28 Diciembre 2011

el gato se pone las botas

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 21:52 h.

Todo el mundo conoce la historia de El gato con botas, ahora que está tan de moda por la película y la cargante publicidad. El animalito es un elemento de cuidado, y lo que más define su personalidad no son, como suele pensarse, las botarras esas que le llegan a la ingle. No. Lo que caracteriza al gato de marras es su capacidad para la oratoria. El felino de Perrault es un liante que se libró de ser devorado por su amo por ese piquito de oro que dios le dio. Con tanta rata suelta, este bicho da el perfil perfecto de buen gobernante: inteligencia y facilidad de palabra combinadas en cuerpo de gato. Pero no nos hagamos ilusiones: Biblioluces ha localizado al legendario personaje en su hacienda vitivinícola de Beaujolais donde, a decir de los expertos, elabora unos caldos de gran carácter y raigambre. Después de varias gestiones hemos obtenido unas reveladoras declaraciones en exclusiva. Para escucharle, aprieta el botoncito del play.

 

25 Diciembre 2011

cuentos de navidad

Publicado en Recomendaciones, biblioteca virtual por franciscru a las 0:01 h.

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Introducir la navidad con A Christmas Carol de Dickens es un topicazo en el que sucumbimos con gusto. Los buenos cuentos de navidad, tanto si llevan moraleja como si no, están cargados de una emotividad que avivan lo bueno que llevamos dentro. Circunscritos en el ámbito de unas fiestas doradas aunque no sea más que por el paréntesis escolar, los relatos navideños en los que aparecen niños famélicos, domadores de renos o viejecitas muertas de frío han hecho mucho daño al género; es posible despertar la sensibilidad a flor de piel sin utilizar suterfugios facilones, ni explotar clichés dickesianos reconstruidos con pésimo instinto literario. No dejaremos pasar la ocasión de homenajear al genial escritor británico, del que está a punto de cumplirse el doble centenario de su nacimiento. Pero con la coartada que nos proporcionan las fechas, adelantamos un poco esta celebración invitando a cuantos nos visiten a leer los relatos de Dickens, Andersen (El muñeco de nieve es nuestro preferido) o cualquier otro, acompañados del fondo musical apropiado y con la disposición propia de cualquier lector en cualquier época del año: la de pasárselo bien.

22 Diciembre 2011

libros y más libros

Publicado en Recomendaciones por franciscru a las 11:01 h.

Vamos… que por recomendar no quede… Publicamos también la preciosa tarjeta de navidad que nos envía nuestro amigo Jacobo Fernández Serrano, que en octubre publicó nuevo libro… Nuestros mejores deseos para él y para todos nuestros ocasionales, accidentales o inconscientes lectores.

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18 Diciembre 2011

libros con arte

Publicado en Recomendaciones por franciscru a las 9:01 h.

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Para el común de los mortales, poseer una valiosa colección de arte es un poco difícil, pero no imposible (léase el caso de María del Carmen Rosario Soledad Freifrau von Thyssen-Bornemisza de Kászon et Impérfalva, de soltera María del Carmen Rosario Soledad Cervera y Fernández de la Guerra). En la mansión de Tita, el trayecto que media entre el living y sus baroniles aposentos está jalonado de tablas y lienzos que abarcan el noventa por ciento de la historia de la pintura, y eso porque todavía no le ha sido posible introducir un martillo neumático en la cuevas de Altamira. Sin embargo, no hace falta ser multimillonario para arrimar la nariz a bastantes de la obras maestras más emblemáticas del arte universal. En algunos casos, ni siquiera hay que pagar un ochavo para disfrutar de ese privilegio inmenso; el único inconveniente es que los grandes museos, los museos de verdad, esos que albergan cuadros en lugar de tediosos paneles ilustrados, el inconveniente, digo, es que suelen estar ubicados en las grandes ciudades, y la visita pasa por hacer coincidir este motivo secundario con otro principal de cualquier índole, como ir de compras o a la final de la championligui, lo que casi siempre implica la presencia de miríadas de japoneses embotellados a la entrada de cualquier espacio cerrado. Pero todavía resta una última opción: los libros de arte son una excelente alternativa para aprender inclinados sobre una mesa camilla, al calorcito del brasero, con la ventaja de que el lector puede manosear las estampas a su antojo mientras imagina futuros viajes a esta o aquella pinacoteca. Y si los intereses del aficionado aún le llevan más allá, puede pasar un rato muy agradable siguiendo la trama de Un Rembrandt en la basura, saltando de catedral en catedral con el autor de Las rosas de piedra o desmadejando las claves de un famoso latrocinio en El robo de la sonrisa, todo ello a un precio tan razonable que pocos pueden dudar de que se trata del regalo perfecto para estas fechas, cuando todo el mundo parece empeñado en obsequiar cosas inútiles o superfluas. Animus meminisse horret.

