19 Marzo 2018

elemental, querido Mendeléiev

Publicado en Recomendaciones por franciscru a las 0:09 h.

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Desentrañar algunos de los misterios que encierra la estructura interna de la materia ha sido una de las mayores conquistas de la humanidad. Desde aquella primera intuición atómica de que el confín del universo está en nosotros mismos, la curiosidad científica ha traspasado las sucesivas capas de energía hasta llegar al insondable núcleo del conocimiento. Y ahora que podemos, ahora que las fórmulas mágicas que tanto se les resistieron a los viejos alquimistas se nos revelan en todo su esplendor, ignorar los conceptos básicos de la química es una verdadera renuncia a esta herencia tan importante. Desde nuestra lejana gestación en el vientre de las estrellas hasta el día de hoy solo han pasado unos pocos miles de millones de años. Y ni siquiera el mayor de los cataclismos universales hace temer por la materia misma, que liberada de todos los aditamentos subatómicos volverá a constituirse en poderoso combustible estelar. ¿La receta?: un protón y un electrón. Y arreando. El lector inquieto, aquel que haya conseguido sobreponerse a una insustancial sobredosis escolar de conocimiento precocinado, tiene a su disposición libros excelentes para iniciarse en los arcanos de la materia, empezando por el repaso biográfico de la pasión radioactiva de Doña Maria Skłodowska Curie, la primera dama de la química (y de la física, y de todo lo demás…), y siguiendo por la obra ingente del huraño Dmitri Ivánovich Mendeléiev, el padre de la Tabla Periódicaun mapa de engañosa simplicidad capaz de autoedificarse en función de la asombrosa constancia de las propiedades esenciales de los elementos. Para encontrar la respuesta al orden universal que surge de la caprichosa adición protónica, el libro de Oliver Sacks El tío Tungsteno nos ofrece las memorias de un químico precoz, titular de una curiosidad desmedida que le llevará por el camino de la experimentación científica y humana en la difícil posguerra europea. Y ahora mira a tu alrededor. Evalúa la disposición de las cosas, el olor de la estancia, la temperatura del ambiente… La materia ni se crea ni se destruye; solo se transforma. Utiliza bien el puñado de átomos de carbono que te han tocado en suerte porque con el paso de los años, esos mismos átomos formaran parte de un bonito florero que adornará el vacío estante de libros que tú nunca leíste.

 

4 Febrero 2018

la ley de los árboles

Publicado en Naturalmente leyendo, Recomendaciones, audio libro por franciscru a las 18:58 h.

¿Saben cuál es el colmo de un amante de la naturaleza? Pues leer un libro de Ignacio Abella a la sombra de un tejo centenario. Nosotros tenemos la suerte de contar con tejos, naturaleza, libros… e incluso, para colmo de los colmos, con el mismísimo autor. Ignacio es un colaborador habitual y vecino generoso donde los haya. De vez en cuando nos visita para regalarnos la palabra con la que alimenta una copiosa producción editorial dedicada a la naturaleza. No somos pocos los que leyéndole hemos redescubierto los árboles en toda su dimensión biológica, etnográfica, antropológica… e incluso mágica. Posiblemente estas plantas que tan familiares nos resultan sean los seres vivos que más han contribuido no solo a la transformación del planeta sino a la propia evolución de la humanidad. En pago a tales servicios, el hombre moderno se afana en cercar, secar, cercenar, triturar, quemar, decapitar, asfixiar, explotar y, lo que resulta aún más grave, ignorar a estos ancianos leñosos, verdaderos supervivientes a través de los siglos. Sin embargo, ni los colosos más asentados en la tierra que abrazan han podido resistir la furia del acoso, más destructivo que la descarga simultánea de un millar de rayos. Estos compañeros de viaje han sido testigos del arraigo territorial y el progreso de las comunidades, y como tales a su sombra se han cobijado los concejos que ejercían el arbitrio de la ley nacida de la costumbre y el respeto que fragua en convivencia. En Árboles de Junta y Concejo. Las raíces de la comunidad (Libros Del Jata, 2015), la figura totémica del árbol perenne y frondoso se dibuja con la iglesia del pueblo al fondo, solemne, erguido sobre vidas y haciendas, prestando su callada presencia en pactos y acuerdos, leyes y tratos que quedan indeleblemente fijados al regio perfil de su estampa. La progresiva pérdida de las señales identitarias y el desarraigo dieron por tierra con cientos, si no miles, de ejemplares vegetales que rivalizaban en porte y prestancia, abandonados a su suerte cuando ya la suerte de los paisanos, de sus paisanos, les fue ajena. La obra de Abella es rigurosa y está bien documentada: abunda en testimonios y fotografías que abarcan toda la España peninsular, la Europa aledaña y casi testimonialmente otras regiones de mundo.

“Hoy podemos construir inmensos edificios, catedrales o rascacielos, pero hemos olvidado o perdido la capacidad de criar un árbol «entero». La majestuosidad de los viejos árboles que se expandían con incomparable vigor y belleza, ocupando quizá por un milenio el corazón mismo de nuestros pueblos, ha degenerado en la imagen patética de árboles amputados o avejentados antes de tiempo, y sus sucesores apenas duran, con muchos cuidados, una décima parte de sus antecesores”.

