2 Junio 2011

y el premio príncipe de asturias de las letras es para…

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 16:20 h.

Leonard Cohen, que se impuso en la última votación a los otros cuatro candidatos: el pato Donald y el trío Los Panchos.

2 Mayo 2011

la historia de la imprenta

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 17:59 h.

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No es una exageración afirmar que la imprenta revolucionó la historia de la producción y difusión del conocimiento, lo que es lo mismo que decir la historia de la humanidad. El invento en cuestión venía a satisfacer la clamorosa necesidad de surtir de libros a los curiosos, investigadores, profesores y eruditos del siglo XV, y la lenta y cara reproducción por copia directa encarecía los costes y no satisfacía la demanda. Gutenberg, cuyo verdadero nombre era Johannes Gensfleisch zur Laden (nada que ver con el tipejo ese que hoy está en boca de todo el mundo), empeñó hasta el sombrero para imprimir la biblia que os presentamos en la entrada anterior. Pero como quiera que el proyecto se retrasaba, Fust (que así se llamaba el socio capitalista que puso la pasta) se cansó de esperar resultados, y él y su yerno, el calígrafo Schöffer (el otro padre de la imprenta) se adueñaron de todo el tinglado. Disuelta la sociedad, Gutenberg quedó relegado, y a partir de ese momento malvivió de chafarle la exclusiva a los otros dos. Hoy se le reconoce como el promotor de una innovación más trascendente, si cabe, que el omnipresente microchip, porque sin la una difícilmente se hubiera llegado hasta el otro.

23 Abril 2011

atrápalo, si puedes

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 2:23 h.

 

14 Abril 2011

marco polo y…

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 19:02 h.

El gran rey Kublai es muy apuesto, de estatura mediana, ni muy grueso ni muy flaco; tiene la cara redonda y blanca, los ojos negros, la nariz muy hermosa, y en toda la complexión de su cuerpo está muy bien proporcionado. Tiene cuatro mujeres a las que da el nombre de legítimas. El primogénito de la primera le debe suceder en el trono. Cada una de estas cuatro dispone para sí de una corte real en su propio palacio, pues posee trescientas doncellas escogidas y muchos criados eunucos, y otros servidores sin cuento, de suerte que el séquito de cada una de ellas se compone de cerca de diez mil hombres y mujeres.

Algunos dicen que en las memorias de Marco Polo confluyen historias reales con fantasías, relatos de terceros e invenciones más o menos verosímiles para los lectores de su época. Según él, fue emisario y privado del Khan, que le tenía por hombre prudente. Sin embargo, los registros chinos de la época no recogen el encuentro entre ambos hombres. Sea como fuere, el texto de Marco Polo obtuvo una relevancia que va más allá de su rigor histórico o geográfico y, en ese sentido, no se le debe escatimar el mérito por lo mismo que nadie discute la influencia posterior de los ingeniosos relatos futuristas de Julio Verne, por ejemplo. En la China que visitó don Marco, la transmisión del conocimiento y la información en forma de documento escrito ya existía desde el segundo milenio antes de Cristo. El libro de seda, descubierto en 1973, es un tratado de astronomía realizado alrededor del 400 a.d.C. En la época de Kublai, los chinos eran expertos en la elaboración del papel, fabricado con distintas fibras vegetales procedentes del bambú, la morera, la paja de arroz… Aunque no gozó de mucha popularidad, los chinos del siglo XIII conocían desde hacía doscientos años el sistema de tipos móviles, reinventado en Europa por Gutenberg a mediados del siglo XV. Y no se queda aquí la relación de novedades y avances tecnológicos en los que China fue precursora. En aquellos tiempos, el esplendor cultural del oriente eclipsaba al de la cuitada Europa, que acababa de salir de un largo período de oscuridad. Kublai Khan terminó sus días alcoholizado y deprimido, preso de una terrible melancolía. Siete siglos después, las viejas democracias se vuelven hacia el gigante totalitario y protocapitalista, en el que ven al maravilloso inversor que ha de sacarnos del atolladero. Y como antaño, los marcopolos modernos nos describen lo aparente: una corte rica y suntuosa, una administración eficiente e implacable y unas capacidades de producción y crecimiento infinitas. Los chinos tendrán que esperar.

