míos… ¡Y estoy disfrutando como un enano!

Bl. ¿Ha cambiado mucho la forma de trabajar de un creador de mediados del siglo pasado a hoy en día?

C.C. ¡Ya lo creo! Entonces solo tenías un papel bastante malo, unas plumillas, un pincel y tinta china. Ahora las herramientas son mucho más variadas. Tenemos unos papeles muy buenos y, sobre todo, podemos colorear las viñetas directamente. Yo, por ejemplo, pinto las viñetas como si fueran ilustraciones, algo impensable por aquel entonces.

Bl. ¿Nos podría contar alguna anécdota que le haya sucedido a lo largo de su dilatada y prolífica carrera profesional?

C.C. Bueno… Hay muchas… Recuerdo lo que hacíamos cuando trabajábamos para Bruguera ilustrando cuentos de hadas… Imaginaos la sala de un castillo en época medieval… Se puede ver a la princesa de turno hablando con su padre, el rey. Pues poníamos, por ejemplo, un teléfono en un rincón o una lámpara moderna sobre una mesilla. Y hacíamos apuestas sobre si lo descubrirían o no en la editorial. ¡Era divertido! Me acuerdo también de que un año me invitaron al festival de cine de Gijón. Allí, en la playa, nos obsequiaron con una parrillada de sardinas. Éramos unos cuantos dibujantes españoles y extranjeros. Entre ellos estaba el gran Hogarth, el dibujante de Tarzán, que había venido con su novio. Le ofrecieron sardinas, claro. Él cogió una, la olfateó, y con reparo le dio un pequeño mordisquito… ¡Casi nos deja sin sardinas! ¡Solo se le oían exclamaciones de satisfacción mientras se las devoraba…!

Con un poco de pena, concluimos (de momento) este breve recorrido por la historia viva de nuestra historieta bélica. Invitamos a nuestros incorregibles lectores a pasarse por la biblioteca y disfrutar de algunas de las obras que hemos citado aquí, entre ellas los ejemplares de Historias de soldados, Objetivo Amberes o los tomos de la Historia de España en cómic (Genil, 1986) donde identificarán fácilmente el estilo inconfundible de nuestro autor. Queremos agradecer de corazón la paciente disposición de D. Luis Collado y pedirle sinceras disculpas por perturbar la calma del artista, que lo nuestro sí que ha sido una invasión en toda regla. Gracias D. Luis por habernos enseñado a disfrutar un poco más de la lectura y de los tebeos.

7 Febrero 2020

los desastres de la guerra

Publicado en Recomendaciones, el tebeo, fondos de la biblioteca por franciscru a las 12:49 h.

