Los pasos del Camino

22 03 2010

        

           El pasado 5 de marzo la compañía Tres tristes trigres, que tan buen recuerdo nos dejó el  pasado curso, representó para los alumnos del Primer y Segundo ciclo de ESO la obra de César Novalgos  Los pasos del Camino.

           La acción transcurre en algún lugar del Camino de Santiago allá por el siglo XV en pleno reinado de  los Reyes Católicos. Los protagonistas son  Caín, Eutropio y Leonardo, unos cómicos ambulantes que se preparan para actuar al día siguiente. Su llegada es observada con gran interés por los habitantes del lugar; los comediantes  llegan cansados y prefieren  representar la obra al día siguiente pero los lugareños no parecen muy convencidos de la espera, así que los actores deciden ensayar ante el ansioso público…

          La representación gustó mucho a los alumnos porque “era muy divertida y a los actores se les entendía muy bien lo que estaban diciendo”. Incluso aquellos que al principio eran un tanto reticentes porque pensaban que las obras de teatro” son aburridas” se quedaron con ganas de más, así que esperamos ver pronto otra obra de teatro en nuestro Instituto.



Ganadores del concurso literario en francés (San Valentín)

19 03 2010

Estas son las obras que los profesores del departamento de francés han premiado entre los alumnos que han participado en el concurso convocado para celebrar San Valentín.

Enhorabuena doble a los ganadores, que han demostrado suficientemente sus cualidades literarias, y han utilizado, además, el francés - que es su segunda lengua extranjera -.


 Je suis fatigué. Je suis fatigué pour tout, je suis fatigué quand je marche et si je ne marche pas, je suis aussi fatigué. Quand je monte les escaliers je me fatigue et si je les descends je me fatigue aussi. Leer más »



El camino

12 03 2010

 

           Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él afectaba…

          Su padre entendía que esto era progresar; Daniel, el Mochuelo, no lo sabía exactamente. El que él estudiase el Bachillerato en la ciudad podía ser, a la larga, efectivamente, un progreso. Ramón, el hijo del boticario, estudiaba ya para abogado en la ciudad, y cuando les visitaba, durante las vacaciones, venía empingorotado como un pavo real y les miraba a todos por encima del hombro; incluso al salir de misa los domingos y fiestas de guardar, se permitía corregir las palabras que don José, el cura, que era un gran santo, pronunciara desde el púlpito. Si esto era progresar, el marcharse a la ciudad a iniciar el Bachillerato constituía, sin duda, la base de este progreso.

          Pero a Daniel, el Mochuelo, le bullían muchas dudas en la cabeza a este respecto. Él creía saber cuanto puede saber un hombre. Leía de corrido, escribía para entenderse y conocía y sabía aplicar las cuatro reglas. Bien mirado, pocas cosas más cabían en un cerebro normalmente desarrollado. No obstante, en la ciudad, los estudios de Bachillerato constaban, según decían, de siete años y, después, los estudios superiores, en la Universidad, de otros tantos años, por lo menos. ¿Podría existir algo en el mundo cuyo conocimiento exigiera catorce años de esfuerzo, tres más de los que ahora contaba Daniel? Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo –pensaba el Mochuelo– y, a fin de cuentas, habrá quien, al cabo de catorce años de estudio, no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. La vida era así de rara, absurda y caprichosa. El caso era trabajar y afanarse en las cosas inútiles o poco prácticas. Leer más »



Cien años de mujeres en la universidad

10 03 2010

         

          Hace cien años, el 8 de marzo de 1910, la Gaceta de Madrid publicó una Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública, que dirigía entonces el Conde de Romanones, permitiendo por primera vez la matriculación de alumnas en todos los establecimientos docentes. Esta orden derogaba otra Real Orden, del 11 de junio de 1888, que admitía la entrada de mujeres en la universidad como estudiantes privados, pero requería la autorización del Consejo de Ministros para su inscripción como alumnas oficiales. Este importante hito en el avance hacia la igualdad, cuyo centenario hoy celebramos, fue posible por la tenacidad y decisión de algunas mujeres que decidieron rebelarse contra regulaciones injustas que impedían su acceso al conocimiento y su pleno desarrollo como seres humanos. Entre ellas quiero recordar a tres: Concepción Arenal, María Elena Maseras y Dolores Aleu.

          Concepción Arenal estudió Derecho en la Universidad de Madrid entre 1841 y 1846 como oyente, asistiendo a las clases disfrazada de hombre. Fue una mujer admirable, luchadora infatigable por los derechos de la mujer y la igualdad durante toda su vida. María Elena Maseras fue la primera mujer que consiguió en 1872 matricularse en una universidad española, con un permiso especial del rey Amadeo de Saboya para cursar estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Este permiso abría la posibilidad de cursar la carrera en régimen privado, pero no la facultaba para asistir a clase. Leer más »



Hoy hace 100 años

8 03 2010

 

 “S. M. el Rey  [Alfonso XIII] , se ha servido disponer […] que por los Jefes de los Establecimientos docentes se concedan, sin necesidad de consultar á la Superioridad, las inscripciones de matrícula en enseñanza oficial ó no oficial solicitadas por las mujeres, siempre que se ajusten á las condiciones y reglas establecidas para cada clase y grupo de estudios. Madrid, 8 de Marzo de 1910″.

      (Real Orden  de  8 de marzo de 1910 por la que se concede a la mujer española el derecho a realizar estudios superiores universitarios.)

          Habían pasado cien años desde que en las Cortes Constituyentes de Cádiz se debatiera el derecho de los españoles a recibir educación 1, limitándose la destinada a las mujeres a la posibilidad de aprender a leer, escribir y conocer “las labores propias de su sexo”, ya que la enseñanza “que debe darse a las mujeres, ha de ser doméstica y privada en cuanto sea posible, pues que así lo exige el destino que tiene este sexo en la sociedad, la cuál se interesa principalmente en que haya buenas madres de familia“. Los liberales de la época, como buenos ilustrados, veían en la instrucción del pueblo un motor de progreso inseparable del principio de igualdad. La educación,  según el “Informe Quintana” de 1813 debía  ser “universal, pública, gratuita, uniforme y libre“. Por ello se planifican tres grados en el proceso educativo: una primera enseñanza, de extrema importancia para la nación, una segunda enseñanza, cuya ausencia es en sentir de la Comisión la principal causa del atraso en que se halla la educación en nuestra Monarquía; una tercera enseñanza que facultará para el ejercicio profesional. Leer más »



Concurso de Lectura: alumnos que pasan a la segunda fase (1º y 2º)

5 03 2010

Hoy, 5 de marzo, se han realizado las pruebas de la fase eliminatoria en Primer Ciclo de ESO. Las parejas que la han superado y pasan a la segunda fase son las siguientes:

1º.- Ángela Martín Cascón y Ana González Díaz (1º de ESO)

2º.- Paula García Álvarez y Maider Roza González (2º de ESO)

3º.- Javier Suárez Ortea y Elías García Fanjul (1º de ESO)

4º.- Ana Verónica Amado Ríos y Paula Menor-Corroto Eiris (2º de ESO)

5º.- Raquel Rico Ferrete y Alicia Mortera Canga (1º de ESO)

6º.- Aida Martín Llaneza y Noelia Vigal García (2º de ESO)

7º.- Andrea Zamora González y Nadia Menéndez Cimadevilla (1º de ESO)

8º.- Sara Rodríguez Rodríguez y Sara García Valle (2º de ESO)