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14 Marzo 2011

traduttore traditore

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 12:50 h.

¿Conoce alguien un oficio más ingrato que el de traductor? Y si no que se lo pregunten a ellos: es bien triste que lo mejor que te pueda pasar como profesional de las letras es que nadie repare en tu muy necesaria mediación. Para la mayoría de lectores, el conocimiento de la literatura o la ciencia en lenguas foráneas se hace posible gracias a la traducción, un fenómeno que revolucionó el acceso a la cultura escrita casi tanto como la invención de la imprenta que, de hecho, fue la gran promotora de aquellas. Si bien las traducciones han sido una constante a lo largo de la historia, fue en el siglo XVI cuando se produjo la dinamización del mercado editorial: gracias a la imprenta de tipos móviles, los libros comenzaron a resultar asequibles o, por lo menos, accesibles. La misma disponibilidad de textos fomentó la alfabetización, y con ello el número de personas capaces de leer y aprender. Pero esta incipiente industria era incapaz de mantenerse con las producciones vernáculas (sobre todo en España), y tenía que surtirse en otros mercados. Y claro: para ello se precisaba de traductores. Se puede decir, pues, que los traductores han tenido (y tienen) la llave de cuanto creemos saber y entender de gran parte de lo que leemos durante nuestra vida. Por ello, las normas y reglas de la traducción son estrictas, y el oficio de traductor ha de combinar el conocimiento de dos idiomas con buenas dosis de técnica, creatividad, sensibilidad y erudición. La correcta proporción entre condimentos es la responsable de una buena traducción. Con esta entrada pretendemos llamar la atención sobre los traductores: su nombre siempre figura en las primeras páginas de un libro (muy pocas veces en la portada, que es donde debiera). Búscalos e identifica a los mejores: es posible que, en buena parte, el libro que tengas entre las manos sea de tu agrado gracias a uno de ellos.

27 Febrero 2011

cuando los libros son un arma

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 12:07 h.

Si no fueran tan perversos, nos burlaríamos de esos espantajos ―con más pinta de bufones que de reyes― que aparecen agitando la mano desde del balcón de su gran palacio. Si no fueran tan crueles, no tendríamos reparo en mofarnos de sus discursos vacíos y previsibles. Si no fueran tan sanguinarios, nos compadeceríamos de su pagada autocomplacencia… Muchos de los que se han creído con el derecho de sojuzgar al pueblo y dirigir personalmente su destino tuvieron la tentación de justificarse ante sí mismos y ante el resto del mundo. Ningún dictador reconoce su régimen criminal: a menudo encuentran que sus desvelos responden a un designio superior, un destino escrito en las estrellas que les ha movido a revelarse en aras de un futuro mejor para los suyos. Y entonces redactan el ideario que inspira tal desinteresado sacrificio por los demás. Los libros de estos viles autócratas son panfletos desaliñados, portadores de consignas sencillas y mensajes confusos que el líder, el único con derecho a rectificación, interpreta a su conveniencia, según sople el viento. La importancia de estos libros radica en su enorme difusión y, por consiguiente, en el poderoso influjo que ejercen sobre la vida cotididana, las costumbres y los derechos de millones de personas. Los que afortunadamente tenemos libertad (¡bendita libertad!) y elementos de juicio para acercarnos críticamente a la lectura de estos volúmenes, no dejamos de asombrarnos de las dos caras antitéticas del espíritu humano: por un lado la sublime, promotora del pensamiento, las ideas y la creatividad; y por el otro la perversa, que niega la inteligencia y controla cualquier manifestación de individualidad disidente.

23 Diciembre 2010

come libros

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 1:43 h.