La serie de grabados más conocida de Francisco de Goya presenta una visión de la guerra radicalmente distinta a la del resto de sus contemporáneos. Carentes de todo fin propagandístico, los descarnados cobres que el pintor empezara a grabar en 1810 nos muestran el rostro más oscuro y abyecto de la guerra: el de los muertos, los asesinos, los inocentes… los indefensos, el de los que se complacen con el padecimiento ajeno, con el escarnio sangriento que alimenta la venganza y no entiende de bandos ni de patrias. Los desastres de la guerra se editaron por primera vez en 1863, treinta y cinco años después de la desaparición del autor y transcurrido casi medio siglo del fin de la Guerra de la Independencia. Pronto nos ocuparemos de este capítulo de la moderna historia de España. y más en concreto de los Episodios Nacionales en este Año Galdós que tenemos por delante. Pero sigamos la huella gráfica de este insigne precedente para identificar a los maestros del cómic español que encontraron en el género bélico un perfecto vehículo para hacer historias. Los cuadernos apaisados de Hazañas Bélicas eran leídos por millones de lectores que los compraban en los quioscos para después intercambiarlos y canjearlos literalmente hasta el desgaste… El primer número fue publicado en 1948 con el sello de la editorial Toray. Se trataba de una historieta corta en blanco y negro, escrita y dibujada por un antiguo combatiente republicano, Guillermo Sánchez Boix (1917-1960), más conocido por su sobrenombre artístico: Boixcar. El dibujante creó un estilo muy personal y discutido, utilizando tramas y fotografías para reproducir al detalle abundante maquinaria de guerra. Como se puede suponer, los guiones debían navegar en el proceloso mar de la censura, y si bien muchos de los relatos abordan cuestiones más éticas que ideológicas, era inexcusable “decantarse” por un bando u otro a la hora de contextualizar las andanzas de los protagonistas. Así, en los relatos ambientados en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, “los malos” son los japoneses. En las historias del frente del este, los héroes son los alemanes y los villanos los rusos. Como se puede suponer, en los cuadernos sobre la Guerra Fría, el bando “canalla” es el comunista, formado por soviéticos, chinos, norcoreanos, vietnamitas o birmanos. La década de los cincuenta del siglo pasado fue particularmente prolífica en guionistas y dibujantes de gran talla profesional, dedicados en cuerpo y alma a producir a destajo para un mercado ávido y en expansión. García IranzoLuis Bermejo, Joaquin Brrenguer, Adolfo Álvarez-Buylla, Miguel Ambrosio ZaragozaVictor Mora, José Ortiz… Eran tantos en el oficio que se llegaron a crear varias agencias que operaban internacionalmente para representarlos allende nuestras fronteras. No fueron pocos los que encontraron oportunidades de promoción personal y artística en Europa e incluso en Estados Unidos, donde a la sazón se publicaban las series más difundidas e influyentes del momento. Tal fue el caso de Luis Collado Coch (Valencia, 1935), uno de los más jóvenes de esta generación prodigiosa, que publicó gran parte de sus historietas bélicas en el Reino Unido. Este autor de larguísima trayectoria fue uno de los valuartes de la revista Pacifik, una curiosa iniciativa editorial decididamente antibélica, y en la que también colaboraron Reed CrandallJoe OrlandoCarlos Giménez, Victor Hugo Arias, Gray Morrow, Alex Toth, Sergio Toppi… El experimento se prolongó en España durante tres números (que puedes leer en la biblioteca si lo deseas). Collado Coch se encargaba de las páginas centrales, a todo color. Bajo el título genérico de Historias de soldados, Collado dramatizaba la esencia misma del conflicto: unos matan y otros mueren… una sencilla disyuntiva que sin embargo no te librará de morir sepultado bajo los escombros. Como artesano en activo, Collado sigue publicando trabajos primorosos con guiones propios y excepcionalmente documentados. Nosotros hemos querido profundizar un poco más en la obra del autor valenciano. Con ello pretendemos tributar un sencillo homenaje a toda aquella generación de artistas gráficos que elevaron la historieta a la categoría que aun hoy le corresponde.

4 Diciembre 2019

entrevista con José Pablo García (y II)

Publicado en Recomendaciones, el escritor, el tebeo, vale más que las pesetas por franciscru a las 13:26 h.

Segunda y última entrega del pequeño encuentro literario mantenido a la distancia con uno de nuestros autores favoritos, el creador gráfico José Pablo García, que a pesar de su juventud conoce bien el oficio y nos habla del talento y de sus preferencias como lector. Para no perdérselo.

Bl. El buen dibujante, ¿nace o se hace? O si lo prefieres: ¿un aspirante debe plantearse de entrada si tiene talento?

J.P. Lo del talento es muy discutible y de entrada no hay que plantearse nada. Hay gente que tiene facilidad para dibujar y precisamente por eso les aburre hacerlo, y otros con mucha constancia han conseguido ser muy buenos. Pero para ser autor de cómics no hace falta dibujar especialmente bien, sino saber comunicar y narrar. Muchos de mis autores preferidos podrían considerarse dibujantes “malos“, porque son limitados técnicamente, pero sin embargo son capaces de contarte cosas de la mejor forma posible. Creo que el dibujante nace siempre, porque todos dibujamos cuando somos niños, pero por determinadas cuestiones casi todo el mundo lo va dejando con el paso del tiempo. Si se persiste, es fácil dibujar bien, porque la técnica se puede adquirir con paciencia y practicando…

 «El cómic es un medio híbrido. Cuantas más influencias mezcles más interesante será tu obra»

Bl. Nosotros intentamos motivar vocaciones incipientes… ¿qué le recomendarías a un chico (o chica) del instituto que tiene la intención de dedicarse a dibujar? ¿Qué perfil deber tener el que quiera dedicarse al mundo del tebeo?