13 Diciembre 2011

música y literatura: como Ulises

Publicado en musica y literatura por franciscru a las 9:00 h.

En la boca de un pequeño callejón sin salida en el decimocuarto distrito, l´impasse Florimont, una placa recuerda al visitante que Georges Brassens compuso allí sus primeras canciones. Oculto de la Gestapo durante cinco meses, Brassens solo pudo respirar tranquilo cuando París fue liberada. Este prometedor comienzo avala la carrera del cantautor francés, cualificado desde un principio para hacer apología de la libertad. Aunque es de ley añadir que, en este caso, ni la letra y ni la música son de su autoría. En este poema, como en el escrito por Du Bellay, de igual denominación e inspirador del primer verso de la canción, se evoca la figura del más legendario de los héroes griegos: Ulises, el personaje literario por antonomasia. La vida de Ulises (Odiseo para otros) es un desafío constante al destino y, por tanto, a los Dioses, que se entretienen allá arriba iluminando o confundiendo el entendimiento de los hombres. Tal y como se narra en La Ilíada, Ulises es en gran medida responsable de la victoria griega, y Homero le atribuye la pícara genialidad del caballo de madera, aunque es en La Odisea donde el aedo ciego le convierte (por indudable mérito) en el protagonista central de la historia que se desarrolla en el mar Mediterráneo. Toda una contribución al género de viajes y aventuras, por el que los griegos sentían verdadera pasión. Transcribimos aquí la letra en francés, fácilmente localizable en la red, cuyo mensaje suscribimos verso a verso, empezando por aquellos que dicen algo así como “Feliz quien como Ulises ha hecho un maravilloso viaje, ha visto cien paisajes, para después regresar, tras muchos avatares, al país de los verdes senderos. ¡Qué hermosa es la libertad!. ¡La libertad!”

Heureux qui comme Ulysse
A fait un beau voyage
Heureux qui comme Ulysse
A vu cent paysages
Et puis a retrouvé après
Maintes traversées
Le pays des vertes allées

Par un petit matin d’été
Quand le soleil vous chante au cœur
Qu’elle est belle la liberté
La liberté

Quand on est mieux ici qu’ailleurs
Quand un ami fait le bonheur
Qu’elle est belle la liberté
La liberté

Avec le soleil et le vent
Avec la pluie et le beau temps
On vivait bien contents
Mon cheval, ma Provence et moi
Mon cheval, ma Provence et moi

Heureux qui comme Ulysse
A fait un beau voyage
Heureux qui comme Ulysse
A vu cent paysages
Et puis a retrouvé après
Maintes traversées
Le pays des vertes allées

Par un joli matin d’été
Quand le soleil vous chante au cœur
Qu’elle est belle la liberté
La liberté

Quand c’en est fini des malheurs
Quand un ami sèche vos pleurs
Qu’elle est belle la liberté
La liberté

Battus de soleil et de vent
Perdus au milieu des étangs
On vivra bien contents
Mon cheval, ma Camargue et moi
Mon cheval, ma Camargue et moi

8 Diciembre 2011

ruedas de molino

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 9:00 h.