Pasados los apuros de los últimos exámenes, y con la satisfacción que dejan los soberbios resultados (superados tan solo por los rubicundos escandinavos y por un puñado de coreanos con carita de estreñidos) nos disponemos a dar rienda suelta a esa holganza tan peninsular que necesita del nutriente imprescindible de las vacaciones. Sin embargo, te recordamos que ahora tienes la oportunidad de pasar un buen rato leyendo una (buena) novela. Y que si, además, eres una persona de esas que cuidan el detalle, evitarás los regalos previsibles, de cosas muy caras que no valen para nada, y te decantarás por obsequiar libros a tus seres queridos. Pero, ¡cuidado!: elegir un libro no es lo mismo que comprar un jamón o escoger un modelo de teléfono móvil. No se trata de agasajar a quemarropa. A la hora de regalar un libro has de tener en cuenta las recomendaciones recogidas en el siguiente decálogo:

 

  1. Ten la mente puesta en aquel a quien va dirigido.
  2. Procura conocer sus gustos, sondear un poquito sus preferencias: Si se manifiesta contrario a la lectura o manifiestamente refractario a la palabra impresa, regálale dos.
  3. Léete con antelación el libro que vas a regalar: si te gusta mucho quédatelo y contempla la opción del jamón o del socorrido teléfono móvil.
  4. Envuelve los libros en papeles que combinen bien con el contenido: papel albal para un libro de cocina, papel de fumar si es de autoayuda, si se refiere a la crisis, papel de lija. Si habla de desarrollo sostenible, fórralo con papel reciclado. Papel pinocho si trata de política. Si es de la señora Rowling, bastará con papel de estraza (usado). Si es de divulgación científica, utiliza papel secante. Y, en fin, si es la biografía laudatoria de cualquier mequetrefe de esos que salen en televisión, utiliza el papel que tengas más a mano. Sí. Ése mismo.
  5. Si eres un enamorado, aprovecha para deslizar un mensaje de amor entre sus páginas. Si la pasión te apremia, procura que la obra sea cortita.
  6. Estudia bien el momento de entregar el obsequio. Nunca lo hagas en sesión plenaria. Pensarán que no te has esforzado lo más mínimo por ser original y abandonarán el fruto de tus desvelos encima de cualquier aparador, bajo toneladas de cintas rizadas y papel de colores. Resérvate un momento especial, íntimo, y cuando el presente cambie de mano di: “Esto es para ti”. Procura que el aparador más próximo esté a no menos de cinco metros.
  7. Si la otra persona te corresponde con otro libro, sonríe. Si se trata del mismo libro, no pierdas la entereza. Ni el tique de compra.
  8. Nunca pidas prestado un libro que has regalado porque entonces tendrás una razón para devolverlo algún día.
  9. No te pongas estupendo con las dedicatorias: que sean concisas y directas. Una buena dedicatoria: “Para Carmina, una tía sin prejuicios. Manolo”. Una dedicatoria excesiva: “Querida Carmina: deseo que cuando abras las tapas de este libro te llegue, como transportado por la brisa marina, el eco de mis palabras, y que rememores los breves momentos que juntos pasamos en aquella oscura gruta a orillas del mar Cantábrico. Manolo”.
  10. Finalmente te recomendamos que nunca regales un libro propio, porque el lomo suele estar arrugado y mancilladas las páginas con restos de comida.

30 Octubre 2010

cambio de hora

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 23:23 h.