J.P. Lo fundamental es tener algo que contar. También adquirir cierta cultura y tener interés por el cine, la literatura, el arte, la fotografía… porque el cómic es un medio híbrido, es una mezcla de todo y cuantas más influencias mezcles más interesante será tu obra. Bueno, y que te guste dibujar…

Bl. ¿Qué novela o autor clásico te gustaría adaptar al tebeo?

J.P. Llevo varios años dándole vueltas a hacer una adaptación de la obra teatral Luces de Bohemia de Valle-Inclán. El esperpento está muy relacionado con el cómic y la caricatura, y esta obra en concreto me resulta muy atractiva a nivel de diseño de personajes.

Bl. ¿Qué tres obras gráficas no deberían faltar en nuestra humilde biblioteca?

J.P. Voy a recomendar tres muy conocidas, que suelen estar en cualquier biblioteca: Maus de Art Spiegelman, Epiléptico de David B. y Persépolis de Marjane Satrapi.

Bl. Para terminar, ¿nos podías decir algo de tus proyectos más inmediatos?

J.P. Estoy adaptando la novela El 19 de marzo y el 2 de mayo, uno de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, que rememora el motín de Aranjuez y el levantamiento popular contra la ocupación francesa. Ha sido un encargo del ayuntamiento de Madrid y se publicará el año que viene para conmemorar el centenario de la muerte de Galdós.

Queremos agradecer a José Pablo que nos haya atendido con tanta amabilidad y que incluso nos haya confiado cuáles son sus proyectos futuros, deseándole lo mejor en este mundo tan concurrido de la novela gráfica. Estamos seguros de que pronto encontraremos nuevos trabajos de este interesante autor en los estantes de las librerías y, por supuesto, en los de nuestra pequeña biblioteca.

25 Noviembre 2019

adán y raza, azar y nada: entrevista con José Pablo García

Publicado en Recomendaciones, atrapa al personaje, el escritor, el tebeo, vale más que las pesetas por franciscru a las 12:03 h.

Este palíndromo encabeza Satarsa (1982), un relato breve de Julio Cortázar, publicado el mismo año en el que el dibujante José Pablo García se asomaba por vez primera al patio de luces de su Málaga natal. Con once primaveras tomó la alternativa en el periódico local El Sol de Antequera, remedando a uno de los grandes: Don Antonio Mingote. Han pasado algunos años desde entonces (aunque no tantos) y el estilo de este joven creador ha consolidado a lo largo de una trayectoria corta pero fructifera. Y si lo más laudatorio que se puede decir de un autor es aquello de que lo mejor está aun por llegar, se lo aplicamos sin riesgo a José Pablo, que se ha atrevido a ilustrar la obra de un historiador británico de renombre y resuelve con sobresaliente la adaptación gráfica de la novela Soldados de Salamina, del multilaureado Javier Cercas (Cáceres, 1962). El perfil y los méritos de este dibujante nos invitan a conocerle un poco más, como siempre con la intención de orientar los pasos de los que siguen su estela. Y en eso estamos…

Bl. A nosotros nos gusta pensar que el libro ilustrado, que el tebeo en sí, es una pequeña obra de arte ¿Estás de acuerdo?

J.P. Lo que hace pequeña o grande a una obra de arte es su ambición, no el medio que se utilice para expresarse, y hay autores del cómic, como Chris Ware, que están entre algunos de los artistas más importantes e influyentes del mundo. Sus libros deberían estar en los museos.

Bl. ¿El cómic es un reclamo para que las nuevas generaciones de lectores se enganchen a la gran literatura?