Posiblemente el destino de los árboles que aun resisten, al igual que el de sus sucesores, esté sellado. No se puede recuperar algo que no vive y palpita por fuera de los incontables centros de interpretación de la naturaleza. Las peregrinaciones casi rituales a los emplazamientos donde se erguían los ejemplares más longevos (En la foto “El Abuelo” en enero de 1979, nogal cuasi-milenario de La Hoz de Abiada, provincia de Santander), han dado paso a romerías masivas, sin orden, sin rumbo, que contribuyen a darle la puntilla al patrimonio vegetal bajo toneladas de populismo y buena fe. Ignacio Abella es consciente de que no es posible dar marcha atrás en la historia, pero propone que la misma sensibilidad que nos llevó a vivir en armonía con el paisaje y los recursos que atesora sea la que dirija en lo sucesivo las actuaciones tendentes a mejorar el entorno de la comunidad. Y nosotros desde aquí nos sumamos al propósito.  Árboles de Junta y Concejo, está prologado por Mª José Parejo, directora del programa El bosque habitado, de Radio Nacional (R3). Traemos a esta página un emocionante episodio que trata del regreso gozoso del tejo nuevo, junto a la iglesia de Santa María de Lebeña (La Liébana, Cantabria), merced al fiel madrinazgo de unas paisanas que siempre creyeron en su árbol, fuente de todas las certezas que las vinculaban a la tierruca. A su tierruca.

12 Enero 2018

la época de la ilustración

Publicado en Recomendaciones por franciscru a las 1:46 h.

Los libros cuando están ilustrados ejercen una poderosa atracción, algo así como la tentación de tocar una escultura con los dedos, palparla impúdicamente con la palma de la mano… Siempre nos hemos sentido inclinados a recomendar obras bien ilustradas porque con ellas el deleite de la lectura se prolonga y tiene continuación más allá de las palabras. Es el regalo perfecto, el reclamo ideal para el joven lector reticente. Y con producto nacional: la calidad gráfica y artística de los ilustradores españoles es de sobresaliente para arriba. Como para muestra valen tres botones, en la biblio nos podemos encontrar de bruces con libros de excepcional calidad plástica y gráfica: Diez días que sacudieron al mundo (Nordica Libros) de John Reed, ilustrado por Fernando Vicente, Frida Kahlo. Una biografía (Lumen), de María Hesse, o el divertido Narices, buhitos, volcanes y otros poemas (MediaVaca), iluminados por Carlos Ortín. Tres ejemplos en los que texto e ilustración componen un todo de innegable vocación artística. Como tenemos curiosidad, y eso es lo único que no se marchita bajo la inclemente luz de internet, hemos querido hablar con uno de estos autores, saber algo más del proceso de creación y conocer de primera mano los vínculos que se establecen entre ilustración y literatura. Nos ha llegado la noticia de que se trata de un docente entusiasta y además tiene raíces en nuestra tierra, así que damos por seguro que vamos a aprender muchas cosas… Muy atentos…

29 Diciembre 2017

libros a la calle

Publicado en Recomendaciones, biblioteca virtual, ciudades de libro por franciscru a las 18:07 h.

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Si alguien de natural curioso cree que el teléfono celular le mantiene conectado, resulta que está equivocado. La pantallita es una ventana que se abre en un abismo de confusión. Nadie que no tenga dotes extraordinarias (vamos a poner que la mayoría) es capaz de procesar el aluvión de información sin sucumbir a una suerte de enajenación que nubla la mente y nos hace creer que la opinión de cualquier idiota descerebrado tiene algún valor. Los ocasionales viajeros de metro que todavía gustamos de inspeccionar el entorno con la atención viva y sagaz del niño pequeño, siempre hallamos recompensa en la mirada de una chica/chico guapa, el gesto lateral de un carterista o el bostezo contagioso que se va propagando por todo el vagón. Pero esta vez también descubrimos retazos de literatura adheridos a las paredes. La iniciativa se llama Libros a la calle, y se trata de una campaña de la Asociación de Editores de Madrid que en este año a puntico de terminar celebra la vigésima edición. El propósito de los veinte intentos ha sido siempre el mismo: fomentar la lectura en los transportes públicos de la Comunidad de Madrid mediante fragmentos literarios escogidos y magníficamente ilustrados, que captan la atención del viajero y le brindan la oportunidad de solazarse entre estaciones con la poesía de Doña Gloria Fuertes y Blas de Otero, o bien disfrutar con calma de las prosas de Manuel Leguineche, Juan Carlos Onetti o Elena Poniatowska, por poner un ejemplo. Desde aquí ofrecemos una selección de las últimas dos campañas para que la próxima vez que viajes en el metropolitano de la capital guardes el teléfono y pongas cuatro de tus cinco sentidos en los textos expuestos a tu alrededor… Ah… El quinto sentido manténlo en guardia, por aquello de los descuideros…