Como cada año, a los lectores horizontales se nos obsequia con sesenta minutos de diversión extra merced al cambio de hora de la próxima madrugada. Porque son, somos, legión los tumbados que aun poniendo intención de lectores las veinticuatro horas al día, tan solo encontramos asilo en la cama, ese sanctasantórum del reposo, monumento universal al descanso que, en sus diferentes versiones, nos acoge como a peregrinos en busca de onírico jubileo. Es injusto calificar de perezosos a los que, persiguiendo un buen fin, le muestran querencia o prolongan la estancia en el lecho más allá del último ronquido. Escritores e intelectuales alumbraron entre sábanas algunas de sus mejores obras: Descartes se recreaba con ensueños geométricos hasta la hora del almuerzo, Valle-Inclán recibía a las visitas bien arropadito, Proust concluyó postrado siete novelas y el uruguayo Juan Carlos Onetti se la pasó contemplando cómo la vida deshilachaba las costuras de su edredón de miraguano. Del otro lado, los que algo sabemos del tema afirmamos categóricamente que la horizontalidad es el estado natural del lector aficionado: estabilidad asegurada, óptimo riego cerebral, disponibilidad de las cuatro extremidades, infinitas posibilidades ergonómicas…  Hasta la lengua se muestra generosa, describiendo al hombre tumbado con expresiones de intensa sonoridad: decúbito supinoyacente, decúbito prono… Y para demostrar lo antedicho, nos atrevemos a preguntar a nuestros ocasionales visitantes cuántos de entre ellos pondrían objeciones a la progresiva sustitución de la clásica silla de biblioteca por mullidos canapés y cómodos triclinios como los que se pueden ver y disfrutar en las salas de espera de algunos aeropuertos.

23 Octubre 2010

un gran paso para la humanidad

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 21:43 h.

La Luna, satélite que solemos reclamar como propio en razón de que gira alrededor de La Tierra, ha inspirado a escritores y artistas de todos los tiempos: primero la convirtieron en intangible escenario de historias fantásticas y después, tras el alunizaje de Mr. Armstrong, en localización habitual de relatos futuristas. Eso sin contar el protagonismo de este satélite sin par (literalmente) en infinidad de cuentos y poesías. En la Luna terminaron algunos personajes del DanteCyrano de BergeracAlejandro DumasJulio VerneEdgar Allan Poe o H.G. Wells, todos ellos sin excepción rendidos enamorados de este astro femenino que tiene la propiedad de deshacerse y renovarse siguiendo un ciclo sin fin. En la Luna terminan los pensamientos más sublimes (haciendo escala en Babia) y los anhelos más inalcanzables, y no hay enamorado que no ponga un trocito de esta roca plateada a los pies de su enamorada. No es extraño, pues, que sea uno de los temas recurrentes y una de las imágenes más recreadas en la literatura universal de todos los tiempos.

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14 Octubre 2010

haciendo memoria

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 12:26 h.

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Hasta se nos alcanza, podemos afirmar que muy pocos proyectos escolares se prolongan a lo largo de los años. Y aún diríamos más: el proyecto escolar, por definición, está condenado a extinguirse por concurso de traslados, tibieza, apatía, falta de apoyo, discrepancia o, simplemente, abandono. Por eso se nos abre una puerta a la satisfacción cuando, tentándonos las ropas, comprobamos que no nos hemos desintegrado en el hiperespacio. Sin trazarnos grandes objetivos, los que fuimos y ahora seguimos siendo continuamos hablando de lo mismo a nuestros alumnos, usuarios o no de la pequeñísima biblioteca de un instituto de pueblo. Por añadidura, han proliferado nuevas iniciativas, animadas por cuántos le hemos puesto entusiasmo al asunto, y que han ido enriqueciendo, digámoslo así, el acervo didáctico-pedagógico del Centro. Desde aquí no le damos las gracias a nadie, porque esa fórmula tan de moda de repartir gratitud a granel resulta estomagante y muy lesiva para los lectores de urgencia: las que estuvieron desde un principio se saben titulares de atributos como son los de la inteligencia y la curiosidad: Quizá esa sea la causa por la que perseveran en el empeño… Sea como fuere, hacemos balance bienal (que no bianual) de lo escrito, sugerido o dibujado en esta humilde bitácora, más por propio agrado que por afán recopilatorio.

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6 Octubre 2010

doña agatha

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 20:45 h.