Alguien dijo una vez (no sé si con mucho conocimiento de causa) que la plena realización del ser humano pasa por plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. La primera tarea es llevadera: la dificultad radica en preservar el arbolito y mantenerlo sano y vigoroso; pero de ésto último el proverbio se desentiende. Al personal del género masculino, la segunda faena se le puede antojar un poco complicada, pero todo se andará. Y llegamos a la tercera que, en contra de lo que pudiera parecer, es la más fácil de todas: cualquiera puede escribir un libro. Y de hecho, las estanterías de las librerías están repletas de obras presuntuosas, retahílas de palabras o sucesos que no encierran más saber del que evocan sus tapas duras. Sin embargo, poderosos intereses comerciales intentan convencernos de lo contrario: grandes biografías de personajes sin sustancia, éxitos clamorosos antes siquiera de ser publicados, novelas imaginativas redactadas si pizca de imaginación, textos de autoayuda perversos y ñoños, memorias interesadas y oportunistas, segundas malas partes de peores primeras… Todo ello dispuesto entre títulos inspirados por el talento y el trabajo que, sin embargo, pasarán prácticamente desapercibidos. De entre los diez, los veinte o los cien libros más vendidos cada temporada, muy pocos se salvan de la mediocridad. Pero eso poco importa: la clave está en vender muchos ejemplares al precio de la novedad, promocionar la imagen del mercachifle de moda y lanzar algún derivado comercial que se venda igualmente bien. Antes de comprar un libro piensa que el título en cuestión ha de ganarse el mérito de figurar en tu biblioteca: los libros que no se leen ocupan sitio y acumulan polvo. Déjate aconsejar. El gusto por la lectura se alimenta de buenas historias y siempre hay algún autor capaz de hacernos crecer como lectores. No te fíes de los premios y los laureles, que en su mayoría están amañados. Acércate a lo nuevo sin prejuicios y a lo viejo sin complejos.

Como para muestra vale un botón, vamos a reproducir aquí dos fragmentos de sendas novelas que fueron finalistas del Premio Planeta, tomados ambos de la misma página; una de ellas escrita por el poeta gaditano Fernando Quiñones (La Canción del Pirata, 1983) y la otra firmada por un señor del que ahora mismo no recordamos cuál es su gracia (Villa Diamante, 2007). El estilo genuino, rico y evocador de Quiñones puesto al mismo nivel de la redacción chapucera del otro, que posiblemente también encierre su mérito, pero desde luego no el literario…

 

Soy ahora un casco en desguace o leño a la deriva, las greñas blanqueando, esa zanja fea de la frente que me entrecierra el ojo, encorvado el lomo y a medio desdentar: lo que se dice empezando ya a buscar la tierra como si fuese bien anciano, aunque no he de haber cumplido más de cuarentiséis, según mi cuenta, ni menos de cuarentitrés. Pero de mozo, y de hombre en todo su brío, fui trigueño, moreno de la mar y de ojos vivos, no porque yo lo diga; de los que calan muchas cosas antes de tenerlas vistas ni aprendidas, y bien memorioso, que eso me ha ido a más en vez de a menos. Si le caí en gracia a mucha gente, fue por salir a mi madre en el donaire, y a mi padre en la buena planta y el agrado del semblante, aunque todo lo haya ido perdiendo aun antes de llegar a viejo.

Ana Elisa deseó en su silencio poder tener la capacidad de contemplarse desde lejos, como si fuera otra, como si estuviera frente al proyector de su padre viéndose en la pantalla junto a ese ser que por fin tenía un rostro y un cuerpo en verdad completamente distintos de aquellos con los que fantaseaba en los dibujos que enviaba en sus cartas y su imaginación completaba hace ya tanto tiempo. Las aves, espectadoras impávidas de cada respiración, de cada gesto entre los dos humanos presentes, volvían a quedarse quietas, su silencio presionándole las sienes, mientras observaba la sonrisa, los labios, el eco de la profunda voz del hombre que movía suavemente sus manos bajo el agua, ante ella.

