Concurso de Lectura
26 01 2010Desde este blog queremos invitaros a participar en la segunda edición del Concurso de Lectura. Si queréis concursar, poneos en contacto con las profesoras de Lengua.
Categorías : Actividades, Juegos y Concursos
SERICIO
Érase una vez -bajo un puente cuyo nombre no recuerdo-, un pobre tan pobre que sólo poseía un zapato y un almanaque de hacía más de 6 años. En el pueblo era temido y odiado por todos, pues se decía que debajo de su sombrero de mercadillo tenía unos grandes cuernos, pero nadie lo había comprobado.
Su nombre era Sericio, y sólo había tenido un empleo, era panadero, pero lo perdió por algunas intoxicaciones alimenticias de sus clientes; además, sólo tenía tres dientes pues el resto los había perdido al intentar robar una bicicleta cuyo dueño era un niño muy querido en el barrio.
Ganó algún dinero ofreciendo exclusivas en “Tal Cuál” y otros programas, pues decía haber mantenido relaciones con Belén Esteban, pero esto se desmintió. Su verdadero problema empezó cuando Belén Esteban le puso una orden de alejamiento. Sericio perdió lo poco que le quedaba en abogados y juicios. Perdió el juicio, pues al no haber podido pagar un buen abogado decidió defenderse él mismo y, al no haber tenido estudios, la cosa no salió bien.
Cayó lo más bajo posible cuando hizo anuncios de productos de limpieza, pero aún así él seguía diciendo que tenía mucha “educancia”, como él lo llamaba.
Ahora es muy conocido, pues los niños de su pueblo (Pando) se dedican a sacarle fotos para reírse de él en el Tuenti; además, este simpático personaje tuvo un pequeño cáncer de pulmón, pues coge puros del suelo y se los fuma. También hay algunos rumores que dicen que en él se detectó el primer caso de gripe A.
- Sí, señor.
A la mañana siguiente cogí mi bicicleta y me fui de camino al colegio. Me volví a encontrar al pobre anciano y le regalé un almanaque. Por la tarde me encontré con unos toros y a uno le faltaba un cuerno.
Después de unas semanas me fui al Calatrava y me encontré con él y su novia, que estaban comprando joyas. Me acerqué a él y le dije:
- ¿Por qué me has mentido?
Contestó que no valía para trabajar porque era muy vago y era más fácil mendigar. La novia, que estaba a su lado, escuchó la conversación y le dijo:
- Yo no quiero salir con alguien que tenga dos personalidades y que una de ellas consista en ser un vagabundo.
Lo cogimos entre la novia y yo por las orejas y barrimos con él todo el centro comercial
Ahora él trabaja de basurero en el Calatrava. Que esto le sirva de lección: no se puede jugar con las mujeres, ni él ni nadie.