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Abundan por ahí listas de esas que rezan: “las 100 películas que todo cinéfilo debe conocer”, “los 200 elepés que marcaron la década”, “los 50 pastiches de Barceló que hay que ver (justo) antes de morir”… Y aúnque estas iniciativas no cuentan con nuestras simpatías, hemos de confesar que las novelas policiacas de doña Agatha Christie forman parte de esas experiencias que, como lectores, no deberíamos dejar de escapar, ahora que todavía podemos presumir de que no lo hemos leído todo (en la biblioteca te puedes dar un buen atracón). Su estructura es casi siempre la misma: tras el crimen, los protagonistas se dan cita alrededor de un buen fuego que les mantiene calentitos, mientras la narradora aviva las ascuas de la sospecha que se cierne sobre ellos porque, por lo general, el que más y el que menos tiene motivos para cometer el asesinato. Con recursos narrativos facilones, que dirían algunos, pero enormemente efectivos, la autora nos lleva y nos trae a su antojo por el camino del recelo hasta que decide dar el golpe de gracia, a veces tan extravagante que nos hace creer en la demoledora inteligencia de sus peculiares detectives. Los escritores de la moderna novela negra no pueden negar la enorme deuda que tienen con esta amable señora de formación victoriana, con pinta de abuelona, pionera en tantas cosas que asombraría a la mismísima ministra (¿o acaso es un ministro?) de igualdad. Bueno… igual da.

8 Septiembre 2010

un mar de letras

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 1:38 h.

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Si la efervescencia del verano no te ha concedido tregua, y se te han escapado la media docenita de encuentros con la lectura que habías planificado, has perdido una buena ocasión para hacer una incursión en libros que, de ahora en adelante, te va a resultar difícil acometer, aunque solo sea por su considerable volumen. Uno de ellos puede ser “El Asedio”, una obra suficientemente publicitada aquí y allá; pero lo cierto es que contiene elementos suficientes para hacerse acreedora al título de novela de cabecera durante todo el tiempo necesario. Se trata de un relato de tintes históricos, escrito con precisión y trufado de un vocabulario desbordante, al servicio de una prosa ágil que se recrea en la descripción de tipos, situaciones, barcos y batallas. Exuberancia que, sin embargo, no resta un ápice de interés a la trama (nunca mejor dicho), que se desarrolla siguiendo varias líneas argumentales. Pero la mies es mucha y no se agota con Pérez-Reverte; quizá alguno de vosotros hayáis podido disfrutar de la historia que nos cuenta Calpurnia Tate, disponible en la biblioteca y a la que dedicaremos una próxima entrada, o de la aventura macabra de “Tres corazones, dos cabezas y un verdugo”… Desde aquí te invitamos a que celebres (o censures, si llega el caso) tus lecturas vacacionales, pues no hay mejor guía que la del compañero ni mayor virtud que la de compartir lo que nos gusta. Si eres de los que conjuran la rutina y aprovechan los viajes para dar rienda suelta a la creatividad, esperamos la prueba de tu talento. Aquí dejamos prueba de dos viajeros inquietos que viven intensamente la novedad de lo desconocido con la ayuda de lápices y acuarelas.

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1 Septiembre 2010

aquí estamos porque hemos venido

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 13:50 h.

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No es por quejarse. Pero las vacaciones han terminado y aquí estamos de nuevo, preparados para adecentar el local y acometer nuevas empresas, con ese punto de buen humor que nos asiste cuando hacemos lo que nos gusta y, además, nuestros pequeños proyectos cunden y fructifican. Esta mañana en la biblioteca se respiraba el pesado aire húmedo de los hogares abandonados; la suave costra de polvo quieto que abriga los libros empezó a desmenuzarse, y las corrientes de aire despertaron un torbellino denso que ya no encontrará acomodo definitivo hasta las próximas vacaciones. De eso nos ocuparemos personalmente, siempre que los hacedores supremos de los horarios lectivos nos sean propicios. Por lo demás, esperamos contar, como siempre, con vuestra colaboración y beneplácito, para lo cual, y desde ahora, nos ponemos a vuestra entera disposición. Ya sabéis… Esto va de libros…

12 Julio 2010

fútbol

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 12:49 h.