5 Diciembre 2011

un punto negro

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 9:38 h.

Un puntito negro suspendido sobre un rectángulo que se inclina ligeramente a la izquierda; como era de esperar, la retrospectiva sobre Malevich atrajo a muchos japoneses ávidos de experiencias artísticas ultraterrenas, curiosos capaces de reconocer el arte decadente y exquisitos amantes del suprematismo, que alababan cada vértice, cada tetrágono concebido por la inagotable imaginación del maestro. De entre todos ellos, uno fue el que llamó la atención de los vigilantes, que hacían la ronda sin esperar mayores entusiasmos que un dedito peligrosamente levantado a pocos centímetros del lienzo sucio o las toses convulsas de quien había preferido visitar la exposición a quedarse encamado toda la tarde. Después de tres horas contemplando el cuadro, resultaba evidente que el peculiar visitante estaba atrapado por el magnetismo de la pintura. El sujeto, de gruesas lentes, vestido con sombrero de ala corta y un abrigo gris que le llegaba hasta poco más arriba de los tobillos, no se conmocionó ni cuando una conocida presentadora de televisión se asomó a su hombro para compartir la turbación que alguien pudiera experimentar a la vista de tamaña obra maestra. Tal y como el vigilante de sala temía, cumplida la hora del cierre, el tipo de los anteojos seguía instalado en una especie de ausencia hipnótica; ni las palabras amables ni otras más gruesas fueron capaces de sustraer su atención, sostenida durante más de cinco horas de pasmo estético. Alertada por los encargados, la comisaria de la exposición optó por evacuar rutinariamente todas las salas antes de solicitar la intervención del personal de seguridad. Rodeado por un grupo cada vez más furibundo que le observaba como a un bicho raro, el visitante movió ligeramente la cabeza, elevando un tanto la barbilla como para enriquecer la agotada perspectiva. Esta leve profanación de la quietud fue la señal que los presentes aguardaban desde hacía más de media hora.
—Realmente cautivador… ¿no le parece?, le espetó la comisaria interponiéndose bruscamente entre la obra y el observador.
La tez del hombre tornó al rojo para volverse después ligeramente azul antes de que la respuesta le brotara como un aullido desde lo más profundo de la garganta:
—iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…

Carlos Huero Caín. Malevich, incluido en el volumen Cuentos con Arte

Y es que, como dicen que sobre gustos no hay nada escrito, vamos a publicar algo que cubra este enorme vacío hablando de buena y mala literatura, sin afán de hacer escuela ni de mover conciencias. Escribir por escribir… Eso es… De igual forma que otros que se dicen escritores hablan (y redactan) mal (”Mi palabra favorita en español son muchas“) y encima salen en el canal del Instituto Cervantes.

1 Diciembre 2011

musica y literatura: la obertura 1812, a cañonazo limpio

Publicado en musica y literatura por franciscru a las 9:00 h.

Napoleón se las prometía muy felices cuando cruzó las fronteras del imperio ruso camino de Moscú. Le movía esa inclinación suya por coleccionar países, anexionándoselos para sí mismo y para sus parientes cercanos. Por su afición a unificar, se puede decir que fue el primer europeísta de la historia. De hecho, no hubo villa o villorrio que se librara de la conquista y el expolio, sistemático en algunos lugares. Muchas obras literarias están ambientadas en esta tumultuosa época de la grandeur: desde los primeros Episodios Nacionales de D. Benito, de los que hemos hablado aquí, hasta El Húsar o El Asedio de Arturo Pérez Reverte, eso sin olvidar, por ejemplo, Los Miserables (novela de Victor Hugo de la que escribiremos algún día) o la que nos ocupa ahora: Guerra y Paz de León Tolstoi. La obertura 1812 fue compuesta por Piotr Ilich Chaikovski para conmemorar la resistencia rusa ante el gabacho, que se resolvió favorablemente para los primeros después de dejar casi medio millón de muertos esparcidos por ciudades, pueblos y campos de batalla. Cualquiera que haya leído Guerra y Paz habrá creído oir allá, en la lejanía, los característicos cañonazos de la conocida obertura, que ilustran a las bravas el ímpetu de las tropas del zar contra el invasor. En este caso, la novela  —escrita en 1865— y la pieza musical —compuesta quince años después— se complementan e identifican perfectamente con un período histórico apasionante que marcó los designios de esta desconcertada, vieja y variopinta Europa nuestra.