J.P. Los tebeos han sido fundamentales en la formación de grandes lectores a lo largo del último siglo, pero no tengo muy claro que ahora sea así, al no ser un medio tan popular como antes. Hay que pensar que en la posguerra española, por ejemplo, los niños no tenían televisor, ni videojuegos, ni móviles, ni tantas ofertas de ocio como ahora; sólo les quedaba jugar en la calle o leer tebeos, que por entonces tenían tiradas de millones de ejemplares. El uso de dibujos permite entrar en las historias de manera más inmediata y sí que es un primer paso para lectura muy valioso, pero no por ello es un medio menor que la novela, el ensayo o la poesía. Hay novelas gráficas de gran madurez y complejidad que también podrían considerarse gran literatura.

Bl. En el caso de adaptaciones tan importantes como las de Preston o Javier Cercas, ¿qué te condiciona más: la opinión de los autores o las expectativas de tus potenciales lectores?

J.P. Si pensara en la opinión de mis futuros lectores, o de los autores de esas obras, posiblemente me bloquearía y no haría nada. Ya tengo suficiente con mi nivel de autoexigencia, que me hace sufrir bastante. Mi única intención, cuando se trata de encargos de ese tipo, es contar las historias de la mejor forma y lo más claramente posible.

Bl. Después de comprobar cómo te recreas con soltura en varios estilos clásicos, ¿crees que a estas alturas tienes un estilo propio (e inconfundible)?

J.P. Sí, aunque he dado muchas vueltas en ese sentido, tengo un estilo más funcional al que siempre recurro y con el que me siento muy cómodo. Al final el estilo es algo en lo que no hay que pensar, es algo que surge después de dibujar mucho.

Bl. ¿Cómo vences el vértigo de “la página en blanco”?

J.P. No recuerdo qué se sentía con ese vértigo porque llevo algunos años sin trabajar en una historia desde cero, sólo haciendo adaptaciones, guiones de otros o historias reales con base documental. Eso no quiere decir que no le dé vueltas a la forma de representar algo, pero siempre tengo esa base para empezar a trabajar.

 «Estamos demasiado saturados de imágenes, hay demasiado ruido visual por todos lados»

Bl. Se puede decir que en La Guerra Civil Española lo que haces es “escribir con dibujos”… ¿Qué debe aportar el dibujante en un mundo donde la imagen lo domina todo?

J.P. Desde la llegada de internet, estamos demasiado saturados de imágenes, hay demasiado ruido visual por todos lados. Por eso creo que es importante ser claro, que la imagen sea directa, y contar las cosas de la manera más sencilla y efectiva posible.

Bl. En Las aventuras de Joselito homenajeas el tebeo de todo pelaje. Hace unas décadas el cómic era un consumible habitual dentro de un mercado infantil y juvenil muy dinámico, donde se leía, se releía y se intercambiaban revistas y cromos… Estampas del pasado… ¿Qué espacio tiene reservada la cultura actual al noveno arte?

J.P. Como decía antes, el cómic es un medio que no goza de la popularidad que tenía antiguamente, pero a cambio sí creo que tiene más prestigio y presencia en los medios de comunicación. Se trata con cierto respeto, y no como una afición de “frikis”, que era la imagen que se tenía de ellos hasta hace muy poco.

Bl. ¿Cómo ves el cómic español en la actualidad? ¿Qué autores te parecen más interesantes?

J.P. Vivimos en un momento muy bueno, se publica más que nunca y no paran de salir nuevos autores con un gran nivel. En parte se debe a que ahora hay un mayor acceso a todo lo que se está haciendo, gracias a Internet, y eso permite que los dibujantes no vivan tan aislados como antes y se enriquezcan unos a otros. Mis preferidos son muchos, pero diré a Albert Monteys y Rayco Pulido, que me gusta todo lo que hacen, y recomiendo sobre todo a Carlos Giménez, que sigue vivo y es el autor de Paracuellos, posiblemente la obra más importante del cómic español.

(Continuará)