Si pasada la fiebre futbolística (porque no nos engañemos: el balompié es un poco aburrido a menos que juegue tu equipo o le den estopa al eterno rival), todavía te apetece seguir atiborrándote de goles y fuerasjuego, tienes la oportunidad de leer sobre este noble deporte de verdaderos hombres de raza y tronío que enardece a las masas. El mercado editorial te ofrece tres alternativas: primero están las enciclopedias y libros generalistas sobre el fútbol, sus reglas y su evolución; abundan en historias de los campeonatos mundiales, copiosamente ilustradas, generosas en anécdotas y datos para el recuerdo. Como todo libro de estas características, resulta apto para aficionados como para no aficionados (en el improbable caso de que estos existan). El segundo grupo engloba biografías (¡!), panegíricos y apologías de estrellas rutilantes del universo futbolero. Son libros que caducan con la temporada, de nula calidad literaria, ensayística o periodística, solo para iniciados. Mi preferido es “Raúl, el triunfo de los valores”, basado en la peripecia vital y deportiva de un jugador archiconocido del que se dice que “en los mejores momentos, a la hora de levantar los trofeos, disfrutaba como ninguno y cuando tuvo que bajar la cabeza porque el rival había sido mejor, lo hizo con una educación y un respeto que le honran”. Loas justificadísimas para un hombre que cuando ganaba no se mofaba del contrario. No. Y cuando perdía, ni se enfurruñaba ni nada. ¡Qué tío! Hay hagiografías de todo tipo (como la que ilustra esta entrada), incluso de jugadores que apenas han cumplido los veinte años, y que incluyen mucha morralla accesoria por motivos obvios. Y por último, está la literatura sobre fútbol. Hay escritores que han sabido plasmar sus espíritus de aficionados irredentos o, por el contrario, de pasmados observadores del fenómeno en cuestión. Entre los primeros está Roberto Fontanarrosa, alias “El Negro” (con perdón), un corrosivo autor argentino, colaborador habitual de Les Luthiers.  Leed si queréis el cuento 19 de diciembre de 1971, del que Maradona dijo que era “un cuento macanudo” (cita apócrifa). Y para redondear la jugada por la banda, os recomendamos los “Cuentos de Fútbol”, una selección (de cuentos) del pedante de Jorge Valdano.

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26 Mayo 2010

televisión y literatura

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 11:30 h.

Os invitamos a ver un vídeo. Se trata de un fragmento extraído de un programa infantil-juvenil que se emitía la mañana de los sábados, allá por 1981. En la ingenuidad de las formas, la corrección de las expresiones, la precisión del lenguaje y el envaramiento de la presentadora notaréis lo añejo de la cinta. En espacios como aquellos, dirigidos a gente como tú, se hablaba con naturalidad de libros y literatura. El formato es sencillo, pero original: la presentadora (Mayra Gómez Kemp) no se tambalea ni mueve las manitas de arriba abajo como si estuviera alisando una columna de hormigón. El ilustrador (José Ramón Sánchez) interviene oportunamente, llamando la atención del espectador con sus dibujos, mientras ambos desgranan al alimón un guión muy bien documentado (hay que tener en cuenta que en la década de los ochenta todavía no existía San Guguel) para un público al que no se le supone mayor de quince añitos. Muchas cosas han cambiado desde entonces, aunque no nos atreveríamos a decir si para bien o para mal (cuando decimos que “no nos atreveríamos” queremos decir eso, que no nos atrevemos, vaya, aunque sabemos muy bien la respuesta).  A muchos les parecerá que el diálogo que mantienen los dos presentadores es profundo, y hasta críptico. Otros pensarán que la información es irrelevante. Y otro porcentaje se extrañará de que durante cuatro minutos nadie hable de fútbol y de los dos goles que Quini le metió al Sporting en la final de copa de aquel año…