28 Noviembre 2011

la novela gráfica

Publicado en escribiendo por escribir por franciscru a las 9:00 h.

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Hace justamente dos años nos asomábamos a la obra de Marjanne Satrapi por la especial relevancia de Persépolis, que había sido llevada con éxito al cine. Hoy volvemos a retomar el tema de la novela gráfica como opción interesante para todos aquellos que deambulan por la biblioteca sin saber qué partido tomar. La consolidación de este género obedece a un decidido intento editorial por reprogramar a los habituales lectores de literatura seria que de otro modo nunca se aproximarían a las estanterías del cómic tradicional. Aunque hay teóricos que establecen diferencias, la frontera entre la historieta y la llamada novela gráfica es muy difusa: las similitudes formales entre la una y la otra son totales, si exceptuamos el modo de presentación y ese algo subjetivo como es la aspiración del autor, que en el caso del de novela gráfica se conjuga con argumentos y guiones más comprometidos. También resultan muy gratas las aproximaciones a las grandes obras de la literatura universal, en las que se prepara el terreno para el asalto definitivo a la novela original. En este momento, todas las librerías y las bibliotecas tienen su sección de novela gráfica, donde abundan tanto las novedades como las reediciones. Un libro-historieta-cómic tiene todos los atributos de un buen presente para estas fiestas del derroche que están por llegar: es atractivo a la vista, interesante por lo que contiene y provechoso para el que lo disfruta… Una excelente alternativa para los que han decidido abandonar el irracional vicio de regalar por regalar…

24 Noviembre 2011

recomendaciones

Publicado en Recomendaciones, fondos de la biblioteca por franciscru a las 8:45 h.

Estantería completa para todo el que quiera darse un paseo por algunas de las lecturas que hemos ido descubriendo en estas últimas entradas de la bitácora, y a la que puedes acercarte, tímida u osadamente, con solo traspasar el umbral de nuestra decadente biblioteca. No te aseguramos una experiencia inigualable, ni el éxtasis en estado puro. Ni siquiera apostamos porque el tiempo de estancia supere los promedios nacionales. El placer de la lectura, si es que se puede llamar así, debes descubrirlo por ti mismo. De lo que leas, oigas y entiendas va a depender todo lo que desees hacer en la vida. Así que tú mismo…

20 Noviembre 2011

amanecerá, que no es poco

Publicado en De cine, biblioteca virtual, escribiendo por escribir por franciscru a las 22:30 h.

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En la Atenas del siglo V a. C., los teóricos que forjaron el pensamiento político occidental abordaron con precoz escepticismo tanto las ventajas como las enfermedades crónicas de la democracia. Todo el que hoy alabe o critique las fallas del sistema debe considerarse heredero de estos pensadores tan lúcidos que ya se plantearon el destino incierto de una sociedad gobernada por demagogos, aduladores, corruptos y torpes. Una corriente crítica que encabezaba Platón llamaba la atención sobre que “toda la democracia no había sido más que demagogia (…); y los demagogos, unos embaucadores del pueblo que, en vez de atender a la mejora de éste, habían cuidado sólo de su propio aventajamiento halagando y engañando a la multitud” (Manuel Fernández GalianoLa Génesis de La República). Platón no se cansaba de advertir la necesidad de un especial conocimiento para ejercer el poder: ”le parecía locura que se designasen los magistrados por sorteo, siendo así que nadie querría seguir tal procedimiento para la elección de un piloto, un carpintero, un flautista u otro operario semejante cuyas faltas son menos perjudiciales que las de aquellos que gobiernan el Estado (Jenof. Mem.I 2, 9)” (Ibíd.). El célebre autor de Los Diálogos también captaba lo grotesco que resulta censurar a un médico negligente que no guarda la salud de sus pacientes y, sin embargo, venerar los que tienen la osadía de dirigir los destinos de un pueblo con la torpeza propia de los que no son ni estadistas ni ciudadanos cultos. No estaría mal que todos los que presumen de reinventar el mundo con ocurrencias de bombero echasen un vistazo hacia atrás y se reconciliaran con los que les precedieron en la preocupación por construir una sociedad justa, participativa y democrática, sea lo que fuere lo que esto signifique.

