31 Mayo 2018

que por hablar no quede

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 19:21 h.

Durante este curso un nutrido grupo de alumnos se ha sumado a Liga de Debate escolar en sus diferentes fases. La palabra hablada ha recobrado el protagonismo que se merece de manos de un pequeño pero animoso grupo de profesores que han apostado por el noble juego de la persuasión. Durante esta pequeña aventura, hemos descubierto el poder de la elocuencia iniciándonos en las técnicas más elementales para expresarnos en público de forma fluida y elegante, sometiendo las palabras al escrutinio de la razón, moderando el desenfreno y la verborrea y desvelando los mil y un subterfugios que los charlatanes utilizan para mover voluntades, enredar, y confundir tensando la semántica y reinventando la gramática. Nuestros alumnos han aprendido que la fuerza de la palabra radica en su capacidad para generar consenso, mover al diálogo constructivo y establecer la confianza mutua. Una fuerza que a muchos se les escapa… por la boca.

13 Abril 2018

la foto salió movida

Publicado en el escritor, escribiendo por escribir por franciscru a las 12:02 h.

El 1962, año en que apareció  ”Historia de Cronopios y Famas”, fallecía la buena de Marilyn al tiempo que Peter Parker, contaminado por un bichito radiactivo, se convertía en el increíble Hombre-Araña. Y no era el único. Por aquel entonces el mundo todo se preparaba para soportar las fiebres de tanto ensayo nuclear, obsesivo recurso del matonismo bélico internacional. También inventaron un cristal que dejaba pasar las moscas. La mosca venía empujaba un poco con la cabeza y pop, ya estaba del otro lado. Alegría enormísima de la mosca. Todo lo arruinó un sabio húngaro al descubrir que la mosca podía entrar pero no salir, o viceversa, a causa de no se sabe qué macana en la flexibilidad de las fibras de este cristal, que era muy fibroso. En seguida inventaron el cazamoscas con un terrón de azúcar dentro, y muchas moscas morían desesperadas. Así acabó toda posible confraternidad con estos animales dignos de mejor suerte. Hace cincuenta años, mientras la humanidad se preparaba para experimentar la gran apoteosis nuclear, los obispos almidonaban su ropa interior y preparaban los oscuros talares para celebrar el Concilio Vaticano II, conocedores de que, desde lo más alto, la divinidad cedía protagonismo a las sondas Mariner y Спутник, en caída libre hacia la distante Venus, pobrecilla. Sirvan estos recuerdos para ilustrar algo de lo que ya no guardo memoria porque figura a la cabecera del artículo y no soy yo de los que se solazan leyéndose a sí mismos, sabiendo que hay tantos textos meritorios que van a la caza de lectores profundos y reconcentrados que nunca olvidan lo que les pasa por la cabeza, como aquellas famas que recomendaban embalsamar los recuerdos de la siguiente manera: luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: “Excursión a Quilmes”, o: “Frank Sinatra”. Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones”. Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

30 Septiembre 2017

leer historia

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 15:14 h.

La Historia es una materia fundamental. Las matemáticas o la Lengua Española también lo son. Pero la Historia así, con mayúsculas, lo es en sí misma porque encierra no solo las claves del pasado, sino también las del futuro, nos enseña por qué somos lo que somos e interpreta las quebradas líneas del progreso a la luz de las evidencias, las pruebas o los hallazgos. Leer historia es apasionante. Pero conocer la historia es algo crucial en una sociedad abierta y democrática. Casi diríamos que es deber de todo buen ciudadano vacunarse contra la demagogia y la información tendenciosa, contra las falsas ideologías y los tahúres televisivos que secuencian un pensamiento pesado y vacío en breves e insustanciales sentencias de tuíter.  Puede ser que algo de culpa tengamos nosotros, los docentes, de que la estulticia se haya instalado en casi todos los ámbitos del poder, pero debemos apelar a un compromiso de ciudadanía responsable que implique saber de los antecedentes remotos y de los más recientes, conocer los orígenes de España, valorar la autoridad de las fuentes e identificar dudas e interrogantes abiertos donde otros prohíben, censuran o sencillamente inventan o tergiversan. Los libros de texto, los verdaderos promotores del saber estático y acrítico, no han contribuido precisamente a este objetivo. Los reinos de taifas autonómicos han encargado textos a la medida de sus ambiciones o delirios, distribuyendo a su gusto en el convulso tablero de los anales etiquetas de “buenos” y “malos”, consideraciones morales difíciles de documentar porque la conciencia de los hombres y los determinantes de sus conductas no están sujetos a ningún teorema, pero mueven al odio y el revanchismo con una facilidad pasmosa. Ahora que todos los esfuerzos por descifrar las claves de la convivencia se van al traste, que el nacionalismo vuelve a sacrificar en el ara de de la corrupción política todo lo que hicimos o quisimos hacer, mucho nos tememos que ya no será posible que las nuevas generaciones se muestren orgullosas del trabajo colectivo de un país que, más o menos avenido, siempre deseamos que fuera el de todos. Porque una vez más esa Historia que no conocemos, esa Historia que nos han escamoteado, que han falseado y contaminado, la Historia de España al fin, está condenada a repetirse.

11 Junio 2017

un toque medieval

Publicado en escribiendo por escribir, juegos y chanzas por franciscru a las 19:32 h.

Ya hemos terminado nuestro panel dedicado a los iluminadores. Seguimos escrupulosamente las pautas que los maestros medievales: elección del motivo, traslado al pergamino (en nuestro caso una tabla de contrachapado reciclada), tratamiento de los dorados (nos conformamos con posos de café diluidos en agua) y coloreado con pigmentos transparentes utilizando el fondo claro de la tabla para los efectos de luz, matizando las sombras con tonos más claros o más oscuros. El negro que realza los contornos y los pliegues de la ropa no es de marfil carbonizado ni de nuez de agallas: rotulador y pintura al agua, barata, accesible y limpia que había sobrado de otro proyecto. Con casi ningún gasto y unas horitas de trabajo pulcro y ordenado hemos reproducido a lo grande esta viñeta del Bestiario de Rochester a la que hemos dado la relevancia que merece.