17 Noviembre 2011

gal2

Publicado en De cine, el escritor por franciscru a las 8:47 h.

Siendo muy jovencito, Buñuel, el que después fuera director de cine, visitó a Galdós en su casa de la calle Hilarión de Eslava en Madrid. El encuentro fue breve. Don Benito, achacoso ya, padecía una uremia muy grave y estaba ciego. Ambos hombres charlaron brevemente. No tenemos noticias de lo que allí se habló, pero lo que sí sabemos es que el encuentro obedeció a la admiración reverente que el aragonés sentía por el canario. Quién le iba a decir a Don Benito que aquel bigardo de Calanda imprimiría su obra en la retina de miles y miles de espectadores. Las películas Nazarín y Tristana son versiones libres de sendas novelas galdosianas. Eso por no hablar de Viridiana, que al parecer fue una adaptación no declarada de un título poco conocido del escritor: Halma. Traemos aquí fragmentos de éstas y otras adaptaciones cinematográficas de Galdós, muchas de ellas profundamente solidarias con el espíritu de la obra literaria. Y es que, conociendo a Don Benito, ¡no se hubiera puesto poco contento ni nada al contemplar a Catherine Deneuve interpretando a uno de sus personajes femeninos más emblemáticos!

 

  

  

 

14 Noviembre 2011

primum vivere deinde filosofare: Galdós

Publicado en buscando un billete, el escritor por franciscru a las 8:45 h.

Don Benito fue la primera pluma de España. Los expertos dicen que era casi tan digno de este billete de mil pesetas como Cervantes. Y no solo por el mérito de una producción literaria copiosa y variopinta, sino por la calidad portentosa de su prosa, sin parangón. Galdós fue coetáneo de Tolstoi y Proust, dos escritores muy influyentes. Ninguno de ellos fue reconocido con el Premio Nobel, pese a que los tres estaban en edad de merecer(lo). Pero se sabe que aunque la talla (literaria) de Don Benito no admitía controversia, la concesión de tal honor hubiera incomodado a muchos de sus paisanos, que le tenían por un excéntrico personaje, radical, mujeriego y, por si esto fuera poco, anticlerical. Galdós se ganó mucha de esta fama a pulso, y todavía hoy su vida sentimental ocupa a profesores y tertulianos exquisitos. Pero la mayoría de la obra galdosiana está lejos de ser un muestrario de fobias y rencores. Sus personajes (y sobre todo sus personajes femeninos) están retratados con la sutileza de un observador pulcro y juicioso. Según dicen, Don Benito era un hombre callado, amable y generoso, poco inclinado a hacerse notar. Celoso siempre de su vida privada, en Memorias de un Desmemoriado, el autor recuerda así sus primeros años en Madrid:

“Vine a esta Corte y entré en la Universidad, donde me distinguí por los frecuentes novillos que hacía… Escapándome de las cátedras, ganduleaba por las calles, plazas y callejuelas, gozando en observar la vida bulliciosa de esta ingente y abigarrada capital. Mi vocación literaria se iniciaba con el prurito dramático, y si mis días se me iban en flanear por las calles, invertía parte de las noches en emborronar dramas y comedias.”

Si uno se pasea por la avenida central de la biblioteca y aledaños encontrará decenas de títulos galdosianos, empezando por los cuarenta y seis Episodios Nacionales y terminando con El amigo manso, la última novela del autor. Intuimos que no resulta muy progre recomendar la lectura de estos volúmenes, y nos tememos que la osadía pueda interpretarse incluso como una invitación al esnobismo. Pero como los que cometemos exceso tal no tenemos (casi) ningún complejo, le dedicamos esta (y otra) entrada a Pérez Galdós, que a buen seguro nos estará contemplando desde el purgatorio templadito de todos los que algún día fueron billetes verdes.

 

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10 Noviembre 2011

los últimos días de pompeya

Publicado en biblioteca virtual, escribiendo por escribir por franciscru a las 8:15 h.

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No hay fuerza humana capaz de contener la irrefrenable furia de la naturaleza. Cuando la Tierra se despereza, la civilización occidental se tambalea. Y es que cuanto más hundimos nuestros cimientos en el vientre de este mundo cruel, más próximos estamos a esa entraña incandescente sobre la que navegamos a todo trapo. Volcanes y terremotos son protagonistas de varios clásicos del cine y la literatura. Y no es por casualidad: las pasiones humanas se cocinan de maravilla al calorcito de la lava ardiente. Pompeya era una ciudad rica y pujante. Sus prósperos ciudadanos vivían en villas opulentas y solo tendían los brazos al cielo para reclamar el correo de las palomas mensajeras. Pero de repente se acabó la diversión: rugió el Vesubio y mandó a parar. Cuerpos y almas quedaron detenidos, petrificados y sepultados bajo toneladas de ceniza hasta que los restos de la urbe fantasma fueron redescubiertos a mediados del siglo XVIII. El Barón Lytton le puso letra a este drama en plena efervescencia arqueológica, y si bien su prosa es un pelín pesada, adivinamos en cada frase la intención de emocionar al lector con una buena dosis de romanticismo:

Lenta y dulcemente transcurrió la noche que precedió a los crueles juegos del circo y vio brillar la aurora del último día de Pompeya. El aire parecía tranquilo, pero singularmente pesado; una bruma transparente extendíase por los valles y barrancos de los vastos campos de la Campania.

De todas formas siempre nos quedarán otras ficciones más atrevidas o el cómic de las Joyas Literarias Juveniles que os enlazamos desde aquí mismo. Afortunadamente en la isla del Hierro la cosa no pasa (espero) de la creación acelerada de un palmo más de territorio patrio, que los científicos esperan ver emerger en breve y al que quizá, quién sabe, dentro de mil años le corresponda un nuevo diputado en Cortes.

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5 Noviembre 2011

musica y literatura: Alexis Zorba (el griego)

Publicado en musica y literatura por franciscru a las 13:07 h.

La novela de Nikos Kazantzakis relata el encuentro entre dos hombres, entre dos conceptos, entre dos formas de entender la vida: Basil, el recién llegado, y Alexis Zorba, “cuya alma avanzaba mucho más ligera que el mundo”. Las visiones diametralmente opuestas de ambos personajes nos sitúan ante la tesitura de decantarnos por el mundo culto, ordenado, que personifica Basil, y la espontaneidad contagiosa de Zorba, apegado a las tradiciones como las vides que hincan sus raíces en la sedienta tierra cretense. La versión cinematográfica, rodada en 1964 por Michael Cacoyannis, recibió tres óscares y ha sobrepasado la popularidad de la novela original gracias a la maravillosa interpretación de Anthony Quinn y la música imperecedera de Mikis Theodorakis. En el syrtaki final, Basil se deja arrastrar por la desbordante vitalidad de su amigo, que escenifica gozoso esa íntima comunión con el universo al compás de los buzukis. Un libro y una película muy recomendables para todos, pero en especial para aquellos sofistas pirómanos que nos quieren hacer creer que los crápulas hiperbólicos tienen una sola patria, para los que se solazan repitiendo aquello de que “España no es Grecia” como si no hubiera jerarcas corruptos y pseudopolíticos idólatras en todas partes, como si, en fin, no fuéramos todos cosmonautas en un piélago infestado de antropófagos que tras la orgía leerán nuestro epitafio con vocecitas afónicas.